Yoga Academy/ La profesionalización del yoga en tiempos revueltos (y 2)

2025-11-11

El yoga se ha convertido en una vía profesional y un modo de ganarse la vida demandado por una sociedad que necesita herramientas para resolver el problema del estrés, la falta de motivación, la insatisfacción crónica o el agotamiento. La pregunta es: ¿profesionalizar el yoga erosiona su esencia, su ética y el estilo de vida basado en ella? Escribe Mayte Criado.

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El hecho de que el yoga ofrezca soluciones simples para grandes problemas cotidianos, para la salud o para encontrar el equilibrio emocional, ha facilitado que tenga una visibilidad evidente. La velocidad con la que el yoga se ha globalizado es tangible y salta a la vista. Crece la «demanda» de yoga y –según la lógica más banal del mercado– también la «oferta»: profesores, cursos, escuelas, asociaciones, clubs… Es realmente difícil detallar la multitud de propuestas y todo lo que se ofrece como yoga. Todos necesitamos el yoga.

Hay que señalar que, al mismo tiempo que la profesionalización del yoga se dispara y se integra en el funcionamiento asociativo, laboral y normativo de cada país, existen linajes y profesorado de yoga en completo desacuerdo con involucrarlo en los contextos sociales y formativos desde el entorno profesional. Reivindican con energía un yoga limitado el ámbito estrictamente espiritual, solo para una comunidad restringida de yoguis entregados.

El problema deriva en que quienes abanderan esta posición, oponiéndose a la globalización comercial del yoga, aún están identificados con organizaciones desfasadas de cariz sectario y/o religioso. Sin ir más lejos, en España hay asociaciones y escuelas de yoga que están registradas como entidades religiosas y funcionan como tales a través de donativos y del karma yoga.

Una labor profesionalizada vocacional necesaria

Intentando mantenernos a flote entre las corrientes de este río que se precipita hacia no se sabe dónde, nos encontramos muchas personas que, de una u otra manera, entendemos que la enseñanza del yoga es una opción profesional vocacional que puede y debe formar parte de las opciones laborales existentes dentro de una sociedad necesitada de valores y significados.

Un trabajo honesto y justo que busca compartir, a través de la vivencia del yoga, la posibilidad de dar sentido a la propia existencia.

Y, obviamente, surgen preguntas: ¿Cómo es posible conducirse “espiritualmente” a través de una vocación profesionalizada y sometida a la dictadura de la rentabilidad mercantil? ¿De qué forma se construye una profesión que paga impuestos, sigue planes comerciales, atiende a rutinas y normativas como cualquier otro trabajo y cuyas técnicas se asientan en valores éticos universales? ¿Cómo encuadrarlo dentro del contexto educativo, laboral y fiscal?

Para mí es un desafío. Probablemente, se trata del desafío más trascendente al que el propio yoga se enfrente en sus miles de años de historia. Hay dos posibilidades: o también el yoga se ahoga en el tsunami de una sociedad occidental sin significados, cansada y corrompida por los intereses patriarcales y capitalistas que todos conocemos, o bien el yoga se erige como la gran respuesta a este confuso y crítico mundo nuestro.

Es un reto para quienes formamos parte de esta profesionalización irremediable. Porque la peor opción es que el yoga pueda ser también deglutido por las inercias que rigen este caos y reforzar –y de hecho así parece estar pasando– las tendencias egoicas e individualistas que padecemos. Además, hay ya un yoga, el de las posturas, el que estrecha la mano al narcisismo a través del cuerpo, el del esnobismo exótico y exhibicionista, que está entregado completamente a los caprichos de la sociedad consumista neoliberal.

Sin embargo, no todo es desesperanza… También el yoga alberga en sus fundamentos los recursos que nos pueden salvar de semejante destino. Es el momento de enfatizar un desapego que se aleje fundamentalmente del consumo desmedido, de las modas vacías, los artificios y el postureo.

Es momento de reforzar, en medio del caos, los valores que promulgan la compasión y la no violencia. Es el mejor momento para guiarse por el yoga que nos devuelve al mundo interior para que podamos emprender las acciones que revierten paz, justicia y amor en nuestras sociedades.

Mayte Criado. Fundadora de la Escuela Internacional de Yoga.
www.escueladeyoga.com 91- 4166881 – 648 078 824 / info@escueladeyoga.com