Una de las primeras verdades que hay que saber del yoga es que se trata de un árbol exuberante con una gran cantidad de ramas y numerosos frutos. Las ramas son las diferentes formas, tipos o clases de yoga, en tanto que los frutos son las muy variadas y abundantes técnicas y métodos del yoga. Escribe Ramiro Calle.

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Esta disciplina es el primer sistema de mejoramiento humano del orbe, concebido para equilibrar el cuerpo, las energías y la mente, y para amplificar la consciencia y desarrollar un entendimiento liberador.
Es el eje espiritual no solo de la India, sino de Oriente. Sus técnicas han sido ensayadas hasta lo indecible, pues el yoga es eminentemente práctico y transformativo.
Desafortunadamente, parte de sus seguidores no disciernen entre lo analógico y lo lógico, o lo metafórico y lo real, dando lugar a deducciones falsas o incluso saturadas de superstición.
El yoga es práctica y no creencia, metodología y no elucubración metafísica.
Se considera esencial el trabajo sobre la energía, que el al fin y al cabo es vida y se manifiesta en el cuerpo físico, el energético, el mental y el emocional, pero hay que alejarse de las descontroladas fantasías o inútiles elucubraciones sobre la kundalini, el cuerpo astral o los chakras, porque el juicio claro o el discernimiento puro es muy valorado en la senda del yoga, pues no es lo que se cree o se quiere creer, sino lo que ES.
