Conversando con Gauranga Das sobre el ‘Shrimad Bhagavatam’

2026-05-04

Blanca San Román conversa en esta ocasión con Gauranga Das –devoto seguidor de las enseñanzas védicas y estudioso del camino espiritual– sobre el Shrimad Bhagavatam, «un texto que te invita a vivir, a sentir y a no creerte demasiado las historias mentales. A nivel filosófico es extraordinario, y a nivel práctico, sorprendente: siempre tiene algo nuevo que ofrecerte».

Gauranga Das

Es un placer especial para mí presentar a Gauranga Das, amigo y compañero en el camino de aprendizaje. Es un devoto seguidor de las enseñanzas védicas y un erudito en la enseñanza del camino espiritual. Escritor, director de contenidos y docente en Ciencias y Artes Audiovisuales y Estudios Védicos, Grauranga Das preside Chaitanya Academy España y es discípulo de Mahatma Mahasya Sri Prem Prayoyam Prabhu, embajador de paz de Naciones Unidas.

Organiza el Festival de Srila Gurudev en España, que se celebrará en Cádiz y Sevilla del 18 al 20 de junio de 2026.

G. D.: Hace días fue la celebración del Guru Purnima, que honra al maestro espiritual, y Veda Vyasa es el maestro que compiló los Vedas. Hay una historia muy bonita sobre cómo llega a compilarlos: reuniéndose con su maestro, quien ya había realizado muchas compilaciones. Primero compiló los Vedas, que son cuatro libros. “Veda” significa conocimiento, y estos libros son el Rigveda, Samaveda, Yajurveda y Atharvaveda. Dentro de estos textos encontramos, por ejemplo, conocimiento ayurvédico, astrología, organización social y muchísimas cosas más.

En el Shrimad Bhagavatam vamos a ver mucho acerca de la creación, sobre matemáticas, el átomo, las partículas y el cuerpo humano. También encontramos una cronología sobre cómo se puebla el universo en sus catorce niveles de existencia. Pero lo más importante está en los tres últimos cantos. En los anteriores ya se ha hablado de lo que es el dharma, el karma, el moksha y la liberación del kama, entre otros temas. Sin embargo, en estos tres últimos se habla de cuál es nuestra relación con el mundo, de nuestra existencia y del porqué de ella. Se explica la materia de la que estamos construidos, quién es Dios, cuál es nuestra relación con Él y cuál es la meta de esta vida: el prema bhakti, es decir, el amor.

Entonces se describe a Radha y a Krishna, que es el nombre que recibe la Suprema Personalidad de Dios, y Radharani es la potencia interna de amor del Señor. En el fondo, estamos en un sendero de amor, aunque nuestras dificultades y nuestros roces con el mundo nos hacen verlo de manera distinta.

B. S. R.: ¿Cómo está estructurado el texto? A nivel formal, ¿cuántos cantos son?

G. D.: Son doce cantos divididos en 18.000 versos. El primer canto está dedicado a la acción; luego hay otros cantos más enfocados en la gratificación de los sentidos, las interrelaciones o la astrología. Los últimos están dedicados a la meta de la existencia del ser humano, que es el prema bhakti.

“Bhakti” viene de la raíz bhaj, que significa servicio, pero no servil. Hay una diferencia: cuando hacemos servicio, nos estamos aportando algo a nosotros mismos; esa es la relación que se establece con Dios a través del dar. Si fuera servil, estaríamos hablando de iconos o representaciones en las que no existiría una relación personal.

B. S. R.: Cuando hablamos de que un texto ha sido transmitido a una deidad, como en este caso, ¿por qué crees que nos cuesta tanto aceptarlo? ¿Por qué estos textos quedan relegados al no tener una autoría “demostrable”, aun siendo fundamentales para entender el yoga?

G. D.: La autoría existe sin duda, pero hay una divergencia entre concepciones. Cuando observamos el mundo desde el plano material, lo hacemos desde el modo empírico: podemos medirlo todo, el tiempo en segundos, la distancia en centímetros, etc. Esta es la diferencia entre lo material y lo que trasciende lo material, que por definición no debería ser material. Por ejemplo, el alma se describe como sat-chit-ananda: Sat: eterna. Chit: plena de conocimiento. Ananda: plenitud

Sin embargo, su representación material es todo lo contrario. Si te identificas con el cuerpo, ya no es sat, sino asat, es decir, temporal. Pensarás que vives lo que vive tu cuerpo en esta vida. Entonces chit deja de ser conocimiento pleno y pasa a ser un conocimiento limitado por el entorno en el que te desarrollas. Esto excluye todo aquello que no es empírico. Y respecto a ananda, más que sufrimiento, lo que encontramos es ausencia de plenitud.

Retomando el concepto de mito, la definición de la Real Academia dice que es una narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes divinos o heroicos. ¿Qué más maravillosa narración que la que explica quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos? Que esté fuera del tiempo histórico tiene sentido, porque hablamos de un conocimiento trascendental, no empírico. No implica una cronología. Se dice que los pasatiempos de Krishna se están representando ahora mismo en cualquier momento y lugar. También que Narada Muni, maestro de Vyasa, está tocando su vina, vibrando un sonido. Hace poco se descubrió que el universo tiene un sonido —algo así como “tap, tap, tap”—, y este sonido ya está descrito en el Bhagavatam con esos tres fonemas. “Tap” viene de tapasya, acciones que debemos llevar a cabo aunque no siempre nos apetezcan, pero que implican crecimiento.

El tiempo cronológico se escapa. Es un conocimiento que trasciende el mito. Si te pregunto: ¿cuánto mide el amor de tu madre? ¿Cuánto pesa el cariño de un niño? No se puede medir, pero existe. Vyasa nos transmite el conocimiento como un guru. “Guru” también significa “pesado” (risas): aporta cosas que te remueven y te sacan de las concepciones materiales.

El autor del Bhagavatam puede parecer difuso, pero si entendemos que es una manifestación literaria de lo divino que organiza y presenta el conocimiento sobre Dios, entonces se extiende a guru (maestro), a sadhu (sabio) o a cualquiera que comparte su realización.

B. S. R.: Desde tu experiencia, ¿qué aporta este texto frente a otros relacionados con el yoga?

G. D.: Al Bhagavatam también se le llama Bhagavata Purana, el Purana inmaculado. Son doce libros que te ayudan a reconocerte de forma sencilla, yendo a la base de la existencia. Habla de todo: la colocación de los planetas, el tamaño del alma, el bosón de Higgs, la vibración trascendental, el AUM… Aporta claridad.

Este texto fue originalmente hablado. La tradición sánscrita es oral. Se habla de cuatro eras: Satya Yuga, Treta Yuga, Dvapara Yuga y Kali Yuga. Estamos en Kali Yuga, donde somos más torpes y necesitamos escribir las cosas (risas). Antiguamente, los sabios recitaban los textos y, si alguien cambiaba una coma, los demás lo corregían inmediatamente. Más tarde se escribieron, y ahí entra la cronología histórica, situándose su compilación escrita alrededor del 1700 a.C.

B. S. R.:  Entonces podríamos decir que se diferencia porque engloba toda la existencia.

G. D.: Es un resumen de todo el conocimiento y culmina donde debe: en la relación con el amor.

B. S. R.: Entonces, ¿lo más importante es el amor?

G. D.: Sí. Tras situarte en el tiempo, el espacio y el panteón sánscrito, desemboca en Goloka Vrindavan, donde ocurre el amor. Dios experimenta su propia potencia de amor de tres formas: a través de Radharani, a través de sí mismo y a través de nosotros, los devotos. Nuestra existencia consiste en jugar entre lo material y lo trascendental, en expansión constante del amor. Pero también podemos desconectarnos de él por nuestros condicionamientos. El amor es el elemento esencial, y se trata de aprender a vibrar en él de manera libre.

B. S. R.: Recuperando el sentido del servicio, ¿es esa la forma de manifestar el amor?

G. D.: Es la forma de aprenderlo. Como estudiar medicina: aprendes teoría, pero la realidad llega cuando sales al mundo.bCon el conocimiento sánscrito pasa igual: primero estudias, luego llegan las realizaciones a lo largo de la vida. Lo que hoy no entiendes, mañana puede transformarte.

El servicio es entrenamiento. Dios no necesita nuestro servicio; está sosteniendo millones de galaxias. En el Bhagavad Gita se habla de ofrecer con amor y devoción. Amar no es querer: querer implica necesidad; amar es libertad y reciprocidad. La devoción implica compromiso. Cada día eliges: néctar o veneno (risas).

También se describen cinco relaciones: Admiración (shanta), Servicio (dasya), Amistad (sakhya), Relación paternal, Amor incondicional. Ese es el núcleo del Bhagavatam.

B. S. R.: ¿Qué ha significado para ti este texto?

G. D.: Para mí no es un texto, es un lugar. Un espacio lleno de historias donde Krishna te muestra quién eres, cómo es Él y cómo es la realidad. Es un lugar de paz, donde relees y descubres cosas nuevas constantemente. Te invita a vivir, a sentir y a no creerte demasiado las historias mentales. A nivel teórico es extraordinario; a nivel práctico, sorprendente. Siempre te da algo nuevo.

Quiero añadir que quien conoce el Bhagavatam es llamado “Bhagavata”, o Bhakti Vedanta. Estas personas hacen comentarios para acercar su contenido a la realidad, abordando múltiples aspectos de la existencia.

Blanca San Román está formada en la tradición de T. Krishnamacharya. Estudia en el KYM (Krishnamacharya Yoga Mandiram) en la India, donde se forma en Viniyoga y Chikitsa Krama. Es durante sus estudios en Chennai donde conoce al Srivatsa Ramaswami y comienza a formarse con él en Vinyasa Krama. Es pionera en la enseñanza de Vinyasa Krama en España, donde imparte sus cclases y cursos. Colabora en diversas formaciones  en Madrid, Barcelona y Amsterdam.
Actualmente dirige el Centro de Yoga Dhara en Madrid.