Lo importante no es si esto es yoga y aquello no, o si un yoga tiene más pedigrí que otro. Lo importante es que la práctica nos ayude a ser mejores personas, más íntegras, más valientes y solidarias, no más ensimismadas. Las escuelas de yoga tradicional afrontan el desafío de ser semilleros de creación de comunidades conscientes que pongan los valores humanos en el centro de la vida. Escribe Pepa Castro.
Hablar hoy día de principios clásicos del yoga puede tener muchas derivaciones. En mi modo de verlo, el interés del tema no es tanto discernir cuál es el yoga auténtico o qué es yoga y qué no, como reflexionar sobre hasta qué punto son necesarios y por tanto aplicables actualmente en nuestros días (complicados, incluso oscuros) esos principios clásicos que fueron adaptándose a las necesidades espirituales humanas durante siglos. ¿Qué puede ser más importante que defender los sentimientos de humanidad, de fraternidad y de respeto a la vida?
Pero ¿cuáles son los principios clásicos del yoga?
A lo largo del mes de julio hemos ido publicando en YogaenRed un informe sobre “Los principios clásicos del yoga en la sociedad actual”, que ya ha dado a la luz a cuatro partes publicadas, y en la que han participado expertos muy acreditados: Escuela Advaitavidya, José Luis Cabezas, Ana Canelada, Mayte Criado, Gopala, Danilo Hernández, Naren Herrero, Olga Jiménez, Pedro López Pereda, Pablo Rego, Escuela Mahashakti, Blanca San Román, Montserrat Simón e Isabel Ward.
Estos artículos son:
- Qué se consideran ‘valores clásicos’ o esenciales del yoga.
- Por qué habría que mantenerlos.
- Qué aportan en la evolución de la sociedad en la actualidad.
- Cómo podemos colaborar a difundirlos.
Tal es la riqueza del yoga
Fue sorprendente que cada experto de escuela de yoga nos diera respuestas con acentos y matices distintos a las cuestiones planteadas. Tal es la riqueza del yoga.
Como valores o principios clásicos a destacar se citaron:
- la ética de yama y niyama (con especial énfasis en ahimsa: evitar el daño),
- la autoindagación y autoconocimiento,
- la autorrealización,
- la transformación de la percepción de la realidad,
- la expansión de la conciencia y el espíritu de servicio como pilares de la armonía individual y social,
- el amor,
- la calma mental,
- el discernimiento,
- el anhelo de plenitud,
- el conocimiento de la realidad como liberación del sufrimiento y unión con Todo…
Todos estos principios están unidos. Todos son necesarios y transformadores en cuanto aportan claridad mental, deber (dharma) ético y nivel de consciencia.
Son expresión de humanidad, ese vínculo que nos une a todos por el corazón.
Necesitamos desarrollar esa conciencia que ponga los valores humanos y éticos en el centro de nuestras vidas y de la vida de la sociedad. Por tanto, necesitamos encarnar, practicar y transmitir ese yoga que crea comunidad, integrador, inclusivo, cuidador, solidario.
El reto de las escuelas de yoga tradicional
Las escuelas de yoga independientes y los profesores de yoga son una importante fuerza de transformación individual y comunitaria. Una fuerza que ha de estar activa y que implique siempre un puente hacia el otro.
Al final solo queda preguntarse, a solas con uno mismo: ¿qué puedo hacer por mejorar la sociedad desde el yoga y hasta dónde estoy dispuesta/o a comprometerme con ello?
Acabo con unas frases para reflexionar. Las he leído en el instagram de una escuela muy activista cuyo enfoque me parece ejemplar: Yoga sin Fronteras (@yoga_sinfronteras):
“Si mirar adentro es tu excusa para no ver al de al lado, eso NO es Yoga”
“La postura difícil no es sostenerla sobre la cabeza. Es sostener la unión en un sistema que empuja todo el rato hacia el aislamiento”.
“Cuando todo el foco está puesto en sanar al individuo… corremos el riesgo de olvidar lo que le está rompiendo”.
Si queremos recuperar esos sentimientos de humanidad que se está perdiendo cada día a nuestro alrededor, tenemos que tener el coraje de comenzar a ser el cambio que queremos ver. Y eso tiene respuesta desde el yoga.
Pepa Castro es codirectora de YogaenRed.

