La viabilidad de las escuelas independientes frente al yoga comercial

2026-09-21

¿Cómo pueden las escuelas independientes de yoga mantenerse viables en los tiempos del yoga puramente comercial de bajas tarifas, y además con los gastos generales de funcionamiento disparados? Hemos preguntado a conocidos centros y profesoras/es cómo se las arreglan ellos y qué opinan sobre el presente y futuro de la enseñanza del yoga en España.

En la primera parte de este estudio analizamos con la colaboración de 15 centros qué misión o propósito pueden cumplir las escuelas independientes en el revuelto, confuso y mercantilizado panorama de la enseñanza del yoga.

Llamamos «escuelas independientes» a las creadas normalmente por una persona con formación en yoga de raíz tradicional (siguiendo o no un estilo concreto o un linaje) y vocación de compartirlo en toda su profundidad (no concebidas como negocio, ni enfocadas al yoga físico, ni dependientes de una cadena mercantil u organización global.

Estas son las reflexiones

• Mayte Criado / Escuela Internacional de Yoga

La cuestión planteada es muy pertinente e interesante. El yoga se ha convertido en parte del mercado, un producto de consumo también. Sí, hay un yoga comercial y comercializado, pero no se trata del “enemigo”; tiene algo positivo, y es que acerca esta práctica a mucha gente. El problema fundamental radica en confundir lo inmediato y accesible (comprándolo) con lo profundo y lo que debe servir para transitar la vida de verdad.

El verdadero reto de las escuelas independientes no es el de resistir frente al yoga comercial, sino tener muy claro cuál es el valor específico que ofrecen. Cuando una escuela genera conocimiento, investiga, forma docentes auténticos, desarrolla pensamiento crítico, acompaña procesos de transformación durante años y crea una escuela en la que muchos pueden crecer y aprender, está ofreciendo algo que difícilmente puede medirse únicamente por el precio de una matrícula.

No nos engañemos, el precio de una formación rigurosa, de prestigio y basada en la experiencia de sus formadores y en una enseñanza integradora, no puede competir con ese mercado de precios al por mayor. No debe hacerlo. Porque el precio de una buena formación comunica muchas cosas y debe ser coherente con el valor que ha creado.

Las escuelas de formación de profesorado de yoga que realmente ofrecen un valor incalculable en todos los sentidos, no necesitan competir, aunque el mercado obligue a ello. Y sí, claro, sus precios son más altos. Es imposible sostener programas de formación de alto nivel sin pagar sus costes. Pero que no haya dudas: son las escuelas que generan confianza, tanto intelectual como humana. Una confianza que se construye después de años de remar a favor de un yoga profundo y esencial.

Seamos sinceros: si una escuela necesita parecerse a todas las demás para sobrevivir, quizás ya haya dejado de aportar aquello que justificaba sus precios y su misma existencia.

La sostenibilidad económica de una escuela no puede separarse de la claridad con la que conoce cuál es su propósito. Cuando una institución sabe verdaderamente lo que aporta al mundo, se afana no tanto en competir por precio sino en generar la confianza para ser elegida por el valor de su contribución.

• Blanca San Román /Dhara Yoga 

A mí al menos me funciona hacer un filtro en la comunidad que viene a mi estudio: todo el mundo es bienvenido, pero si vienes a yoga a ponerte cachas o a entretenerte, pues seguramente mis clases no son para ti.

Claro que vas a trabajar tu cuerpo de forma precisa y rigurosa, a veces vas a gozar y otras a sufrir, porque lo que propongo es entrar en lugares que no siempre son cómodos y agradables. Si no estás preparada/o para transitar ciertos estados de incomodidad, es mejor que practiques otra actividad.

• Mahashakti, Escuela de Yoga Integral

La respuesta no está en imitar al mercado masivo, sino en transmitir una verdad genuina.

El marketing convencional suele buscar el «café para todos», diluyendo la identidad para agradar a las masas. Frente a esto, la sostenibilidad de una escuela tradicional se basa en un frágil pero firme equilibrio entre la adaptabilidad a los tiempos actuales y la fidelidad inquebrantable a la propia esencia.

Si bien es necesario actualizar los canales de comunicación y las maneras de hacer, no se debe mercantilizar el núcleo de la enseñanza. Mantener el rigor y la autenticidad es, paradójicamente, nuestra mayor ventaja competitiva.

Es lo que permite que la fuerza que respalda a cada proyecto honesto se vaya abriendo camino de forma orgánica, atrayendo a una comunidad comprometida y asegurando una prosperidad duradera más allá de las modas pasajeras.

• Isabel Ward/  Yoga Anandamaya 

 El reto es grande, también en lo económico, pero el valor de las escuelas independientes de yoga sigue siendo inmenso: custodiar una enseñanza viva, íntegra y transformadora.

• Ana Canelada, escuela Ana Canaleda

Es realmente complicado mantener económicamente una escuela que pretenda ser fiel al mensaje del yoga y no caer en tentaciones de tendencias del momento o por aquello que resulta más atractivo comercialmente.

Pero también conviene plantearse una pregunta previa: ¿es realmente la transmisión del yoga un trabajo tal y como estamos acostumbrados a entenderlo en Occidente?

Hemos de ser sinceros y tomar decisiones: las escuelas orientadas a la transmisión tradicional y los espacios dedicados principalmente al bienestar físico responden a objetivos distintos y no necesariamente compiten entre sí. Quien valore lo que recibe, comprenderá también su coste. Siendo realistas: probablemente se tratará de grupos pequeños, comunidades comprometidas que valoran el yoga y su enseñanza. Tradicionalmente, la transmisión tampoco se realizó de forma masiva… eran pequeños grupos con un maestro, no olvidemos esto…

 Porque el yoga es una forma de vida. Es una enseñanza orientada a comprender mejor quiénes somos y cómo vivimos. Todas sus prácticas, desde las más físicas hasta las más sutiles, tienen como finalidad ayudar al individuo a relacionarse consigo mismo y con el mundo de una forma más consciente, presente y coherente.

 El verdadero desafío no es competir con propuestas de bajo coste, sino ayudar a los practicantes a comprender que se trata de experiencias diferentes. Una cosa es la práctica física como actividad de bienestar; otra distinta es el estudio y la práctica de yoga como camino de conocimiento y transformación personal.

Y ahí volvemos al papel de las escuelas, que es transmitir con honestidad aquello que han recibido, manteniéndose fieles a la tradición y adaptando únicamente las formas necesarias para que pueda ser comprendida en el contexto actual.

Esto implica aceptar que la enseñanza tradicional del yoga no siempre responderá a las expectativas económicas habituales. Pero también implica reconocer que no todo lo valioso es monetizable ni tiene que convertirse en profesión.

• Montserrat Simón, escuela Filosofía contemplativa

El principal objetivo de las escuelas debería ser transmitir el yoga con los valores que hemos mencionado (ver primera parte) y de los profesores, tratar de vivirlos también con la mayor integridad posible.

Creo que la verdad siempre es más fuerte que lo falso. Y que hay que permanecer fiel a esa verdad, incluso aunque en algún momento eso no pareciera económicamente viable. Yo confío en que la verdad se acaba abriendo paso y cuando la luz brilla se disipan las tinieblas.

Aunque vivir del yoga me parece completamente legítimo, creo que la rentabilidad nunca debe ser el objetivo que nos mueva. El objetivo siempre debe ser transmitir una filosofía de vida que camina hacia el despliegue de la plenitud.

• Olga Jiménez / Escuela Luz sobre el Yoga

Un profesor de yoga no puede volverse un mercader porque estará perdido y perderá a sus alumnos. Yo a nuestro trabajo le llamo el “contacto de las almas”.

No tengo duda que la mayoría de escuelas poco preparadas acabarán cerrando cuando los alumnos no encuentren esa pasión en el arte; todas las modas pasan y la moda del postureo con el cuerpo también pasará porque no tiene esencia. Pero como bien decía también nuestro maestro Iyengar, “no os preocupéis por el yoga porque se sabe mantenerse solo”. Tenemos grandes libros como guía y los maestros siempre estarán ahí como faros en la oscuridad para quien de verdad quiera avanzar.

• Naren Herrero / Satsanga Campus 

Cultivar los valores ya nombrados en este estudio sobre Los principios clásicos del yoga (amor, discernimiento y acciones dhármicas) es un buen método. De todos modos, eso no siempre asegura la viabilidad económica porque ésta también depende de factores contextuales como el lugar y el momento en que está cada escuela.

•  Pablo Rego / Yoga sin Fronteras Argentina

La competencia también juega su rol en este escenario. En el caso de las escuelas independientes de yoga clásico, lo que marca la diferencia no es el marketing, sino la coherencia con los valores tradicionales y la seriedad de sus enseñantes.

El público que acude a ellas es el medio a través del cual el yoga sigue evolucionando. En este camino, así como las sociedades se transforman, una actividad que pretenda seguir viva deberá encontrar los canales para adaptarse. Esto incluye la manera en que cada protagonista de nuestro tiempo logre cultivar los principios tradicionales y aplicarlos al entorno contemporáneo, garantizando la continuidad de una disciplina que sigue transformándose desde hace cinco mil años.

* Nota: Agradecemos las importantes aportaciones de las diversas escuelas y profesoras/es que participan en este artículo. Destacamos la riqueza y variedad de puntos de vista y de matices, lo que sin duda pone en alto valor este trabajo en conjunto.
La presentación de nombres responde a un orden alfabético aleatorio.