“Mamá, ¿por qué hay personas tan malas?”

Seguro que si eres madre o padre, en algún momento tus hijos te han hecho alguna pregunta parecida. Yo me la hago a mí misma con frecuencia, y quien me da la mejor respuesta es el yoga. Escribe Zaira Leal.

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El yoga nos enseña que existe una ley universal, la ley del karma, gracias a la cual nuestra pequeña mente humana puede encontrar explicaciones a cómo lo que tenemos ahora es resultado de nuestras acciones pasadas. Sin embargo, estamos siendo testigos de maldades con un alcance tal que parecen salidas de otras esferas. Una vez en clase de filosofía yóguica un alumno quiso saber cómo era posible que una única alma hubiera generado tanto karma negativo como para encarnarse y venir a ser Donald Trump, Hitler u otros personajes que son exponentes de un odio e ignorancia exacerbados. Me pareció una pregunta magistral y espero que mis reflexiones traigan un poco de claridad al asunto.

Lo primero que debemos considerar es que nos encontramos en tiempos finales, en lo que las tradiciones de la India llaman el Kali yuga. Es una era que se caracteriza por lo siguiente:

  • Ausencia casi total del recuerdo de eras anteriores en las que los humanos estábamos más desarrollados vibracionalmente y éramos plenamente conscientes de nuestra naturaleza divina.
  • Existencia del tiempo lineal y la aceleración en la sucesión de los eventos.
  • La superstición de la materia; esto es, la idea de que sólo la materia es real.
  • Humanos desempoderados que se manipulan unos a otros a través de los cinco sentidos.
  • Confusión, densidad, la manifestación en la superficie de códigos (emociones, sentimientos y pensamientos) de frecuencia muy baja.
  • De acuerdo a la astrología védica, en esta era todo sucede “al revés” porque el planeta que rige Kali yuga es Rahu, retrógrado en su naturaleza.

Y probablemente lo más importante es que se trata de un tiempo en el que se abre la caja de Pandora. Todo nuestro pasado sale para que podamos verlo y hacer un trabajo de transformación y liberación. La transmutación de nuestro propio karma permite el despertar de Consciencia y así es cómo la energía cósmica de la unicidad puede tener continuidad. ¡Toda una oportunidad para evolucionar y liberar!

La respuesta a la pregunta

Volviendo a las preguntas planteadas al comienzo de este artículo, nos es más fácil comprender lo inexplicable si sabemos que la era en la que vivimos nos regala la oportunidad de hacer la grandísima alquimia de transmutar el plomo en oro. No es casual que Kali yuga sea la era del hierro y la primera de las cuatro eras sea Satya yuga, la era del oro. Pero para responder me gustaría revisar dos tipos diferentes de karma:

Por un lado, tenemos el karma personal, el que un alma individual va acumulando a lo largo de su trayectoria individual. Luego está el karma colectivo, la suma de nuestros pensamientos, palabras y acciones conjuntas. Las semillas de lo personal y de lo colectivo están interrelacionadas de manera que, aunque creamos una diferenciación entre lo mío y lo del colectivo de personas a quienes pertenezco, ambas funcionan al unísono. Además, hay muchos colectivos; digamos que yo soy un alma que en esta vida me he encarnado poniéndome el traje de “Zaira” y tengo un archivo determinado de acciones-palabras-pensamientos pasados que me hacen ser quien soy hoy- Pero además pertenezco al colectivo de mujeres occidentales de edad media, al de personas españolas o al de personas con interés en el yoga y la espiritualidad. Seguro que te haces con la idea.

Así se gestan los códigos energéticos colectivos

Lo que vemos ahí afuera y aquí y ahora es el resultado de lo que hemos pensado, dicho y hecho en nuestro pasado. Todo pensamiento deja una semilla, toda acción también. Así que, como ejemplo y simplificando mucho, todas las personas que durante siglos y siglos han tenido pensamientos xenófobos, han sentido odio hacia las culturas indígenas, hacia las personas de piel oscura, que han temido invasiones del exterior o temor a que les quitaran lo que era suyo, han creado códigos energéticos colectivos cargados de este tipo de información que ahora mismo están manifestándose para que podamos transformarlos. Estos códigos creados inconscientemente por miles de personas durante miles de años han ido tomando impulso y acumulándose a lo largo de los siglos hasta que se han condensado dando lugar a la manifestación en la materia de personajes como el del flequillo naranja.

El mecanismo sucede de modo parecido a las fases de la enfermedad en el ayurveda:

  • –primero se da la acumulación de un desequilibrio: muchas mentes generando pensamientos de odio;
  • –segundo, el desequilibrio se agrava cuantitativamente: aumenta el número de personas que piensan o actúan de una manera determinada;
  • –tercero, se disemina y empieza a circular libremente por el campo de consciencia que creamos entre todos: las semillas de esos pensamientos, palabras y acciones circulan libremente por el cosmos;
  • –cuarto, empieza a localizarse en el mundo de la materia: la acumulación empieza a aglutinarse dándole mayor densidad a un código que hasta ese momento solo existía en el plano virtual;
  • –quinto, se manifiesta en un objeto/persona determinado: la densidad se materializa y se hace más pesada y busca un cuerpo o cuerpos físicos que le den voz y actuación;
  • –sexto, los comportamientos encarnados en ese cuerpo encuentran mucha aceptación y se arraigan con tanta fuerza en el tejido de la sociedad que se vuelve algo sistémico, crónico.

Una persona que actúa de acuerdo a códigos de odio, maldad, falta de humanidad e ignorancia, y cuyo alcance es tan importante como para tomar decisiones que afectan al planeta entero, es el resultado de sus propios karmas personales pero también de karmas colectivos compartidos por muchas personas durante un pasado anterior incluso a la vida terrenal de esa persona.

Esto no resta responsabilidad a quien actúa influenciado por esos códigos, pues como bien sabemos los cambios y la transformación global comienzan por el individuo mismo, pero sí me gustaría enfatizar que todos tenemos algo que ver en lo que sucede actualmente, que no debemos enterrar la cabeza bajo la arena como el avestruz y que haciendo un proceso personal de transmutación de karma podemos darle un giro real al devenir de los acontecimientos.

No olvidemos que también suceden cosas muy buenas y que si vivimos estos tiempos fascinantes conscientemente le daremos continuidad a la maravilla de Ser Luz, Sabiduría y Amor.

Zaira Leal es autora de Una fiesta para el alma y de Yoga en la cocina, Ed. Urano. Se considera yoguini desde la cuna y empezó a enseñar yoga en el año 2000. zaira@zairalealyoga.com / T +34 636814338

Más información:
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Por • 4 Nov, 2019 • Sección: Zaira Leal