Aclara tus dudas: ¿Por qué puede ser peligrosa una hiperextensión de cuello en los ásanas?

En esta sección Javier Ruiz Calderón ofrece respuestas a nuestras dudas sobre el yoga, su filosofía y sus técnicas desde una visión de la tradición yóguica actualizada y crítica. Todos estamos invitados a escribir a Javier a info@yogaenred.com planteando nuestras dudas o incertidumbres.

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Pregunta: ¿Por qué es especialmente peligroso extender demasiado el cuello en los ásanas?

Respuesta: Cuando empecé a practicar yoga, se tenía mucho menos cuidado que ahora al realizar las prácticas: se invitaba a todo el mundo a hacer las posturas sobre la cabeza o sobre los hombros, a retener la respiración, etc. al margen de su estructura corporal y su estado de forma y de salud. Uno de los grandes progresos del yoga en las últimas décadas es que ahora, por lo general —no siempre, desgraciadamente—, la práctica es mucho más cuidadosa y consciente que antes.

Es evidente que forzar el cuello, flexionarlo, extenderlo o rotarlo demasiado puede ser perjudicial por distintos motivos; pero, hace unos años, la estupenda profesora de yoga Swami Ambikananda (fundadora de la Traditional Yoga Association, discípula de Sw. Venkateshananda, el gran discípulo de Sw. Shivananda), nos dijo que ya había encontrado el argumento definitivo contra la hiperextensión del cuello: es peligroso hacer posturas que puedan extremar la extensión o flexión posterior del cuello (como matsyásana o ushtrásana) o forzar demasiado el cuello en otras (ardha matsyendrásana, trikonásana…) porque, simplemente, después de hacerlas uno puede morirse.

Vamos a explicar por qué, simplificadamente. Algunos de nosotros tenemos las capas interiores de los vasos sanguíneos más frágiles que la mayoría. Al extenderse o rotarse excesivamente el cuello, esa capa interna de la carótida o la arteria vertebral puede resultar diseccionada por el contacto con las vértebras cervicales o el proceso estiloides, interrumpiéndose así la circulación sanguínea en el cerebro y produciéndose un ictus o infarto cerebral. Como sabemos, los efectos de los ictus pueden ir desde intensos dolores y molestias, pasando por la pérdida o disminución temporal o permanente de toda clase de capacidades físicas y mentales hasta la muerte del sujeto.

No sabemos si nosotros somos una de estas personas predispuestas a la «disección arterial cervical» (DAC). Y tampoco sabemos si —aunque hayamos hecho muchas veces esas posturas con hiperextensión o rotación forzada— la próxima vez que las hagamos será cuando se produzca ese accidente vascular. En consecuencia, lo sensato es abstenerse por completo de realizar y enseñar posturas en las que el cuello se extienda o rote demasiado o la cabeza «cuelgue» hacia atrás.

Por supuesto, el yoga practicado con prudencia y bajo la guía de un/a profesor/a con experiencia no solo no provoca accidentes cardiovasculares sino que los previene y contribuye a recuperarse mejor de ellos si se han padecido.

Referencias:
Holland, K., «Strenuous Yoga Poses can Cause Serious Injuries», 3 abril 2019, http://www.healthline.com .
Valle-Alonso J, Rudski-Ricondo L, Fonseca J, López-Sánchez A, Lopera-Lopera E. «Ictus talámico secundario a disección vertebral tras la práctica de yoga». Rev Neurol 2016; 62: 286-7.

Javier Ruiz Calderón (Shánkara) es doctor en filosofía especializado en pensamiento indio y filosofía de la religión. Es profesor en la Universidad Comillas (Madrid) y discípulo de Amma. Lleva más de cuarenta años estudiando y practicando yoga, vedanta y meditación. Enseña esas disciplinas, así como sánscrito y canto védico, y ha publicado seis libros y docenas de artículos sobre esos temas (www.jruizcalderon.com).

Próximos cursos en Madrid y en línea: «Introducción a la Bhagavadgita. El yoga en la vida cotidiana» (30 horas); «Historia y filosofía del yoga» (21 horas).

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Por • 2 Sep, 2021 • Sección: Firmas