7 grandes cambios que les esperan a los centros de yoga

2021-01-25

Reproducimos por su interés un artículo de la revista americana Forbes: «Los centros de yoga se están preparando para grandes cambios cuando acabe la crisis del covid-19. Todo lo que los alumnos más valoran del yoga (clases reducidas, sentimiento de comunidad, énfasis en la respiración y atención personalizada) es también lo que se percibe como más arriesgado. ¿Las clases presenciales dejarán de existir en un mundo posterior a la pandemia?

 

yoga cambios

Habrá clases más reducidas y esterillas más distanciadas. Foto publicada por Forbes en su artículo.

Las gotitas respiratorias pueden propagar la infección durante una exhalación colectiva cuando hacemos un Perro boca abajo. El instructor puede pasar inadvertidamente los gérmenes de un estudiante a otro mientras corrige sus asanas. El miedo a los problemas de salud en sí mismo puede absorber la calma incluso en las prácticas más zen.

Entonces, ¿el yoga presencial dejará de existir en un mundo posterior a la pandemia? Para nada, dicen los profesores de yoga y los directores de centros afiliados a Yoga Alliance, la asociación de yoga profesional más grande del mundo. Creen que el yoga es más necesario que nunca y que el sector está más que preparado para hacer lo que sea menester para mantenerse a flote. Sin embargo, nuestras escuelas de yoga preferidas seguramente habrán cambiado cuando vuelvan a abrir sus puertas.

Estos son siete grandes cambios probables que llegarán a los centros de yoga después de que por fin acaben las restricciones:

1.Clases de yoga menos concurridas.

Las clases de yoga pueden estar mucho menos concurridas cuando los centros vuelvan a abrir.
Es posible que las escuelas hayan conseguido tener sus salas repletas en el pasado, pero es poco probable que los alumnos (y las retricciones gubernamentales) acepten tales llenos en el futuro. Los centros intentarán crear más distancia entre las esterillas cuando vuelvan a abrir con normalidad. Los datos concretos de distanciamiento pueden variar de un centro a otro, al menos hasta que las autoridades sanitarias proporcionen pautas específicas.

Las limitaciones de capacidad también pueden extenderse a eventos especiales como retiros y clases de yoga al aire libre. “Puesto que imparto la mayor parte de mi enseñanza en cursos, festivales y talleres, limitaré la capacidad en un 50% para permitir que las personas tengan suficiente espacio a fin de que se sientan lo bastante seguras sin el estrés de inspirar los microbios de otra persona –dice Rosie Acosta, profesora de yoga con sede en Los Angeles y conductora del podcast Radically Loved–. Tendremos que adaptarnos a esta nueva forma de estar, abrigando la esperanza de que la energía generada en la sala llene el vacío físico entre nosotros».

2. Menos clases de yoga en el horario habitual.

Los horarios de las clases de yoga se reducirán para que el personal tenga tiempo de desinfectar los espacios.
La pandemia va a cambiar más cosas que la distancia entre alumnos; también va a espaciar las clases para que el personal tenga tiempo de desinfectar las salas. Los alumnos tendrán que acostumbrarse a ver menos clases en el horario de sus centros de yoga habituales. «No volveremos inmediatamente a nuestro anterior programa completo de clases consecutivas en horas punta. Ofreceremos menos clases presenciales diarias, mientras seguimos concentrando nuestras propuestas en los horarios más populares. Esto permite un tiempo entre clases para la desinfección y también persigue limitar el riesgo general de exposición dentro de nuestro espacio para nuestro personal y alumnado”, dice Maiorca.

En otros centros de yoga, los alumnos quizás observen que las clases son un poco más cortas de lo habitual para permitir la limpieza entre ellas. “A fin de que las clases sucesivas no estén muy juntas y haya unos 15 minutos entre ellas, acortaremos su duración un cuarto de hora para permitir que el personal desinfecte completamente el centro, el aseo, las áreas comunes, picaportes, etc”, dice Chad Dennis, cofundador del estudio de yoga Roam en Los Ángeles.

3. Sin ajustes.

No esperes que tu profesor de yoga te ayude a ajustar tu Triángulo o que te dé un relajante apretón de hombros en Savasana cuando podamos volver a clases presenciales nuevamente.
Algunas escuelas y profesores de yoga están abandonando los ajustes en su afán de evitar la propagación de virus entre los estudiantes. «No haremos más ajustes en el futuro –dice Dennis–. Es para asegurarnos de que los alumnos se sientan totalmente seguros, y también por razones científicas y sanitarias. Cuanto menos contacto directo, menos probabilidades hay de propagar los posibles patógenos».

Los ajustes ya se habían vuelto un tanto controvertidos entre los yoguis en los últimos años, pero los defensores de la práctica opinan que bien ejecutados pueden construir una conexión entre los profesores y los estudiantes, profundizando en la experiencia general. Algunas escuelas tienen la esperanza de que la prohibición de estas prácticas sea solo temporal.“Mis profesores no harán ajustes durante la reapertura inicial –comenta Maiorca–. Esto ciertamente será decepcionante para algunos, pero es un pequeño sacrificio por un período de tiempo concreto, y permitirá a los alumnos disfrutar de los beneficios de las clases de yoga presenciales en el momento en que más las necesitamos».

4. Trae tu propia esterilla y accesorios.

Los centros de yoga requerirán que los estudiantes traigan sus propias alfombrillas.
Si no tienes esterilla, ahora es el momento de invertir en una. Muchos centros ya no las prestarán ni alquilarán cuando vuelvan a abrir, ni tendrán accesorios disponibles. “Cuando volvamos a abrir, vamos a exigir que todos los estudiantes traigan sus propios mats y accesorios. Para desinfectar realmente una manta de yoga, debe lavarse con agua muy caliente y secarse a alta temperatura», dice Dennis, quien añade que las alfombrillas, bloques y cinturones requerirían protocolos de limpieza similares que simplemente no son prácticos para muchos centros. “Un verdadero proceso de desinfección requiere un tiempo considerable. Hasta que la tormenta pase por completo, todos deben y deberán traer sus propios elementos ”, explica.

¿No quieres cargar con todo tu equipo de yoga ? Esto te interesa: algunos profesores crearán clases que no requieran bloques, cinturones ni mantas. «Permitiremos que los alumnos traigan sus propios accesorios de casa si lo desean, pero nuestros instructores continuarán impartiendo clases de tal manera que esos elementos sean opcionales, para que la mayoría de estudiantes tengan acceso a las clases satisfactoriamente», dice Maiorca.

5. La obligación de llevar mascarillas podrían mantener cerrados los centros.

Es posible que muchas escuelas no vuelvan a abrir si se requieren mascarillas.
Promover la conexión entre el movimiento y la respiración es un componente esencial del yoga, y podría verse obstaculizado si el alumnado y los profesores se ven obligados a usar mascarillas durante su actividad. Algunos centros de yoga van a preferir esperar hasta que se elimine esa obligatoriedad antes de dar la bienvenida a sus alumnos. “Si se requiere el uso de mascarilla mientras enseño y practico, puedo considerar postponer las clases o limitarlas a las de meditación y de estilo suave solamente –dice Maguire–. El yoga es una práctica basada en la respiración y dudo de las consecuencias de usar mascarilla durante el esfuerzo físico y la respiración profunda».

Muchos propietarios de centros de yoga afirman que esperarán las instrucciones del gobierno y de los expertos en salud antes de determinar qué harán con este tema de las mascarillas. Mientras tanto, algunos han comenzado a prepararse para la posibilidad de clases llenas de yoguis enmascarados. “Por si se requieren mascarillas en las salas de yoga, mi mujer y yo hemos estado enseñando y practicando con ellas. Es intenso de igual forma”, comenta Dennis.

6. Las clases online seguirán creciendo.

Los centros de yoga ampliarán las clases online.
¿Te pasaste a las clases online para continuar practicando yoga en casa durante la pandemia? No eras el único. Muchos estudios de yoga han visto un aumento sustancial de participación en sus clases online en los últimos meses. Algunos planean continuar expandiendo sus enseñanzas digitales, incluso después de reabrir sus centros de ladrillo y cemento. “Nuestros clientes no quieren que el yoga en línea desaparezca, y nosotros tampoco –comenta Maiorca–. Si bien los alumnos y profesores están ansiosos por volver a las clases presenciales, una parte de ellos quizá prefiera seguir asistiendo a clases virtuales en el futuro inmediato hasta que la vacuna se generalice o cambien otras circunstancias».

Los propietarios de los centros dicen que esperan que sus clases de yoga online llenen el vacío creado por la reducción de la capacidad de las salas y los horarios condensados. El yoga digital también es más asequible para los estudiantes que pueden haber sufrido problemas económicos durante la crisis de covid-19. “Sospecho que muchos alumnos que actualmente asisten a clases online continuarán haciéndolo por convenirles el coste reducido. Nuestras clases online tienen un precio de aproximadamente el 75% del coste normal de las clases de yoga presencial”, comenta John Schumacher, fundador y director del Unity Woods Yoga Center en Washington, D.C.

7. Precios más altos y cambios de estructura de tarifas.

Es posible que los centros de yoga deban aumentar sus tarifas.
La pandemia ha dado un golpe doble a los resultados de los centros de yoga. La mayoría de ellos no solo se vieron obligados a cerrar sino que también afrontan más costes acumulados y menos oportunidades de ingresos a medida que avanzan hacia la reapertura. Los alumnos pueden verse obligados a pagar cuotas más altas para que los negocios sigan siendo viables. “Nuestras estructuras de tarifas cambiarán, seguro. Los antiguos alumnos no se verán afectados, pero los nuevos podrían pagar más  –comenta Maguire–. Podemos eliminar la opción de comprar una sola clase o un paquete de clases y pasar a un modelo solo para socios. Con la reducción de la capacidad, queremos que nuestros alumnos fijos tengan la oportunidad de asegurar su espacio en el aula».

Maiorca está de acuerdo con Maguire y añade que su centro dejará temporalmente de ofrecer clases sin cita previa en la fase de reapertura inicial. “Habrá que hacer un esfuerzo de adaptación importante, tanto de nuestro personal como de los alumnos, a los nuevos protocolos de seguridad durante este período, por lo que creemos que es apropiado pedir que los clientes se comprometan con más de una clase presencial” –dice–. Además, debido a que tendremos espacios limitados disponibles para nuestro horario reducido de clases debido a los requisitos de distanciamiento social, nos gustaría priorizar la asistencia de nuestros alumnos más fidelizados, que han permanecido con nosotros y nos han apoyado durante este tiempo desafiante».

Otros propietarios de centros, preocupados por los alumnos que no puedan pagar más por las clases de yoga, están elaborando estrategias para llegar a fin de mes sin aumentar las cuotas de socios. “Sí, los costes fijos y sueldos aumentarán, pero nosotros, como dueños de los centros, no queremos que los alumnos y socios carguen con el peso. Por lo tanto no prevemos un aumento de tarifas, al menos no de inmediato –dice Dennis–. Mi mujer y yo tendremos que crear otra fuente de ingresos, más ideas comerciales, clases online, ventas de vídeos, etc».

Los propietarios de los centros admiten que la situación está cambiando continuamente y que las cosas pueden verse de modo diferente de una semana a otra. Lo único que no cambia es su dedicación para ofrecer los beneficios sanadores del yoga a sus alumnos, sobre todo cuando más lo necesitan. “No sé cómo vamos a hacer que las finanzas funcionen, pero tengo fe en que todo saldrá bien –comenta Maguire–. Tener un centro de yoga es una labor de amor. Es una pasión, una vocación. Continuaré al servicio de la comunidad mientras pueda. Es evidente que lo que ofrecemos es muy necesario y muy apreciado».

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(Traducción de YogaenRed)