Cada vez son más los espacios que están incorporando propuestas de práctica de yoga dirigidas específicamente a hombres. No como una exclusión, sino como una respuesta a una realidad bastante común: muchos hombres perciben el yoga como algo ajeno y no terminan de sentirse cómodos al entrar en una sala. No encajan, el cuerpo no responde como esperan y, en muchos casos, ni siquiera sienten que sea un espacio para ellos. Escribe José Carballal.

El resultado es que una gran cantidad de hombres se quedan fuera de una práctica que podría aportarles muchísimo.
En este contexto, la llamada “Serie Activa”, desarrollada por Sharath Jois, aparece como una propuesta especialmente interesante: una práctica que mantiene la esencia del trabajo del yoga, pero elimina parte de las barreras que han dejado fuera a muchas personas.
De dónde viene esta práctica
La Serie Activa forma parte de la evolución de su propio creador (Sharath Jois) como maestro. Tras décadas transmitiendo un sistema profundamente estructurado y exigente como el Ashtanga Yoga tradicional, se abre aquí un espacio más accesible, más sensible y más inclusivo.
No se trata de una versión simplificada o superficial del yoga, sino de una adaptación con intención: una reorganización de la práctica que permite que más personas puedan beneficiarse de ella sin tener que asumir niveles de exigencia que, para muchos, resultan insostenibles.
Es, en cierto sentido, una respuesta a una evidencia: no todo el mundo puede –ni necesita– practicar seis días a la semana ni sostener una disciplina entendida desde la rigidez. Con la Serie Activa, un día a la semana puede ser suficiente; uno o dos días ya pueden generar beneficios claros.
¿Por qué un espacio específico para hombres? (Pero no exclusivamente para ellos)
Porque hay una dificultad real.
Muchos hombres habitan el cuerpo desde la exigencia o directamente desde la desconexión. Cuerpos tensos, sobreentrenados o poco movilizados. Dificultad para parar, para escuchar, para soltar.
A esto se suma una construcción cultural que ha alejado a muchos hombres de prácticas asociadas al cuidado, la sensibilidad o la introspección.
Crear un espacio específico no busca excluir, sino facilitar el acceso. Quitar fricción. Permitir que quienes no entrarían en otros contextos puedan probar sin sentirse fuera de lugar.
No es un yoga “para hombres” en esencia. Es un contexto pensado para que ciertos hombres puedan, por fin, acercarse a la práctica.
Qué puede aportar
La Serie Activa trabaja sobre algo que muchas personas —y especialmente muchos hombres— no entrenan nunca: aflojar.
- Reducir tensiones acumuladas.
- Recuperar movilidad y flexibilidad.
- Aprender a usar el mínimo esfuerzo necesario.
- Compensar el exceso de carga física.
- Volver a sentir el cuerpo desde dentro.
El nivel de dificultad es más bajo que en el Ashtanga tradicional, pero sigue existiendo reto. Y, sobre todo, cambia la orientación: no se trata de hacer más, sino de aprender a hacer lo justo.
Es especialmente útil para deportistas, personas con trabajos físicamente exigentes o cuerpos muy cargados, donde añadir más intensidad no sería sostenible. Aquí la práctica viene a equilibrar, a desbloquear y a aportar flexibilidad sin sobrecargar más el sistema.
En este sentido, también tiene un papel claro en la prevención de lesiones.. En cuerpos sometidos a cargas altas —ya sea por entrenamiento, trabajo físico o fuerza—, introducir un trabajo regular de movilidad y flexibilidad ayuda a equilibrar el sistema. Un músculo que solo se contrae y se exige, pero no se flexibiliza, es más vulnerable. Aprender a soltar, a alargar y a moverse con menos tensión no solo mejora el rendimiento, sino que reduce el riesgo de lesión cuando el cuerpo vuelve a ser exigido.
Más allá de lo físico
Aunque el trabajo es corporal, el impacto no se queda ahí.
En un momento donde el estrés, la ansiedad y la sobrecarga mental están en niveles muy altos, volver al cuerpo no es un lujo, es una necesidad.
Moverse con atención, respirar, parar… son herramientas directas para regular el sistema nervioso y recuperar cierto equilibrio.
Pero para que esto ocurra, la práctica tiene que ser accesible y sostenible. No puede convertirse en una exigencia más.
Una forma diferente de entender la práctica
Durante años, muchas enseñanzas del yoga han estado marcadas por modelos rígidos, donde la disciplina se entendía como exigencia constante, con poco espacio para la escucha.
Hoy empieza a abrirse otra comprensión.
Una práctica que mantiene la profundidad, pero introduce más sensibilidad, más adaptación, más escucha y menos rigidez.
Sin perder la esencia.
Un cambio necesario
El contexto actual también está obligando a revisar cómo se ofrece el yoga. Por un lado, modelos demasiado rígidos, verticales o dogmáticos han ido perdiendo sentido y capacidad de llegada. Por otro, propuestas más superficiales o desconectadas de una base real tampoco están ofreciendo herramientas útiles.
Entre esos dos extremos, empieza a abrirse un espacio más honesto: prácticas que buscan ser útiles, sostenibles y coherentes con las necesidades reales de las personas.
La Serie Activa encaja dentro de ese movimiento.
Dónde practicarla
Esta propuesta ya puede encontrarse en Mysore House Madrid, única escuela autorizada en Madrid para enseñar esta secuencia.
Se están formando grupos específicos para hombres, que son el foco principal de esta propuesta. Al mismo tiempo, también existen grupos mixtos y espacios para mujeres, de modo que cualquier persona interesada pueda acceder a la práctica en el formato que mejor le encaje.
Las clases están pensadas como un espacio accesible, sin necesidad de experiencia previa ni de cumplir ningún requisito físico concreto.
Para más información o reservas: info@mysorehouse.es
Jose Carballal. Profesor Nivel 2 completo. Autorizado por Sharath Jois. Cofundador de Mysore House Madrid
