Reconozcamos que muchas personas se acercan hoy día a la meditación buscando algo muy sencillo: un poco de paz. No siguen grandes teorías, ni buscan experiencias extraordinarias, ni desean compromisos difíciles de sostener. «Solo» una forma de estar más presentes en sí mismas, gestionar mejor el estrés y habitar la vida cotidiana con serenidad. Escribe Isabel Ward.

Yo misma llegué al yoga desde una búsqueda personal intensa. Partía de la necesidad urgente de comprenderme mejor y de encontrar claridad en medio del ruido. Fue a través del yoga como empecé a meditar, y ahí descubrí algo que me marcó profundamente: cuando la mente se recogía, aunque fuera por unos instantes, aparecía una paz profunda y real, muy distinta a cualquier idea que hubiera tenido antes sobre el “estar bien”.
Sin embargo, en las escuelas de yoga ocurre a menudo un fenómeno curioso: hay practicantes de yoga que no meditan, y personas interesadas en la meditación que no se sienten llamadas por el yoga. Dos mundos que, en la práctica actual, aparecen separados, aunque en su origen nunca lo estuvieron.
Yoga, meditación y mindfulness: un puente necesario
Para mí, el mindfulness cumple hoy una función muy clara: unir lo que muchas veces aparece fragmentado. De hecho, esa fue precisamente la intención de Jon Kabat-Zinn cuando creó el programa Mindfulness-Based Stress Reduction (MBSR): tender un puente, ofrecer la práctica de la atención plena de una forma accesible, rigurosa y profundamente humana, integrada en la vida moderna y alejada de dogmas o marcos espirituales cerrados.
Habiendo vivido en primera persona los beneficios de las prácticas de yoga y meditación, Jon Kabat-Zinn buscó integrarlas en contextos de salud, utilizando un lenguaje laico y accesible, para que pudieran llegar al mayor número de personas posible.
En el fondo, la pregunta que atraviesa tanto al yoga como a la meditación y al mindfulness es siempre la misma: ¿cómo vivir con mayor conciencia, equilibrio y compasión en medio de la experiencia humana?
Muchas personas no buscan una práctica exigente ni un compromiso espiritual profundo. Lo que desean es algo mucho más cotidiano, modesto y honesto: equilibrio, serenidad, descanso mental, una manera más amable de relacionarse con sus pensamientos, emociones y con el estrés diario.
El mindfulness responde a esa necesidad porque permite integrar tradición y ciencia; cuerpo, mente y vida cotidiana en un mismo gesto de atención. Cuando realicé el programa MBSR, lo que encontré fue un enfoque profundamente coherente: un método claro, estructurado y realista, que acompaña paso a paso a la persona no solo a practicar la meditación, sino a vivir la presencia en la vida cotidiana.
Esa sencillez –tanto en las prácticas como en el enfoque– es una de las grandes fortalezas del programa.
Aprender a meditar sin tensión ni exigencia
En los programas de mindfulness que he impartido he visto algo que me parece esencial: personas que nunca habían meditado antes son capaces, gracias a este enfoque, de sostener prácticas largas de forma serena, amable y sin lucha. Y, lo más importante, de llevar esa serenidad a sus vidas cotidianas: aprender a expresar sentimientos y emociones, y a mirar sus circunstancias desde una perspectiva más amplia.
El programa MBSR no busca “hacerlo bien” ni alcanzar estados especiales. Enseña a estar con la experiencia tal y como es, desarrollando una relación más consciente y compasiva con el cuerpo, la mente y las emociones.
Para muchas personas esto supone un alivio profundo: no hay que cambiar quién eres ni dejar de ser como eres. Solo aprender a mirar y a habitar la experiencia con mayor claridad.
Por todo ello, el MBSR es un programa especialmente valioso para la vida actual. No se queda en el cojín ni en la esterilla: se traslada a las relaciones, al trabajo, al estrés cotidiano y a la forma en que nos tratamos a nosotros mismos.
Cuando una práctica está bien transmitida, con cuidado, estructura y respeto por la experiencia humana, puede convertirse en una herramienta transformadora al alcance de muchas personas.
Información práctica
El Programa MBSR es un curso estructurado de ocho semanas, con sesiones grupales y prácticas guiadas, orientado a personas que desean aprender a meditar, gestionar el estrés y cultivar la atención plena en su vida cotidiana.
No es necesario tener experiencia previa en meditación o yoga.
El próximo programa comenzará en febrero, con sesiones los sábados.
Si deseas más información o sentir si este curso es para ti, puedes ponerte en contacto conmigo sin compromiso.
Isabel Ward es fundadora y profesora de Yoga Anandamaya.
Mira su Programa de Mindfulness que empieza en febrero:
https://www.yogaanandamaya.com/programa-mbsr-mindfulness-meditar-estres/
