Llegamos ahora a la penúltima parte de esta serie de artículos que el maestro Martyn Neal ha dedicado al crucial asunto del karma (la acción). Tras décadas de experiencia, de meditación y de estudios y aprendizaje junto a T. K. V. Desikachar, con sencillez y perspicacia sigue Neal desplegando este tema en sus tan variados y, en ocasiones, prácticamente indiscernibles pormenores.

¡Escribir avanza lentamente con este paisaje enfrente!. Foto de Adrien Daurenjou
¿Pueden predecirse los acontecimientos futuros? ¿Cómo calificar la calidad de los actos? ¿Puede esperarse el día en que no hagamos ya más esas acciones generadoras de sufrimiento? Aquí está el menú de esta penúltima parte de los artículos acerca de la cuestión de la acción en los Yoga Sūtra de Patañjali.
En efecto, presenté en mi penúltimo artículo en YogaenRed algunas grandes orientaciones sobre la cuestión de la acción, sobre todo el esquema: Deseos – Tendencias/Hábitos – Acción – Consecuencias y cómo las consecuencias de los actos se encuentran en la base de las nuevas acciones. Con la posibilidad de que, en particular por la meditación, podamos evitar encadenarnos a las espirales negativas causadas por la confusión, es decir, por el hecho de no ver claramente las cosas tal cual son en el momento de actuar.
En cuanto a mi último artículo, comenté los sūtra II.12 a 16, donde Patañjali sugiere ser cautos en el curso de los actos llevados a cabo ahora con tal de evitar preparar padecimientos nuevos aún no generados. El autor presenta la acción en esta sección como: o bien libre de las fuentes del sufrimiento (klesha) y dando resultados felices, o bien afectada por estos factores y dando resultados amargos. Sin embargo, estas acciones teñidas por las fuentes del sufrimiento producen los frutos amargos en forma de experiencias que, durando más o menos tiempo, nos afectan en nuestra manera de estar en el mundo. Uno no sale indemne, debido a la interacción con los demás que están sujetos a esas mismas leyes. Además, estas acciones dejan unos trazos en nosotros que tiran de nosotros, como imanes, hacia situaciones susceptibles de ofrecernos la ocasión de “corregir el tiro”, pero en las cuales podemos tener problemas para reconocer el vínculo con la acción inicial y, rebelde, recae uno en ese circuito. Todo esto acaece en un contexto poco feliz en el que ni tenemos la posibilidad de gritar “¡Alto!” ni tampoco la de poner en “pausa” el tiempo para la reflexión.
¡Ay, la vida, con sus incesantes cambios, sus tentaciones, sus esquemas repetitivos y su permanente inestabilidad, puede fácilmente darnos un mareo muy penoso y llevarnos a buscar un hombro sobre el que llorar!
Las acciones teñidas por las fuentes del sufrimiento afectan a nuestra forma de estar en el mundo
El tercer capítulo de los Yoga Sūtra expone numerosos temas, dominios u objetos que pueden servir de base a aquello que el autor llama “samyama”, una indagación profunda, una suerte de tema de investigación sobre el que uno volverá en estado meditativo de manera reiterada y esto durante un tiempo prolongado. Esta meditación puede tomar la forma de un momento privilegiado de interiorización o ser una especie de absorción en el mismo tema durante el transcurso de la vida cotidiana. Lo ideal sería un vaivén entre ambas, que se complementan y se enriquecen mutuamente.
En este contexto, en el sūtra 22 Patañjali propone un tema en relación con la acción. Él sugiere meditar acerca de las distintas velocidades a las que las acciones son concebidas, llevadas a cabo y dan sus frutos (sopakramam nirupakramam ca karma tat samyamāt aparānta jnānam arishtebhyah vā). Conviene reconocer que existen desarrollos (krama) rápidos (sopa) y (ca) otros lentos (nirupa) en el proceso de la acción (karma). Vyāsa, el gran comentarista del texto, en su Yoga Bhāshya hace una analogía muy elocuente. Dice que una tela lavada, si es extendida, se secará rápidamente, mientras que otra tela, dejada como una bola en un rincón, se secará lentamente. De la misma manera, en nuestras vidas, una fuerte motivación dará pie a una implementación acelerada y dará resultado rápidamente. ¡Y viceversa! Por ejemplo, no habiendo tenido tiempo de escribir este artículo antes de mi partida, lo escribo durante un curso que dirijo en la isla de Sainte Marie, separada por un brazo de mar de Madagascar, durante una jornada cuyo programa se ha aligerado para permitirles a los participantes disfrutar de la isla.
El lugar del curso es paradisíaco, al borde de la playa bajo los cocoteros. Me encuentro instalado con el ordenador delante de mi bungalow, situado a diez metros de la laguna. Mi vista se pierde en el horizonte… Me invitan a tomar una copa en una hamaca puesta sobre la blanca arena fina… ¡La escritura avanza muy lentamente!
La motivación no es el único factor que afecta a la velocidad de realización de las acciones. Los factores genéticos y los hábitos influyen igualmente. Todos conocemos a personas calificadas de “speed” en buen francés. Y a esas otras que voluntariamente dejan para mañana lo que habrían podido hacer hoy. “Mañana”, dicen los españoles. Pero mis amigos irlandeses perciben esa actitud española como un tanto precipitada… ¡Todo es relativo! Los hábitos tienen también un papel preponderante en esta cuestión de la velocidad en el desarrollo de las acciones. Uno de mis amigos es famoso por el tiempo extremadamente largo que dedica a tomar no importa qué decisión. Su espíritu debe contemplar todas las posibilidades antes de decidirse a actuar. Es su hábito. Y después sus orígenes irlandeses ralentizan la ejecución del acto. Está en sus genes. Numerosos factores más entran en juego. Para una realización lenta: las reticencias, los miedos, falta de interés, falta de aplicación o de preparación, insuficiente información, etc. ¡Y al revés para el desarrollo rápido! El entorno y las circunstancias particulares pisarán el acelerador una vez por aquí y otra vez el freno por allá.
En breve, todos estos elementos y multitud de otros criterios retendrán nuestra atención en un espíritu meditativo durante meses y años y así constituirán la indagación profunda (samyamāt) acerca de este (tat) tema. Estamos invitados a considerar nuestros puntos fuertes y nuestras debilidades de manera lúcida. Comprender nuestro funcionamiento. Evaluar nuestro estado de salud, que también influye en nuestras acciones. Así, nos dice Patañjali, podemos conocer (jnānam) la finalidad de las cosas (aparānta). En otras palabras, nosotros podemos predecir cómo y cuándo se producirán las cosas. Por ejemplo, alguien que, cercana la jubilación, se haya dedicado plenamente a su profesión, podría prever tener un sentimiento de vacío y de futilidad. Así, sería aconsejable que esta persona fuera planificando algo que pudiese tomar el relevo y mantenerla completamente ocupada para poder superar esa situación.
El autor aún precisa otro resultado de este enfoque: o (vā) se tendrán presagios (arishtebhyah) como señales, augurios acerca de acontecimientos futuros. A menudo interpretado como el hecho de conocer el momento de la propia muerte, este aspecto del sūtra se entiende también como una advertencia, una señal luminosa, que, al brillar, nos conduce a estar más vigilantes en relación con alguna cosa desagradable que va a pasar. De ese modo, el dolor en el estómago puede presagiar los vómitos y uno se va rápidamente al aseo.
• Martyn Neal fue alumno de T. K. V. Desikachar a partir de 1983 y continuó su profundo aprendizaje del yoga con él mediante visitas regulares a Chennai (India) hasta 2014, dieciocho meses antes del fallecimiento de Desikachar, quien abandonó este mundo el 8 de agosto de 2016. Neal hacía a menudo de traductor de Desikachar cuando este viajaba a Francia a impartir sus cursos. Además, entre muchas otras cosas, ha participado en varios libros sobre yoga inspirados en las enseñanzas de T. K. V. Desikachar.
• Ilde Leyda empezó a practicar yoga en 2001. Durante más de diez años fue alumno de Cristina Sáenz de Ynestrillas, alumna de Claude Maréchal y de T. K. V. Desikachar. Comenzó ya a dar clases en 2003. Y, desde 2019, prosigue su formación con Martyn Neal. Imparte clases de grupo y particulares, así como talleres dirigidos a quienes quieran profundizar cada vez un poco más en este método milenario de cuidado, conocimiento y mejora personales.
Ha traducido al castellano la tan bella como profundamente inspiradora obra Yoga, Viaje al Corazón de T.K.V. Desikachar y Martyn Neal.
Puedes contactar con él a través de ildeyoga@gmail.com y/o del número 653379095.
