Las 5 claves yóguicas para el éxito

2026-02-25

¿Quieres evolucionar como persona al mismo tiempo que necesitas desenvolverte en los aspectos prácticos de la vida cotidiana? Acompáñanos para discernir qué es el éxito y cómo el yoga nos puede ayudar a lograrlo. Escribe Joaquín G. Weil.

Las cinco claves yógicas

Lo primero: libera tu mente de los tópicos ajados de la culturilla general, que ha “merdellonizado” el concepto, permítaseme que lo diga en malagueño. El automatismo simplón de la psique prisionera establece dualidades o antagonías donde, en realidad, sólo hay fluidez y armonía entre los términos. Esa mecánica mental dualista es lo que en psicología y lógica se llama “el falso dilema”, que es un método de manipulación de la persona y las masas, del cual necesitas zafarte cuanto antes.

Me explico con ejemplos: ¿Qué prefieres carne o pescado? ¿El menú A o el menú B del restaurante franquiciado de la esquina? ¿Madrid o Barcelona? ¿La vida espiritual o el “chalete” con piscina y coche deportivo a la puerta? El pensamiento socialmente condicionado pretende situarnos en un falso dilema del tranvía donde donde el convoy sólo puede moverse en una bifurcación de raíles determinados de antemano, que conducen, de modo inevitable, al atropello de alguien o de algo, en concreto, y en primer lugar, al atropello de tu propia libertad de pensamiento.

Hay un célebre koan (enigmas zen para quebrar el sonambulismo de la mente racionalista) que reza así: ¿Qué harías si te encuentras un tigre por la calle al salir de tu casa? Mi respuesta: “Querido maestro zen, se lo ruego, no me haga imaginarme esas cosas tremendas. A cambio, prefiero plantearme qué haría yo si, al despertarme, alguien llama a mi puerta para obsequiarme con un hermoso ramo de flores”.

A propósito de lo cual, pregunto, ¿qué diferencia hay entre la ideología y el pensamiento? La ideología es uno de esos falsos menús de la mente, que busca la mera adscripción, la mera identificación o suscripción (dale al like y pulsa la campanita para no perderte nuestros próximos vídeos). ¿Eres de izquierdas o de derechas? ¿Estás a favor de los judíos o de los palestinos? ¿Eres machista o feminista? En esas ecuaciones no se requiere de ti que pienses, sino que seas un número más en una masa amorfa de cuerpos, cabezas y brazos, con una pancarta por delante y gritando consignas.

Y no es que tales dualidades sean malas en sí mismas, sencillamente te impiden pensar con claridad y flexibilidad de ideas.

Como ya descubrieran los viejos yoguis: “Para disparar la flecha hacia delante es necesario tirar de ella hacia atrás para tensar el arco”. La meditación es como la antigua receta de la abuela que todavía nos sirve para curar las dolencias. Es necesario, en todo momento, pararse a reflexionar antes de proceder a la acción impensada, automática, a dar nuestra opinión (en realidad nuestra adscripción, nuestra firma y nuestros datos en la plataforma de data mining). Antes de cortar un árbol, mejor me paso la mitad del tiempo afilando el hacha, que decía Abraham Lincoln.

La excelencia del término medio

Considero se entiende lo que estoy procurando explicar: ¿Quieres una vida “espiritual” llena de renuncias y privaciones? O sea, una autoagresión autopunitiva. ¿O prefieres el aturdimiento de un sueño imposible y abigarrado de los signos de riqueza cursi y lujos kitsch que ni te van ni te vienen, ni en absoluto te importan? Como la figura del ricachón que se marea a bordo, pese a lo cual, por blasonar su estatus, fondea eternamente un costoso yate en la rada, a que se lo coman los moluscos y las algas.

El propio Buda lo entendió sentado bajo la sombra del baniano, cuando se rasgó con estridencia la cuerda demasiado tensa del tañedor de sitar, que navegaba por el río Falgu. Ese chasquido horrísono lo despertó de su fanatismo: “Ni demasiado tenso, ni demasiado laxo”. También Aristóteles, en la antigua Grecia, dijo algo parecido: La excelencia consiste en el término medio, que no siempre es el punto medio geométrico o algebraico.

Por todo lo dicho, y por más que queremos decir, en el bello entorno de los pinares del monte San Antón de Málaga, vamos a ofrecer una serie de seminarios y encuentros con el título genérico de Las cinco claves yóguicas para el éxito, que serán anunciados en el blog y RRSS que figuran bajo la firma.

También quiero hacer público, por vez primera, que voy a abrir una nueva actividad profesional de mentoría ontológica, o sea, orientación centrada en la esencia de tu ser. Después de mi dedicación durante décadas al estudio y al oficio de la enseñanza de las filosofías orientales y occidentales, con especial enfoque a sus aspectos prácticos, ahora quiero abrir, para quien quiera utilizarlo, un servicio que, en en el ámbito de la familia, amigos y conocidos, vengo prestando desde hace años.

Se trata de, en un tiempo estipulado, discernir, pensar en voz alta, ofrecer un servicio cualificado de escucha y acompañamiento para clarificar asuntos profesionales, personales y organizativos, desde una perspectiva de sabiduría pragmática, esclarecimiento, tranquilidad y elevación de la consciencia, para encontrar vías de sencillez y eficiencia hacia la consecución de los objetivos que se propongan.

Quiero ofrecer este servicio porque estoy convencido de que resultará de utilidad para muchas personas.

Confío tengamos ocasión de encontrarnos. Hasta entonces, un saludo cordial.

Joaquín G. Weil. iayoga.org/blog/
@yogamalaga

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