Subtítulo: La solidaridad de los conmovidos. Vivimos en una sociedad que nos empuja a exhibirnos, a afirmarnos, a buscar reconocimiento constante, como si fuéramos individuos aislados, obligados a llenar un vacío que nunca termina de saciarse. Pero ¿y si el problema no fuera la sociedad, sino nuestra necesidad de ser el centro? Veamos qué nos responde el autor en esta entrevista. Edita: Siglantana. PVP: 18€

Este libro, a través de una lúcida crítica al narcisismo contemporáneo, propone detener esa inercia. Nos invita a cuestionar la identidad que creemos ser y a revisar esa necesidad de ser vistos, aprobados y confirmados sin descanso.
Frente a la obsesión por afirmarnos, el autor recupera una actitud olvidada: respeto por lo que no controlamos, apertura hacia lo que no comprendemos del todo y reverencia por el misterio que nos constituye. Acercarnos a ese núcleo desconocido no nos debilita; nos devuelve profundidad, vínculo y sentido.
Pregunta: ¿Cómo nace Despertar del narcisismo y qué necesidad personal o intelectual hay detrás del libro?
Nacho Bañeras: La motivación principal, personal e intelectual, es una pregunta que implícitamente ha estado presente en cualquier discurso filosófico: qué hacer con nuestro sufrimiento. Venimos de una tradición dual, metafísica. Esto quiere decir que hemos construido mundos trascendentes, más allá de este, que justifican este sufrimiento, dan sentido y esperanza, generando una promesa de liberación. El platonismo, el cristianismo, pero también el capitalismo, son ejemplos de ello.
Sin embargo, esta alternativa, que implica quedar prendado por una imagen ideal, ha rechazado nuestra dimensión vulnerable y finita. Esta dimensión no tiene solución, no hay la posibilidad de liberarnos de nuestro sufrimiento, aunque, en ocasiones, lo podemos atenuar. Esto, paradójicamente, me parece liberador y nos permite acercarnos a lo que, junto con el dolor y el sufrimiento, también aparece cuando no lo rechazamos: consuelo, calidez, solidaridad u hospitalidad.
P. ¿Crees que vivimos en una época obsesionada con la identidad y el yo?
N. B.: A finales del s.XIX, Nietzsche anunció la muerte de Dios. Con ello quería señalar que se habían perdido los referentes absolutos. No hay verdad, sentido o moral que de una forma absoluta, segura o universal pueda orientar nuestra vida. Ahora bien, como creo que se ve fácilmente, una vida así no es fácil porque nos coloca en el centro de la pregunta sin poder recurrir a algo que nos dé una completa seguridad. Justo por esta dificultad, Nietzsche anunció que si bien Dios había muerto, quedaban sus sombras, las alternativas que vendrían a ocupar, de una forma más velada, la función de Dios.
En el libro defiendo que hoy una de estas sombras es la identidad y el yo, también propiciado por el sistema capitalista y moderno que ha ido acelerando el individualismo. Sin referentes absolutos y, hasta cierto punto, habiendo sido devaluadas las ideologías o lo comunitario, la alternativa es centrarnos en nosotros mismos: en nuestra salud, nuestra felicidad, nuestros sueños y nuestra realización. No critico que estos horizontes estén, lo que señalo es la manera en la que nos vinculamos a ellos, buscando desconexión, liberación o plenitud sin tener en cuenta que ello no es nunca posible de una forma completa.
P: En el libro cuestionas tanto ciertos discursos políticos como algunas corrientes de autoayuda o espiritualidad. ¿Qué comparten, según tú, estas formas de pensamiento?
N. B.: Ambas no tienen suficientemente en cuenta la dimensión vulnerable y finita del ser humano. No cuestiono tanto ciertos discursos políticos como la manera en que los políticos se vinculan a ellos. Los políticos, humanos al fin y al cabo, están seducidos por la erótica del poder y no veo voces que señalen la necesidad de trabajar a nivel interno, egoico.
Otro tanto se podría decir de ciertas corrientes de aquello que englobamos como espiritualidad, añadiendo que estas todavía son más reticentes a aceptar la dimensión vulnerable y, en muchas ocasiones, no tienen una mirada social y politizada que, creo, es igualmente importante dentro del trabajo de autoconocimiento al que invitan.
P: Una de las ideas centrales del ensayo es que estamos construidos por narraciones. ¿Hasta qué punto somos realmente autores de nuestra propia vida?
N. B.: En el libro quiero mostrar nuestra dimensión interdependiente. Somos, mayoritariamente, el resultado de las interacciones que tenemos. Somos, también, lo que nuestro lenguaje nos permite decir. Vivimos en un cuerpo del que no podemos disponer al 100% porque tiene sus propias lógicas, algunas de las cuales, incluso, las desconocemos.
Venimos de una cultura que ha defendido la existencia de algo innato, el alma, que merece ser descubierto y desarrollado. Esta idea se mantiene por ejemplo con la idea de autenticidad o realización personal. No somos tan libres como creemos ni tan autores de nuestra propia vida. Tener esto en cuenta, sin embargo, no invalida el trabajo de autoconocimiento al que siempre ha invitado la filosofía ni a rechazar el concepto de responsabilidad; no obstante, nos coloca en otro lugar, más descentrados de nosotros mismos.
P: El nihilismo ocupa un lugar importante en el libro. ¿Por qué consideras necesario revisitar este concepto hoy?
N. B.: Lo considero un elemento importante porque, como decía antes, vivimos en un tiempo en el que no existen absolutos. En esto consiste vivir en un tiempo nihilista. Ahora bien, hay maneras y maneras de convivir con él. Actualmente, lo hacemos rechazándolo, huyendo de ello, persiguiendo alternativas (sombras) que nos lo hagan más fácil, aunque acabamos pagando un precio más alto.
Nuestro tiempo, estar en este desierto, merece una oportunidad para ser escuchado, principalmente alejándonos del principal prejuicio que aparece cuando se menciona el nihilismo, que entonces nada tiene sentido o que todo vale. Vivir sin referentes absolutos no implica vivir sin referentes. En un tiempo nihilista los referentes recuperan su dimensión humana: son temporales, relativos o ambiguos. Ello demanda un ser humano más sensible a su dimensión filosófica, puesto que nos interpela de una forma profunda.
P: Frente al ruido y la aceleración contemporánea, reivindicas el silencio, la escucha y la vulnerabilidad. ¿Son hoy formas de resistencia?
N. B.: Son formas de resistencia, sí, pero principalmente son formas que nos acercan a nuestra dimensión humana. Con ello quiero defender que nuestro presente es cada vez más insensible e indiferente a estas dinámicas y más proclive a las dinámicas económicas y tecnológicas que priorizan control, rapidez, cantidad o eficiencia pero no sentido, calidez, hondura o calidad. Junto a ellas, sigo defendiendo el encuentro con el otro.
P: ¿Qué te gustaría que le ocurriera al lector después de leer Despertar del narcisismo?
N. B.: Más allá de la crítica a lo que implica el narcisismo, el libro quiere ser una invitación a escuchar nuestra finitud y vulnerabilidad. Aparece en esta escucha algo tierno y revelador: no sabemos nada de casi nada, vivimos en la incertidumbre, somos animales de la improvisación, vivimos atravesados por nuestras heridas, soñamos, nos relacionamos sin poder controlar los resultados, etc. El ser humano, nosotros, es un ser fronterizo: aspiramos al cielo y no nos acabamos de contentar con la tierra. Vivimos sin tener un porqué ni un hacia dónde muy claro. Todo ello me parece maravilloso aunque también doloroso. Quizás tenerlo más presente no nos deja indiferentes.
El autor
Nacho Bañeras es fundador y codirector de la plataforma www.curasui.es. Licenciado en Derecho y Filosofía. Doctor en filosofía. Profesor de yoga y meditación y formador en acompañamiento filosófico.
Autor de los libros: El acompañamiento filosófico (Barcelona, 2017), La actitud salvaje (Barcelona, 2019) y La revuelta íntima del corazón (Barcelona, 2020), Un estoicismo subversivo (Barcelona,2025), entre otros.
