La meditación es un método y, como tal, el único camino para aprender a meditar es la propia práctica sostenida en el tiempo. O, dicho de otra forma, es la misma meditación la que nos enseña a meditar. Podemos barajar un buen número de definiciones, y todas son válidas. Veámoslas. Escribe Ramiro Calle.

Una técnica de introspección y calma mental; un método para reorganizar la vida psíquica; un procedimiento específico para cultivar la atención consciente y la ecuanimidad; un sistema de autoconocimiento y transformación interior; un modo de concentrar la mente y purificarla; una manera de aprender a superar la ignorancia básica de la mente y actualizar su sabiduría esencial.
En suma, la meditación es una práctica milenaria y muy experimentada para sanear la mente, reeducarla y ponerla al servicio del bienestar propio y ajeno.
Mediante la meditación se activa la evolución consciente y la mente se libera de ofuscación, avaricia y odio, o sea de sufrimiento.
Hay que apuntalar la práctica asidua de la meditación con una actitud de atención en la vida diaria, siguiendo una conducta ética adecuada, autovigilando la mente, la palabra y los actos, así como aprendiendo a desasirse de tendencia nocivas.
A través de la practica de la meditación se conquista la actitud meditativa, donde prevalecen atención, sosiego y equilibrio.
Ramiro Calle es pionero de la enseñanza del yoga en España y el más importante escritor orientalista. Autor de numerosas obras, ha estudiado en profundidad los efectos terapéuticos de las psicologias orientales y de los aportes de la meditación al psicoanálisis, la psicoterapia y la neurociencia. Ver su canal en Youtube.
