En 2008 la UNESCO inscribió el canto védico en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. En 2024 Ilde Leyda preguntó a Martyn Neal sobre su aprendizaje del Canto védico con su maestro T. K. V. Desikachar: «Me supuso una herramienta estupenda para meditar mejor». Aquí os ofrecemos la segunda y última parte de esta interesante entrevista.

T. K. V. Desikachar en Narbona (Francia) (Fotografía cedida por Martyn Neal)
(Ver primera parte)
“Desafortunadamente, nuestro corazón se encuentra cerrado a menudo, mas el canto parece ser capaz de abrirlo”. T. K. V. Desikachar con Martyn Neal (Yoga, viaje al Corazón)
Ilde Leyda: ¿Qué otros beneficios y ventajas destacarías del Canto Védico?
Martyn Neal: Tiene muchos. Por ejemplo, también está el beneficio de la energía. Nos proporciona una energía enorme. El alfabeto sánscrito posee montones de vibraciones. A través de la práctica del canto védico nos llega un tipo particular de energía. A mí esto me hizo ser consciente de mi cuerpo de forma distinta a cuando practicaba asanas. Igual que también descubrí otra forma novedosa de experimentar muchas asanas gracias al canto védico.
Otro beneficio se da al nivel de la respiración. Es una técnica diferente al pranayama de ir alargando la respiración, ya que, al cantar, las inhalaciones han de ser tan rápidas como corresponda en cada momento. “La respiración debe servir al canto”, me repetía Desikachar. Pero las exhalaciones son más largas y esto favorece la limpieza de nuestro organismo, de nuestro sistema humano. Así que el canto védico es también un proceso de limpieza. Y de sanación también.
Por otro lado, es muy bueno para nuestras emociones. Nos conduce a una emoción positiva vinculada a la paz, pero también a la luminosidad. Sentimos una especie de luminosidad interior. Y cuando se canta en grupo se genera una sensación de comunidad, de unión entre los participantes. Mientras que en otros tipos de clases de yoga esto no es así: cada cual realiza las prácticas de manera interna, para sí mismo. El canto védico puede hacer a las personas felices, les da una clase de alegría que no es exuberante.
Más ventajas: a medida que vamos evolucionando gracias al yoga, el canto védico es un soporte también en el camino de esa transformación. Esto lo he visto yo a lo largo de las décadas a muchos niveles en muchas personas. No digo que funcione en todos los casos, pero sí que hay muchas personas a las que les permite evolucionar más que las asanas, la respiración o la meditación. Hay algo que realmente cambia con bastante claridad. Voy a darte unos ejemplos: personas que están encerradas dentro de sí mismas pasan a abrirse y a establecer una buena comunicación con los demás; personas con problemas para hablar correctamente han mejorado muchísimo de sus dolencias; personas con miedo a hablar en público que van volviéndose más seguras y cómodas en esta faceta; personas con dislexia… Yo lo he comprobado y esas personas me lo han corroborado también. Por supuesto que esta gente probó otras cosas aparte del canto, pero yo estoy seguro de que el canto védico fue un factor primordial en su transformación a mejor.
Y me referiré también brevemente al aspecto del mantra. El canto védico es la base del mantra. Cada frase de los Vedas es un mantra: Mantra māla significa que esos textos son una cadena de mantras. El mantra real para alguien es aquel que le da su maestro personalmente. Pero también es cierto que cuando cantas muchos mantras seguidos en el canto védico, de alguna forma, alcanzan tu interior y quizás haya ahí algún tipo de fuerza especial. Esto es muy difícil de explicar, pero yo lo experimento, lo siento.
I. L.: ¿Qué clase de conocimiento hay en esos textos de hace milenios, en los Vedas?
M. N. Es cierto que cantamos textos sagrados de la India, lo cual no quiere decir exactamente que sean religiosos. En determinadas circunstancias religiosas sus sacerdotes hinduistas puede que empleen estos textos, sí. Pero estos mismos textos pueden emplearlos también ciertos maestros por diversos motivos. Tradicionalmente existe un vínculo en la India entre los Vedas y la espiritualidad, pero no podemos aseverar que los Vedas sean la religión de la India. Los Vedas quedan por encima de la religión. Veda significa conocimiento, repito. Y existe algo muy especial acerca de estos textos, de su origen, que hace que sean considerados sagrados.
Y por lo que se refiere al significado… Por ejemplo, si cantamos los Yoga-Sūtra –que no están dentro de los Vedas, aunque la fuente del yoga sí que son los Vedas–, tenemos solamente tres notas también. Y mientras los vamos cantando y repitiendo frecuentemente, nos los aprendemos de memoria. Esto para la enseñanza del yoga es maravilloso. Si algún alumno me pregunta algo sobre el yoga, a mi mente acude inmediatamente el sūtra correspondiente y, por lo tanto, la respuesta a su cuestión. Así pues, cuando aprendes de memoria el significado de lo que estás cantando, deviene de gran ayuda como profesor, pero igualmente para tu vida. Aprehenderlo en nuestra mente y en nuestro corazón es una gran cosa.
I. L: Para acabar, me gustaría que nos contaras brevemente cómo era T. K. V. Desikachar como profesor y como persona.
M. N.: Era un hombre muy cuidadoso. Trataba de que las cosas siempre fueran sucediendo armoniosamente. Era también muy respetuoso. Estuviera con quien estuviera, a esa persona siempre le daba la impresión de ser importante. Nunca estabas con él con esa sensación negativa de no estar a la altura. Recuerdo un seminario suyo, precisamente en España, organizado por su alumno Josep Barneda en los años 80. Yo había acudido con toda mi familia: mi mujer Christine, mis hijos y mis padres. En cuanto supo que mis padres estaban fuera, quiso que saliéramos a verles, a saludarles con mucho respeto. Tenía ese tipo de gestos, era así.
Y poseía una mente muy lúcida, muy clara. De hecho, jamás he conocido a nadie con una mente tan clara como la suya. Miraba a las personas y las comprendía en un segundo. Yo, a veces, tenía la sensación de hallarme ante un escáner (ríe). Así que cuando él le daba una respuesta o consejo a alguien era como si le hubiera comprendido con una gran profundidad.
Era de baja estatura, como lo son en general los habitantes del sur de la India, pero era alguien que imponía respeto, alguien con mucha autoridad y a quien todo el mundo reconocía esa autoridad. Sin embargo, no quería ser visto ni tratado como un gurú. Le dio clases de yoga a Jiddu Krishnamurti, que en aquellos años 60 y 70 era una gran estrella a nivel mundial y Krishnamurti le insistió en algo que él tuvo siempre presente: «No te conviertas en gurú».
Martyn Neal imparte clases particulares y de grupo, tanto de yoga como de canto védico. También dirige cursos de formación de profesores, así como cursos y trabajos de posformación. La página de su escuela en el sur de Francia es: www.yoga-neal.fr
Ilde Leyda es alumno de Martyn Neal desde 2019. Ha traducido al castellano Yoga, viaje al Corazón (Chinmayam Ediciones).
