Estamos publicando un completo informe sobre cómo se entiende hoy día el yoga, para el que hemos contado con las aportaciones de acreditadas escuelas y profesores/as de yoga tradicional independiente. En un momento social de confusión general que amenaza también al yoga, tener respuestas confiables permite a los practicantes disponer de información decisiva para dirigir sus esfuerzos de evolución personal.

Dada la importancia del tema, iremos publicando contenido cada semana en torno a 4 puntos nucleares:
- Qué se consideran ‘valores clásicos’ o esenciales del yoga (publicado).
- Por qué habría que mantenerlos.
- Qué aportan en la evolución de la sociedad en la actualidad.
- Cómo podemos colaborar a difundirlos.
2. ¿Por qué habría que mantener los principios clásicos del yoga?
• Isabel Ward / Yoga Anandamaya
Los principios clásicos del yoga siguen vigentes porque siguen hablando de lo humano. No son una nostalgia del pasado, sino una guía viva para un presente que necesita, quizá más que nunca, raíces, claridad y sentido.
• Montserrat Simón – Filosofía contemplativa
Porque es el alma del yoga. Los caminos y las prácticas para alcanzar ese estado de liberación (estado de yoga) son distintas, pero si hay algo que nos permite hablar de yoga en todos los casos es que son prácticas enfocadas a la plenitud y también coinciden todas en la importancia de la mente enfocada en un solo punto para que se pueda dar una comprensión sentida. Todas tienen en común que lo que hay que erradicar es una confusión en nuestra forma de percibir la realidad, hay que erradicar la ignorancia, para que pueda darse el verdadero conocimiento, que no tiene nada que ver con la erudición, sino con el estado de plenitud y lucidez al que nos hemos referido.
• Blanca San Román /Dhara Yoga
Estos valores son atemporales y universales como podemos comprobar en otras filosofías y formas de espiritualidad. Básicamente proponen construir una interacción más empática y compasiva con nuestro entorno.
En una sociedad tan individualista y autorreferencial como la actual, donde recibimos un exceso de estímulos y un bombardeo continuo de información, los valores del yoga nos ayudan a poner en perspectiva ciertas creencias y valores .
Nos permiten también posicionarnos en defensa de un mundo menos cruel e injusto.
• Pablo Rego / Yoga sin Fronteras Argentina
Los principios clásicos son una referencia, un ideal a tener en cuenta, ya que el contexto original en el que el yoga surgió es único e irrepetible. Aspectos como el silencio, la contemplación, el medio ambiente o la alimentación tenían características que hoy resultan difíciles de replicar. En aquel mundo hubo tiempo y espacio para que la disciplina creciera, dejando pautas referenciales que hoy nos sirven de guía para comprender los cambios que se dan época tras época.
La difusión de estos valores es la esencia del profesor de yoga. Si bien las vías de comunicación —como libros, artículos o redes sociales— funcionan como un soporte intelectual muy válido para crear un contexto cultural, lo que realmente transforma a las personas y al mundo es la experiencia directa de la práctica.
• Mahashakti Escuela de Yoga Integral
El yoga tradicional se alza hoy no como un método de evasión o relajación burguesa, sino como una fuerza revolucionaria y contracultural pacífica. Reclamar la vigencia de Ahimsa en este escenario implica desafiar directamente las bases lógicas del sistema, proponiendo que la verdadera evolución de la humanidad no nacerá de la conquista externa ni del crecimiento infinito, sino de la pacificación profunda de la mente y del reconocimiento de nuestra interconexión fundamental.
Mantener vivos estos principios clásicos es imperativo porque actúan como un faro ético en tiempos de desorientación colectiva. El yoga tradicional no busca el aislamiento, sino la transformación del individuo para la evolución de la sociedad. Al cultivar la no violencia, la honestidad y el contentamiento, aportamos una alternativa real a la cultura del consumo y el conflicto.
• Pedro López Pereda
Los valores clásicos del yoga han sobrevivido durante milenios porque no pertenecen a una época concreta ni a una cultura determinada. Durante siglos han configurado un camino que nos lleva hacia la sabiduría, la libertad exterior e interior y la autorrealización.
Por otro lado, los problemas humanos siguen siendo los mismos que cuando se desarrolló el yoga: ansiedad, egoísmo, violencia, miedo, insatisfacción y apego. Los cinco valores expuestos ofrecen herramientas firmes para afrontar estas dificultades.
Lo más interesante es que hay valores eternos que resurgen periódicamente en muchas tradiciones espirituales y filosóficas del mundo: la honestidad, el altruismo, la solidaridad, la sencillez, el amor… son considerados principios esenciales en culturas muy diferentes.
• Naren Herrero / Satsanga Campus
Porque sin esos propósitos y cualidades no es posible lograr armonía personal ni crecimiento interior duradero.
• Gopala
Porque sin principios clásicos, el yoga no es yoga. Es otra cosa. Puede ser una gimnasia estupenda, una relajación agradable, una filosofía interesante. Pero no es el yoga que nos enseñaron los maestros. No es el yoga que nos conecta con lo más profundo de nosotros mismos. No es el yoga que nos hace mejores personas.
Y al final, ¿no es eso lo que todos buscamos? Ser mejores personas, dar más calidad a nuestra condición de seres humanos, como nos recuerda Swami Sivananda. Más amables, más honestos, más libres. Los principios clásicos son el camino para llegar ahí. No el único, pero sí el que ha funcionado durante milenios. Y si ha funcionado tanto tiempo, quizá sea porque funciona de verdad.
Solo sosteniendo un modo de vida equilibrado en todos los aspectos –alimentación, descanso, sociabilidad, trabajo físico, trabajo intelectual– la mente encuentra también su equilibrio.
La base del yoga no es, por casualidad, un conjunto de directrices éticas y morales. Estas enseñanzas existen porque vivir de acuerdo con ellas permite reducir el conflicto interno, favorece la claridad y crea espacios de silencio mental. Cuando las cosas están en orden, es más fáciles encontrarlas; del mismo modo, cuando mi modo de vida esta ordenado, resulta más sencillo afrontar las circunstancias vitales con claridad, coherencia y equilibrio.
Solo manteniendo las prácticas de yoga permitimos que la mente disponga de espacios en los que pueda ocuparse de asuntos más “elevados” y no únicamente de las preocupaciones más inmediatas y burdas.
Aunque moksha pueda parecer un objetivo lejano, existe también un “moksha” cotidiano: el de vivir con más armonía, claridad, coherencia y calma. Y eso es algo que, en mayor o menor medida, todos buscamos.
* Nota: Agradecemos las importantes aportaciones de las diversas escuelas y profesoras/es que participan en este informe. Destacamos la riqueza y variedad de puntos de vista y de matices, lo que sin duda pone en alto valor este trabajo en conjunto.
La presentación de nombres responde hoy a un orden alfabético inverso.
(Entrega del próximo jueves: 3. Qué aportan en la evolución de la sociedad en la actualidad)
