Yoga Sūtra/ Los condicionamientos (samskāra) y las latencias (vāsana) 3ª parte, por Martyn Neal

2026-09-28

Prosigue esta serie de artículos acerca de dos aspectos fundamentales en la “psicología” del yoga: vāsana y samskāra –dicho de otro modo, nuestros hábitos y nuestras tendencias profundas o rasgos de carácter–. Hoy vemos cómo Patañjali advierte al yogui que se cree “realizado” del riesgo de que el entorno retroalimente sus actos y se reactiven los rasgos de su personalidad. Traduce Ilde Leyda.

Deniz Aytekin referee 2015 Europa League

Deniz Aytekin arbitrando un partido UEFA. Foto Wikicommons

(Ver primera parte y segunda parte de este artículo) 

Desde hace muchos años publico artículos en revistas acerca de los Yoga Sūtra de Patañjali. Es importante que las personas que comienzan la práctica del yoga y que descubren ahora, al leer estas líneas, la existencia de este texto, sepan que data de hace unos 2.000 años aproximadamente y que contiene la quintaesencia de la enseñanza del yoga y las bases de su práctica. La obra posee un carácter universal bien remarcable y parece haber atravesado los siglos sin haber envejecido ni un ápice. El texto, compuesto por 195 frases bien cortas y agrupadas en cuatro capítulos, ha sido siempre comentado, al menos desde el siglo VI d. C. La interpretación que encontraréis en estas páginas se inspira esencialmente en la enseñanza que yo he recibido durante una treintena de años de uno de los maestros contemporáneos más eminentes y respetados del mundo: T. K. V. Desikachar, quien nos dejó el 8 de agosto de 2016.

Comprender cómo el “yo” permanece fácilmente prisionero de estos dos agentes de la acción automática

 El artículo que está en vuestras manos es el tercero de una serie consagrada al tema de los condicionamientos y de las latencias: dicho de otro modo, nuestros hábitos y nuestras tendencias profundas o rasgos de carácter. Para mí estos dos aspectos, muy íntimamente ligados, no son forzosamente los más importantes que abordar cuando comenzamos a practicar yoga –¡aunque merece la pena investigarlos!–. Sin embargo, si uno busca la libertad, pero ignora la influencia de estos dos factores en su vida, estará en “fuera de juego”… Pues el “juego” consiste en comprender cómo el “yo” fácilmente permanece prisionero de estos dos agentes de la acción automática. Él da vueltas en torno a sus propias verdades y ellos le impiden aproximarse verdaderamente a la libertad, tal como la definen los Yoga Sūtra de Patañjali, principalmente en el cuarto capítulo.

Os invito a releer mis dos artículos anteriores en YogaenRed en los que expuse ambos aspectos de forma general, sin ligarlos a los aforismos (sūtra) en particular. No obstante, debo señalar que describí samskāra como un trazo dejado por acciones anteriores y la huella que permite sus repeticiones futuras. Y vāsana como las latencias innatas que vienen a “perfumar” la parte consciente de la mente en función de los acontecimientos de la vida. Los condicionamientos y las latencias “habitan” la parte subconsciente de la mente.

El término vāsana no aparece más que en el cuarto capítulo, titulado kaivalya –libertad–. Vamos a estudiar los sūtra 8 y 9, que nos aportan valiosas informaciones. En el IV. 7, Patañjali indica que la acción de un yogui realizado no es “ni blanca ni negra”, mientras que las de los demás son de tres tipos (blancas, negras o grises…). La acción de un yogui realizado está pues privada de motivación egocéntrica y no tiene intención de hacer ni el bien (blanca) ni el mal (negra). Pueden verse mis artículos sobre la acción publicados en YogaenRed.

Sin embargo, en el siguiente sūtra, el autor va a poner en guardia al yogui que se cree “realizado” indicándole que cuando reciba retroalimentación desde el entorno con respecto a sus actos, esta podría muy bien reactivar los rasgos de su personalidad. ¡Y esto será lo que constatará si hay una verdadera ausencia de motivación egocéntrica, o si no! Vāsana es un vehículo para las emociones. Y cuando no llega aquello que uno pensaba obtener, puede que reaccionemos fuertemente… Se trata pues de intentar burlar a ese “yo” que tanto ama sus hábitos –¡sus viejas pantuflas!–. Bien entendido, con la condición de que su enfoque sea el de alguien dispuesto a reconocer cuando se está “extralimitando”.

Traduzco libremente el sūtra IV.8 (tatah tadvipākānugunānām eva abhivyaktih vāsanānām) así: entonces las latencias aparecen realmente en la interacción con el entorno. Es bien complicado discernir la acción inicial, igual que los científicos e “investigadores” tienen problemas para identificar a la primera persona portadora del coronavirus… Pero constatamos sin dificultad alguna que nuestra vida es un encadenamiento de acciones, de consecuencias y de reacciones. Y de eso precisamente trata este aforismo: la observación de que los rasgos de nuestra personalidad se activan por la interacción con los demás o, de manera más general, con el entorno. Por ejemplo, y para seguir dentro de nuestra actualidad sanitaria, las personas de naturaleza ansiosa reaccionan con ansiedad ante la panoplia de cifras y de informaciones que alcanzan sus ojos o sus oídos desde los medios de comunicación.

Palabra por palabra este sūtra dice esto: entonces (tatah) las acciones (tad = esto, haciendo referencia al sūtra precedente) aparecerán (abhivyaktih) realmente (eva) cuando las consecuencias (vipāka) hayan estimulado las latencias (vāsanānām) que estén en resonancia con aquello que pasa en el entorno (anugunānām). De hecho existe una suerte de “conformidad” entre la tendencia estimulada y el acontecimiento que la ha activado, un poco como la lluvia que al caer sobre distintos tipos de semillas, solo hará que crezcan aquellas que estén listas dentro de sus ciclos de maduración.

Preciso que el sánscrito es una de las lenguas conocidas más antiguas y su traducción no es nunca fácil –tanto el contexto en que se encuentra la palabra como las raíces que la componen ofrecen la posibilidad de múltiples interpretaciones–. Yo me baso más en la enseñanza recibida que en las traducciones de los sancritistas, respetando en todo momento sus trabajos y consultándolos.

Aunque vāsana signifique “perfumar”, la raíz puede ser igualmente traducida por “permanecer”. Vāsana sería entonces aquello que permanece, como cuando el recipiente que contiene la lavanda, una vez vacío, permanece impregnado del olor de la lavanda. Nuestras vāsana representan pues los rasgos de nuestro carácter, nuestra personalidad, nuestras cualidades, nuestros defectos; y las expresiones “no puedo ni olerlo” (en castellano diríamos más bien: “no puedo ni verlo”)* o “yo lo huelo bien” (“me cae bien”, en castellano)* parecen describir bien este fenómeno “del olor” en nuestras relaciones con los demás. Tenemos un número incalculable de vāsana, sin embargo, únicamente aquellas que son solicitadas pueden fructificar, como las semillas que germinarán en función de las circunstancias y de su madurez.

(*) Un par de notas del traductor.

Martyn Neal fue alumno directo de T. K. V. Desikachar a partir de 1983 y continuó su profundo aprendizaje del yoga con él mediante visitas regulares a Chennai (India) hasta 2014, dieciocho meses antes del fallecimiento del maestro. Neal hacía a menudo de traductor de Desikachar cuando este viajaba a Francia a impartir sus cursos. Publicaron conjuntamente la obra What are we seeking? Además, entre muchas otras cosas, ha participado en varios libros más sobre yoga inspirados en las enseñanzas de T. K. V. Desikachar.

Ilde Leyda empezó a practicar yoga en 2001. Durante más de diez años fue alumno de Cristina Sáenz de Ynestrillas, alumna de Claude Maréchal y de T. K. V. Desikachar. Desde 2019 prosigue sus estudios con Martyn Neal. Ha traducido al castellano la tan bella como profundamente inspiradora obra Yoga, Viaje al Corazón (Chinmayam Ediciones) de T. K. V. Desikachar y Martyn Neal.