El primer meditador

2026-05-08

Los antiguos maestros no crearon la meditación. Se piensa que estando uno de ellos en un estado de profunda paz y concentración, escuchó el “sonido” Om (AUM), la vibración de la fuente original del universo físico. La meditación, por consiguiente, es una forma de sintonizar con la realidad profunda. Escribe Pedro López Pereda.

meditador

Por consiguiente, nadie creó la meditación, no fue una técnica concreta. Lo que sí existió es un primer meditador, un sabio que entrando en el silencio total percibió la vibración original del cosmos.

Om no es un sonido vocal, es el atributo de la vibración primordial, es la estructura primigenia de la realidad.

La esencia del hinduismo

El Mandukya Upanishad es el texto más breve y uno de los más fundamentales del hinduismo. Está compuesto por solo 12 versos atribuidos al gran sabio clarividente Manduka. Expone la esencia de la doctrina Vedanta, que representa la conclusión de la sabiduría de los más de doscientos libros sagrados hinduistas.

En el Mandukya se analiza la sílaba sagrada Om (AUM) en relación con cuatro estados de la consciencia (estados, no niveles de conciencia).

Se considera que contiene el conocimiento necesario para alcanzar la liberación.

En el Mandukya Upanishad aparece claramente esta idea:

“A-U-M” representa tres estados de conciencia, y después está el silencio, lo absoluto (turiya).

La meditación, por consiguiente, es una forma de sintonizar con la realidad profunda.

 La veena cósmica de Saraswati

En la tradición india, la veena de Saraswati no es solo un instrumento; es el símbolo de una verdad muy antigua: que el universo entero está hecho de vibración.

Los sabios védicos decían que antes de existir la forma existía una vibración primordial llamada Nāda. El conjunto de las cuerdas de la veena sonando en armonía por Saraswati representa ese Nāda: la armonía secreta que sostiene todas las cosas.

Hay una leyenda muy poco conocida, transmitida en líneas tántricas y en relatos orales del sur de India, que podemos resumir de la siguiente forma:

La leyenda del silencio roto

Antes de que los humanos conocieran el lenguaje, el mundo estaba lleno de pensamientos pero vacío de comprensión.

Los corazones sentían, pero no podían expresarse.

Los ríos fluían, los árboles danzaban con el viento, las estrellas giraban… pero todo ocurría en un silencio interior.

Entonces apareció Saraswati sobre las aguas blancas del origen.

No vino como guerrera ni como reina.

Vino escuchando.

Los dioses le preguntaron:

—“¿Por qué el ser humano sufre tanto?”

Y ella respondió:

—“Porque ha olvidado la música que une el alma con la creación.”

Entonces tomó su veena.

La primera cuerda despertó el fuego interior.

La segunda dio estabilidad a la tierra.

La tercera hizo fluir las aguas de la emoción.

La cuarta hizo recordar al corazón humano su origen divino.

La quinta, el movimiento del aire.

Y la sexta produjo el sonido del cielo

Cuando tocó la séptima, todas resonaron juntas y en ese momento nació el amor, el lenguaje, la poesía, el canto, la sabiduría, la estética y también la capacidad de llorar por la belleza.

Por eso, dicen algunos maestros, que las lágrimas ante la música verdadera son sagradas, por que el alma, en ese momento, reconoce algo que había olvidado.