Repensar el yoga (1): Empezar a hacerse preguntas

2026-03-09

Nos hemos narrado el yoga como refugio, espacio seguro, calmante y restaurador, pero ¿qué sucede cuando se convierte en frontera y límite, cuando cuestiona, descondiciona y confronta? Pensemos… ¿Dónde se produce el aprendizaje, en la comodidad de la inercia y el movimiento automático o en el roce y el conflicto? Escribe José Manuel Vázquez.

yoga skyline

Imagen generada con IA

Cuando el cuerpo se expresa con dolor y resistencia, ¿qué hacemos? ¿Luchar o aceptar? ¿Evitar o entender? ¿Escapar o aprender cómo habitar eficazmente el cuerpo?

No todo lo que alivia cura. La verdad a veces nos da la razón y otras nos interroga. ¿Es la forma del cuerpo expresión de lo que siento o de lo que me exijo? ¿Si practico regularmente llenaré el vacío que siento? ¿Debo llenarlo? ¿Lo que me tensiona me rompe o me transforma? ¿Respondemos mejor a las expectativas que a la vivencia? ¿Por qué hay practicantes de yoga que siguen sin encontrarse?

Sigamos preguntando… ¿Es el cuerpo cárcel o expresión? ¿A qué llamamos yoga auténtico? ¿Al tradicional o al despojado de formalismos? ¿Existe yoga sin ritual? ¿Es forma, alineación y técnica o descondicionamiento y superposición? ¿Desaprender o aprender qué: ejecución, propiocepción, corrección, presencia…?

¿Se puede uno quedar atrapado en aquello que le liberaba?
¿Son los maestros seres de luz o mortales que aprendieron a hacer las paces con la oscuridad?

Las diferencias son importantes y no todos los yogas eligen el mismo camino para llegar a él.

El yoga que transforma quizás no sea todo paz y armonía, quizás nos duela y desestabilice. En ese caso, ¿dónde está el límite y quién lo decide?…

Quizás era necesario estandarizar la práctica del yoga o quizás no. ¿Quién empezó primero, ellos o nosotros? Los instructores de yoga ya somos parte del mercado laboral. Desde hace años, hacer yoga se puede convertir en una profesión a tiempo completo, pero a qué precio…

¿Saca el yoga siempre lo mejor de nosotros? Demasiadas preguntas… ¿Cuántas preguntas incómodas puede la comunidad del yoga sostener?

Atreverse a cuestionar la narrativa actual

Aunque no tengamos respuestas o nos den miedo, parece oportuno atreverse a repensar las narrativas del yoga actual.

Pepa Castro en “¿El yoga está dando muestras de cansancio? ¿Qué piensas tú?» señalaba que podría estar pasando que pilates y otras tendencias virales se están comiendo al yoga, que hay síntomas de la caída de popularidad del yoga; que los algoritmos premian popularidad y no criterio informado; que la competencia de precios entre escuelas, macroestudios y gimnasios es insostenible. Se preguntaba si la sabiduría del yoga se está diluyendo; si está el yoga socialmente en crisis y, de ser así, si esto es positivo o negativo. Nos retaba a pensar y a responder. Manifestaba cierta inquietud sobre el futuro de practicantes y profesores.

Preguntar nunca fue mal comienzo, aunque a veces incomode. Nos contamos el yoga como un lugar seguro y amable con nuestras heridas, pero el yoga no surge para reforzar identidades sino para cuestionarlas y atravesarlas, al encuentro de algo más profundo.

Se ha creado una identidad social del yoga con la que hemos de convivir. Una práctica que sólo regula, funciona y es útil, pero pierde su potencia subversiva original.

El yoga quizás no sólo sea un espacio para descansar del mundo, sino un laboratorio donde aprender a habitarlo con mayor conciencia. Si el yoga no nos reta en algún punto, ¿qué hace exactamente?

José Manuel Vázquez Díez. Formador de profesores de yoga, psicólogo y autor de Yoga Orgánico.