En respuesta al debate que planteamos hace días, ¿El yoga está dando muestras de cansancio?, Omkar Carabia, profesor de yoga y colaborador de esta revista, nos ha respondido con un interesante e inspirado artículo. No dejes de leerlo y, como bien sabes, aquí estamos deseosas de recibir tu opinión.

Foto wikicommons.
Si tu yoga es muy técnico, serás un virtuoso.
Si es muy serio, tus sonrisas saldrán caras.
Si lo haces mirando a la pared, acabarás como una tapia, sordo al palpitar de la vida.
Si tu yoga es fatuo, vivirás en la fantasía sin recorrido.
Si es dogmático, hasta atarte los zapatos se convertirá en problema.
Si tu yoga es triste como un matrimonio agotado mirando la tele, el pozo se hará cada vez más profundo.
Si tu yoga es estirado y no pisas el suelo, ponte casco; los coscorrones no tardarán en llegar.
Si tu yoga, como la religión, se divierte asustando a la gente, no le hinques el diente que del miedo no sale nada bueno.
Si eres un erudito y sabes tantísimo, háblales a las semillas a ver si crecen. Pero sin olvidar regarlas de vez en cuando.
Si por seguir a tu gurú no has llegado a ningún lado, o si su destino no era el tuyo, pregúntate: ¿adónde quería ir?
Ayyy pero…
Si tu yoga es dulce, serás bálsamo para un día malo. Agradarás a los niños grandes que olvidaron jugar.
Si es compasivo, relajarás la carga de quien vive atosigado con demasiada culpa a sus espaldas.
Si es alegre, sembrarás sonrisas y carcajadas en cada clase.
Si es profundo, paradójicamente, surcarás los cielos de colores del Espíritu.
Si tu yoga es rebelde, no entregarás tu poder al primer gurú de chichinabo que te encuentres.
Si es trascendente, comprenderás de qué va el misterio de la vida donde todo palpita y todo crece.
Si tu yoga es libre, se convertirá en música tan fina y tan variada. Con tantos instrumentos, con tantas voces que no aburrirás a los sadhakis con el sota-caballo-rey de lo que alguien inventó en el pasado.
Si tu yoga es vida, vivirás plenitud.
Si tu yoga es alegría, la celebración será cada día.
Si tu yoga es apasionado, brotarán flores a tu paso.
Si tu yoga es culto, podrás roturar la ignorancia.
Si enciendes el fuego, quemará lo falso y quedará lo auténtico.
Si no enciendes nada, no pasa nada, sigues igual.
Si te fundes con el otro, el mundo cambia para siempre; no volverá a la escala de grises, será arcoíris perenne.
El yoga encorsetado es como una partitura sin sonido.
El yoga liberado es como una sinfonía magnífica con orquesta y coros.
El yoga que te libera, que rejuvenece tu mirada, que da ilusión a tus mañanas…ese es el que practico.
Omkar Carabia (Amari Yoga)
