Recordemos que las vāsana y los samskāra son los dos agentes de la acción automática. Los rasgos latentes de nuestro carácter necesitan de los condicionamientos asociados para crear las reacciones. Nunca es tarde para ver resurgir los viejos hábitos, pero la buena noticia es que podemos atenuar los samskāra negativos con la ayuda de la práctica del yoga. Traduce Ilde Leyda.

Foto de Pavel Danilyuk
(Ver primera, segunda y tercera partes)
Hablar de vāsana es hablar del comportamiento y para esto conviene volver a la idea de que las vāsana y los samskāra son los dos agentes de la acción automática. Los rasgos latentes de nuestro carácter necesitan de los condicionamientos asociados para crear las reacciones. Los samskāra son los hábitos que permiten actuar rápidamente, como un reflejo, en función de la estimulación de los acontecimientos en el entorno o medio. A partir de que una vāsana es despertada de este modo, su “olor” invade la mente consciente y “llama” directamente a los condicionamientos asociados (samskāra): el resultado es la acción. Aquí tenemos una representación de esto en una imagen (fig. 1).

¡Esto sucede a una velocidad vertiginosa y, por eso, nuestras mejores intenciones por actuar “de otra forma” van a verse arrastradas por la corriente…!
“Las latencias aparecen realmente en la interacción con el entorno”. YS IV.8
En el sūtra IV.9 se profundiza en la cuestión de nuestros condicionamientos: jāti desha kāla vyavahitānāmapi ānantaryam smrti samskārayoh ekarūpatvāt que yo traduzco así: los condicionamientos y la memoria están íntimamente ligados, a pesar de los cambios en nuestra forma de ser, incluso tras haber cambiado de entorno y pese al paso del tiempo, no hay obstáculos para sus reapariciones. Esto podría socavar nuestra moral, ¡pero Patañjali nos reserva buenas noticias un par de sūtra más adelante!
Veamos con un poco más de detalle cada una de las palabras empleadas en este sūtra. Traduzco el término jāti simplemente por “quien yo soy”. La palabra designa una especie, por ejemplo, un ser humano, un tigre, una hormiga, etcétera, pero igualmente un rol, una manera de ser, y aún muchas otras cosas más. Desha indica un lugar, ubicación o entorno. Kāla hace referencia al tiempo y puede comprenderse aquí en el sentido de una frase bien conocida: “es agua pasada”. El término vyavahitānam designa un obstáculo, un impedimento, luego api significa “a pesar de”, y la idea de un vínculo estrecho está expresada por la palabra ānantaryam. En cuanto a smrti, la palabra quiere decir “memoria”, el reservorio de recuerdos de experiencias pasadas conservadas con las cargas emocionales eventualmente asociadas. Samskāra significa hábitos, condicionamientos, huellas y, finalmente, ekarūpatvāt designa “una forma única, una naturaleza similar”.
“Es posible ir atenuando poco a poco algunos de los viejos samskāra negativos con la ayuda de la práctica del yoga” (T. K. V. Desikachar)
Patañjali revela entonces una gran proximidad entre los condicionamientos y la memoria: la suficiente como para que, independientemente de las transformaciones en nuestra forma de ser, del distanciamiento con nuestro entorno habitual y de que ya sea agua pasada, podamos vernos sorprendidos al ver el resurgimiento de los viejos hábitos…
Aquellas y aquellos que me conocen seguro que van a entender el ejemplo que viene a continuación. Durante mi primera estancia en Madrás (Chennai) con Desikachar en 1983, me preguntó (¡¿inocentemente?!) por qué no iba yo a los conciertos de música carnática (música del sur de la India), puesto que él sabía que yo había tenido un pasado como músico entre los 9 y los 21 años. Incapaz de darle una respuesta satisfactoria en ese momento, reflexioné y me di cuenta de que vivía como un ermitaño, sin salir de mi apartamento más que para ir a mis clases con él o para comprar algunas verduras para prepararme una comida frugal… Busqué información y rápidamente me fui a un concierto en el barrio. Este fue seguido por otros, y luego, una noche, tras un concierto particularmente bello con una verdadera ósmosis entre el público y los músicos, cuando pedaleaba en mi bicicleta para volver a mi guarida, me di cuenta de que había germinado un plan en mi espíritu, sin que yo me hubiera percatado de ello.
Yo me encontraba a punto de parar a tomar una cerveza en un gran hotel de estilo occidental que estaba en mi ruta. Y comprendí que, a pesar del hecho de que muchas transformaciones habían tenido lugar en mí desde la época, un tanto lejana, en que a los 18/21 años tocaba yo encima del escenario, y pese al cambio radical del decorado al estar en el continente indio, ¡¡¡el hábito de beberme una cerveza después del espectáculo había resurgido intacto!!! Para acabar la anécdota, no me detuve en el hotel con el fin de probar que podía resistirme a una acción automática teledirigida por mi pasado. Pero, unos días más tarde, fui a beberme una: ¡¡¡con plena conciencia!!!
Meditemos sobre las palabras del bueno de Mircea Eliade, historiador de las religiones, filósofo y novelista rumano del pasado siglo, quien escribió en su libro Yoga: inmortalidad y libertad: «Las vāsanā condicionan el carácter de cada individuo; y este condicionamiento es consistente tanto con la herencia como con la situación kármica del individuo”. Claramente, Eliade adopta el posicionamiento de la religión hindú con su creencia en la reencarnación, pero no es necesario tener esta convicción para comprender que dondequiera que estemos, ¡encontramos materia tanto para el crecimiento como para la regresión! Meditemos también sobre la nota de esperanza que da Desikachar en su libro Conversaciones sobre Yoga: “Es posible ir atenuando poco a poco algunos de los viejos samskāra negativos con la ayuda de la práctica del yoga”.
Cuidaos y nos vemos un poco más adelante para seguir con nuestro estudio…
Martyn Neal fue alumno directo de T. K. V. Desikachar a partir de 1983 y continuó su profundo aprendizaje del yoga con él mediante visitas regulares a Chennai (India) hasta 2014, dieciocho meses antes del fallecimiento del maestro. Neal hacía a menudo de traductor de Desikachar cuando este viajaba a Francia a impartir sus cursos. Publicaron conjuntamente la obra What are we seeking? Además, entre muchas otras cosas, ha participado en varios libros más sobre yoga inspirados en las enseñanzas de T. K. V. Desikachar.
Ilde Leyda empezó a practicar yoga en 2001. Durante más de diez años fue alumno de Cristina Sáenz de Ynestrillas, alumna de Claude Maréchal y de T. K. V. Desikachar. Desde 2019 prosigue sus estudios con Martyn Neal. Ha traducido al castellano la tan bella como profundamente inspiradora obra Yoga, Viaje al Corazón (Chinmayam Ediciones) de T. K. V. Desikachar y Martyn Neal.
