Aclara tus dudas: ¿Cómo se puede practicar el yoga ininterrumpidamente?

2023-08-03

Como bien sabéis, en YogaenRed contamos con la valiosa colaboración de Javier Ruiz Calderón, doctor en filosofía especializado en pensamiento indio y filosofía de la religión, que nos ofrece respuestas sobre el yoga, su filosofía y sus técnicas desde una visión de la tradición yóguica actualizada y crítica. Podéis escribir a Javier a info@yogaenred.com planteando vuestras dudas o incertidumbres.

Pregunta: ¿Cómo se puede practicar el yoga ininterrumpidamente?

Respuesta: Patañjali dice en los Yogasūtras (1.14) que «la práctica (abhyāsa) se vuelve firme (dṛdha) por una dedicación prolongada, ininterrumpida y cuidadosa». Solo esa práctica firme puede llevar a la meta: la liberación. Ciertamente, la práctica de yoga debe ser cuidadosa y atenta, hay que poner en ella el corazón, para que sea eficaz. ¿Y hasta cuándo hay que seguir realizándola? Hasta la liberación o, si no se alcanza en esta vida, hasta la muerte. Si creemos en la reencarnación, la Gītā (6.41-44) nos dice que en nuestra siguiente vida retomaremos la práctica allí donde la hayamos dejado. Y, aunque no creamos en la vida después de la muerte, debemos seguir la práctica de yoga (o el camino espiritual que nos guste) hasta nuestro último suspiro, porque es lo que nos permite vivir más plenamente y contribuir mejor al bien común.

Así pues, práctica prolongada y cuidadosa. ¿E ininterrumpida? ¿Qué significa eso? El tercer carácter de la práctica firme es nairantarya, la continuidad o ausencia de interrupción. La práctica debe ser nirantara: ininterrumpida, constante. En el sentido más suave eso significa que hay que practicar yoga regularmente, es decir: no muy intensamente en unas épocas y nada en otras, no cinco horas de repente el sábado y nada durante el resto de la semana. Por lo menos dos o tres días por semana, incluso en vacaciones. El yoga, como cualquier otra disciplina, solo es realmente eficaz cuando se practica regularmente. Las interrupciones hacen que se pierda todo lo que se había avanzado y que haya que volver a partir de cero.

En un sentido intermedio, continuidad significa hacer la práctica todos los días. Tener un programa, por mínimo que sea, y cumplirlo. Si, por ejemplo, me planteo meditar diez minutos todos los días y hacer cada semana dos sesiones de yoga físico, lo importante es no fallar; igual que si dedico todos los días tres horas a la práctica. Si tengo verdadero anhelo espiritual, el tiempo diario que pueda dedicar al yoga irá aumentando y, paralelamente, se irán reduciendo otras dedicaciones «mundanas» que irán perdiendo interés para mí.

En el sentido más profundo, ininterrumpido significa constante. Cuando uno se toma en serio la práctica de yoga como el camino que le va a llevar a la liberación, a la que aspira con pasión, tiene que tender a practicar yoga no solo todos los días sino durante todo el día, en todo momento. El día empieza y acaba con una oración o unos mantras, y todo el tiempo que se está despierto se está intentando orientar la mente hacia el objeto último de nuestra entrega: Dios o la Diosa, el Yo Supremo, lo Absoluto o el Maestro/a. Eso requiere dedicar el máximo tiempo posible a la práctica formal: meditación, cantos devocionales, recitación de mantras, yoga físico, estudio espiritual, servicio desinteresado, etc. Y el resto del tiempo, cuando se está trabajando, con la familia, etc., intentar mantener una actitud yóguica, es decir, una conciencia meditativa u orante de lo Supremo. Poco a poco, esta actitud contemplativa se irá volviendo firme (dṛdha) y llegará un momento en que, hagamos lo que hagamos, pensemos lo que pensemos, esa conciencia divina estará siempre presente en el trasfondo de nuestra mente.

Cuando esta conciencia de lo Incondicionado sea continua e intensa y se produzca espontáneamente, sin esfuerzo, habremos alcanzado la liberación. Y entonces no hará falta que sigamos con la práctica, porque nos habremos instalado de manera irreversible en ese estado de sabiduría, paz, libertad y amor que es el verdadero yoga.

Javier Ruiz Calderón (Shánkara) es doctor en filosofía especializado en pensamiento indio y filosofía de la religión. Es profesor en la Universidad Comillas (Madrid) y discípulo de Amma. Lleva más de cuarenta años estudiando y practicando yoga, vedanta y meditación. Enseña esas disciplinas, así como sánscrito y canto védico, y ha publicado siete libros y más de cien artículos sobre esos temas (www.jruizcalderon.com).

Próximos cursos (en Madrid y en línea): «Historia y filosofía del yoga» (21h); «Introducción al pensamiento de la India: hinduismo, budismo, etc.» (9h); «Introducción al pensamiento de Asia oriental: confucianismo, taoísmo, etc.» (6 hs). Info: jruizcalderon@yahoo.es