Yoga, la primera disciplina de mejoramiento humano

2026-01-08

Se ha impulsado al máximo una ola de dañina y fraudulenta desinformación, capaz de engatusar a millones de personas que se jactan de hacer yoga  cuando no realizan más que una acrobacia exótica o un ejercicio que automatiza en lugar de despertar. Escribe Ramiro Calle.

Mamallapuram

Mamallapuram, India. Foto wikicommons.

(Dedicado a mis entrañables amigas
y excelentes personas Pepa Castro y Jimena Mas,
con profundo cariño).

El gran estudioso francés René Guénon ya advirtió y previno: «Si una enseñanza se aparta de su origen, al final se desdibuja, falsea y corrompe». Cuando voy a París siempre visito el edificio en el que vivió en la isla de San Luis, me cuelo en el patio del mismo y reflexiono en esas palabras. Un ejemplo de ello es el yoga, que ha sido la columna vertebral espiritual de toda mi vida. Con deplorable frecuencia se le despoja de su profundidad metafísica y espiritual para convertirlo en un ejercicio físico que se «vende» como una panacea y que permite alcanzar la longevidad en un perfecto estado físico e incluso con desbordante vitalidad sexual y, desde luego, evitando la flacidez de las nalgas.

Así se ha impulsado al máximo una ola de dañina y fraudulenta desinformación, capaz de engatusar a millones de personas que se jactan de hacer yoga cuando no realizan más que una acrobacia exótica o un ejercicio que automatiza en lugar de despertar.

No ha corrido mucha mejor suerte el zen y menos aún el tantra, disciplinas que en gran parte han sido falseadas y desarraigadas de la auténtica tradición y que solo una minoría de personas, con auténtico deseo de evolucionar, practican.

Resulta que la primera y más completa y noble disciplina para el mejoramiento humano integral y la evolución consciente, que ha sido el yoga, se ha diseminado por casi todo el planeta, pero muy pocos son los que respetan su quintaesencia y siguen una práctica realmente yóguica. Ponen todo el énfasis en vigorizar y flexibilizar el cuerpo, apegándose férreamente al mismo y nutriendo sin cesar el ego, en tanto que se descuida la virtud y el entrenamiento mental y emocional, sin poner el menor interés en transformarse y ennoblecerse. Las empresas de «yoga» y los macrogimnasios yóguicos hacen su particular negocio con promesas falsas y alimentando expectativas saturadas de superstición, mientras se venden títulos de profesor de yoga como el que vende cromos, pues también la titulitis ha contagiado en el campo del yoga a innumerables personas. Aunque nunca hayan experimentado las medulares técnicas yóguicas, pueden alardear de un título, sin siquiera conocer a Buda, Mahavira, Shankaracharya, Ramakrishna o Ramana Maharshi.

Se hace necesario utilizar el discernimiento, investigar, experimentar y dar lo mejor de uno mismo. He recogido cientos de historias espirituales a lo largo de muchos años y una de ella viene ahora muy al caso. Un maestro le dijo a su discípulo: «Eres una vaca». El discípulo replicó: «Lo dudo». Y el maestro concluyó: «Esa es la diferencia: que tú dudas». Esa es la duda conveniente y no escéptica, la que nos conduce a poner a prueba al mentor y a convertirnos en laboratorios vivientes para experimentar por nosotros mismos.

Ramiro Calle es pionero de la enseñanza del yoga en España y el más importante escritor orientalista. Autor de numerosas obras, ha estudiado en profundidad los efectos terapéuticos de las psicologias orientales y de los aportes de la meditación al psicoanálisis, la psicoterapia y la neurociencia.  Ver su canal en Youtube.