Yoga en la escuela y en casa: la educación sigue avanzando

Estamos viviendo una situación excepcional a causa del coronavirus, en la que niños y jóvenes no pueden asistir a clase y deben seguir las enseñanzas en casa a través de la red. Sin embargo, la educación puede hacerse extensible a cualquier ámbito y circunstancia de la vida. Escribe Dolors García.

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La palabra yoga, que significa unión, se refiere a la unión de la persona en su totalidad: física, mental, emocional y espiritual y también a la unión de ésta con el universo. Para ello, utiliza una serie de peldaños, como si se tratara de una escalera, a través de los cuales vas ascendiendo,  hasta llegar a la realización. Estos caminos son: vivir juntos, eliminar toxinas y pensamientos negativos, adoptar una buena postura, respirar bien para mantener la calma, saber relajarnos para tener un buen nivel de energia, focalitzar la atención a través de la concentración, ampliar la consciencia por medio de la meditación y el último, la unión con la fuente de energia superior o supraconsciencia.

Si analizamos el significado de la segunda definición de yoga y la comparamos con el  momento actual, veremos que todos estamos conectados y lo que afecta a una parte del mundo, afecta a la otra. Esta circunstancia, nos hace ver la unión con todo lo que nos rodea, la interdependencia de las cosas y nos obliga a estar más unidos, a ser más solidarios y a dar lo mejor de nosotros mismos. Este es el primer paso del yoga –yama-  palabra sánscrita que significa trabajar juntos y mejorar las relaciones con los demás, un aprendizaje que se puede enseñar en la escuela y en casa.

Las materias curriculares son esenciales para el aprendizaje, pero no debemos olvidar que formamos parte de una sociedad y como tal, es necesario cultivar valores como la solidaridad, la cooperación, la empatía o la compasión, si queremos seguir avanzando como seres humanos.

En una sociedad acelerada como la nuestra, esta situación nos obliga a parar y nos trae “de vuelta a casa”, el lugar donde podemos cultivar nuestro “ser”. Aprender a hacernos responsables de nosotros teniendo en cuenta al otro o saber gestionar las emociones en cada situación que nos toca vivir, es una oportunidad para crecer y saber aceptar las cosas tal como son. Podemos aprovechar el tiempo para estar con los demás miembros de la família, jugar con los hijos, dibujar, escuchar música, hacer yoga, meditar, bailar o simplemente descansar.

Conectando con el presente

A veces, nos cuesta vivir el momento presente, porque proyectamos la mente hacia el pasado o hacia el futuro. El yoga nos enseña a conectar con el presente a través de nuestra propia respiración, haciéndola  consciente, de esta forma la mente se va calmando. Observar atentamente el aire como entra y sale por la nariz, sentir como al inspirar el aire es más fresco y al exhalar es más cálido, o bien observar el movimiento del abdomen al inspirar y al exhalar, puede ser muy útil en situaciones de estrés, miedo o ansiedad. Un trabajo de introspección, permite saber lo que nos sucede y podemos encontrar respuesta a los problemas  que nos preocupan.

Aplicar el yoga en la escuela o en casa, nos da la oportunidad de utilizar los recursos internos y las potencialidades de cada uno para poderlas desarrollar.

Cuando salgamos de esta situación y podamos abrazar a nuestros familiares y amigos, cuando demos un paseo y contemplemos la naturaleza, el mar, la montaña, los pájaros… nuestra mirada será distinta, nos habremos dado cuenta de las pequeñas cosas que nos rodean y sabremos agradecer cada oportunidad  que nos brinda la vida.

Dolors Garcia. Autora del libro El yoga en la escuela. Un aprendizaje para la vida, Ed.Octaedro. Formadora de la Asociación RYE España.

 

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Por • 30 Abr, 2020 • Sección: Firmas