Yoga Sūtra/ La acción (karma) 6ª parte, por Martyn Neal

2026-03-20

Y así llegamos a la última parte de esta serie de artículos que el maestro Martyn Neal ha dedicado al crucial asunto del karma (la acción). Tras décadas de experiencia, de meditación y de estudios y aprendizaje junto a T.K.V. Desikachar, con sencillez y perspicacia despliega Neal este tema en sus tan variados y, en ocasiones, prácticamente indiscernibles pormenores.

Al principio del cuarto capítulo, en una sección que explora cómo ciertos seres humanos tienen una fuerte influencia sobre sus congéneres, Patañjali vuelve sobre la cuestión de la acción. Indica que la acción (karma) de un yogui realizado (yoginah) no es “ni blanca ni negra” (ashukla akrshna), mientras que las de los demás (itareshām) es de tres tipos (trividham). Esto dice el IV.7 en sánscrito: karmāshulākrshnam yoginah trividham itareshām.

Es la acción sin expectativas, ni para sí mismo ni para los demás, lo que caracteriza este “ni blanco ni negro”

 Para el yogui realizado, en su impulso por actuar, se trata de constatar, por una parte, una ausencia total de motivación egocéntrica y, por otra, que no se pretende ningún resultado concreto. No hay ni la intención de hacer el bien (ashukla –no blanco), ni la intención de hacer el mal (akrshna–no negro). De hecho, es la acción sin expectativas, ni para sí ni para los demás, lo que caracteriza a este “ni blanco ni negro”. Podemos pues, humildemente, contemplar nuestras expectativas ¡para medir nuestro grado de “yoguicidad”! Sin embargo, aquellos de nosotros que no hayamos alcanzado todavía el estado de santidad, estamos autorizados a contentarnos con haber establecido la preferencia por los actos blancos, en vez de por los negros. Esto nos sitúa entre las categorías que cita Patañjali para calificar la calidad de los actos. ¿Tres? Negro, blanco y… ¡gris! ¡Y en la paleta de colores, los grises son legión! Claramente, resulta más digno no estar clasificado entre aquellos cuyos objetivos al actuar son negros. O, como dijo Jesús: “Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. Seguramente, si impera la honestidad, pocas piedras volarán por los aires… En cuanto a las motivaciones blancas, probablemente sea necesario interrogarse acerca de la absoluta cualidad de este color. En ocasiones podemos querer hacer el bien esperando obtener alguna gloria o, peor, alguna reciprocidad, una especie de retorno de la inversión. Entonces, sin duda adivináis que mi diagnóstico para la mayoría de nosotros, yoguis o no, va más bien hacia una neta predominancia del gris. Así es como, en el camino del yogui, es mejor contentarse con empujar el cursor lo más lejos posible sobre los muchos grises que existen entre el negro y el blanco. Volveré sobre esto al final.

Nuestro progreso en el yoga se mide antes por las modificaciones en nuestro comportamiento hacia los demás que por las proezas alcanzadas en las posturas

 En el sūtra IV.30 Patañjali señala que cuando un estado particular de conciencia es alcanzado, entonces (tatah) la acción (karma) basada en las fuentes del sufrimiento (klesha) se detiene (nivrttih). El sūtra dice así: tatah klesha karma nivrttih. Esto significa que las acciones no producen más encadenamientos que porten en ellos mismos las semillas de padecimientos futuros para la persona. Mas esto no significa que las acciones cesen. Las personas que logran elevarse hasta semejantes cimas son, al contrario, muy activas y productivas, pero sus acciones les sirven a los demás, a la sociedad y a la paz en el mundo. No se decepcionan si los resultados no están a la altura del servicio prestado. Estas personas, y son raras, han saldado sus deudas y no se aprovechan de su capital, inmersas como están en una claridad sin falla (sūtra IV.29). Frans Moors califica este estado de “baño de armonía… un océano de orden cósmico (dharma), de justicia, de virtud, de gracia y de beatitud divina”.

Puesto que no nos encontramos ahí, consideremos que los riesgos de hacer algunas “cagadas” aún existen…

En el corazón del enfoque del yoga se encuentra la meditación. Solo tiene sentido si nos permite ampliar nuestros conocimientos hacia la sabiduría y nos conduce a actuar de una manera más adecuada a las situaciones y circunstancias con que nos encontremos en lo cotidiano. Estas acciones en el día a día están ineluctablemente en relación con los demás. El acto no es neutro. Toma forma en la interacción con el mundo, así pues con los otros. Nuestras acciones están a menudo teledirigidas por nuestro pasado y salir de los esquemas bien engrasados no es cosa fácil, especialmente porque muchos de ellos has sido grabados bajo la influencia de las fuentes del sufrimiento (klesha) y nos conducen al famoso círculo vicioso. Y cuando sabemos que el otro está en el mismo barco…

Así es, como decía a menudo Desikachar, como nuestro progreso en el yoga se mide antes por las modificaciones en nuestro comportamiento hacia los demás (yama), constatado y verificado en el laboratorio de la interacción con el mundo, que por las proezas alcanzadas en las posturas (āsana). Esto es observar dónde está el cursor en la paleta de los grises.

• Martyn Neal fue alumno de T. K. V. Desikachar a partir de 1983 y continuó su profundo aprendizaje del yoga con él mediante visitas regulares a Chennai (India) hasta 2014, dieciocho meses antes del fallecimiento de Desikachar, quien abandonó este mundo el 8 de agosto de 2016. Neal hacía a menudo de traductor de Desikachar cuando este viajaba a Francia a impartir sus cursos. Además, entre muchas otras cosas, ha participado en varios libros sobre yoga inspirados en las enseñanzas de T. K. V. Desikachar.

•  Ilde Leyda empezó a practicar yoga en 2001. Durante más de diez años fue alumno de Cristina Sáenz de Ynestrillas, alumna de Claude Maréchal y de T. K. V. Desikachar. Comenzó ya a dar clases en 2003. Y, desde 2019, prosigue su formación con Martyn Neal. Imparte clases de grupo y particulares, así como talleres dirigidos a quienes quieran profundizar cada vez un poco más en este método milenario de cuidado, conocimiento y mejora personales.

Ha traducido al castellano la tan bella como profundamente inspiradora obra Yoga, Viaje al Corazón de T.K.V. Desikachar y Martyn Neal.
Puedes contactar con él a través de ildeyoga@gmail.com y/o del número 653379095.