Blanca San Román conversa en esta ocasión sobre un texto poco conocido, Yoga Yajnavalkya, una obra que sin embargo es fundamental dentro del Hatha Yoga. Lo hace con Rubén Vásquez, un estudioso entregado a entender y hacer asequible la enseñanza de los Yoga Sutras de Patanjali y sobre todo a encontrar la forma práctica de llevarlos a nuestra vida diaria.

El Yoga Yajnavalkya está escrito como una conversación entre el gran sabio Yajnavalkya y su consorte y gran erudita de yoga, Gargi. Aunque esta forma es bastante inusual en los escritos tradicionales, introduce a una mujer como parte fundamental de la conversación. Ella formula preguntas sobre la importancia de la práctica para las mujeres y sobre algunas características esencialmente femeninas en relación a dicha práctica.
Ha sido un placer conversar con Rubén Vásquez, autor del libro Desenreda el hilo y del podcast con el mismo nombre. En su podcast comparte enseñanzas y ejercicios prácticos de forma sencilla pero muy profunda sobre cada sutra y su repercusión en nuestra vida. «Me interesa mirar si hay sabiduría que todavía nos sirve a nosotros, porque que no vivimos en la India del siglo XVII, sino la realidad de una persona común y corriente que tiene que pagar cuentas y hacer otras muchas cosas».
B. S. R.: ¿Por qué has elegido el Yajnavalkya entre los textos sobre los que reflexionar?
R.V.: He sido muy seguidor del Yoga Sutra más que como un texto filosófico, como un manual de instrucciones que se pueda aplicar y tenga algún efecto. El Yoga Yajnavalkya es un buen complemento de los Yoga Sutras, sobre todo porque me parece que éste está elaborado sobre la arquitectura interna de nuestra psicología, y el Yajnavalkya nos ofrece un manual de instrucciones específicas.
Encaja con aquellos de nosotros que, más de tratar de ser eruditos del yoga, somos curiosos acerca de todas estas prácticas y de sus efectos en nuestras vidas. Eso se combina muy bien con toda esta información que recibimos de Patanjali, que es un texto general y abierto, lo que da pie a bastante interpretación. Y el Yajnavalkya se enfoca en dar, una por una, técnicas específicas de cómo se practican estos aspectos del yoga.
B. S. R.: Dices que el Yajnavalkya es más bien un texto específico, a diferencia de los Yoga Sutras. Estos se centran en la mente; el primero explora aspectos más energéticos, más sutiles, por lo que complementa la generalidad de los Sutras.
R. V.: Mi predisposición hace que me guste más, porque habla del pranayama en la forma que yo lo entiendo, que es la llave para abrir la puerta al yoga. En mi estanciasen Estados Unidos solo he encontrado un estudio donde enseñaban pranayama; el resto de las clases tendían a ásana y a lo muy atlético. Yoga Yajnavalkya nos invita a adentrarnos en la exploración del prana y nos ayuda, precisamente por poner atención en la respiración, a refinar nuestra capacidad de concentrarnos. Al mismo tiempo nos aporta sensibilidad para notar estos cambios sutiles que percibimos cuando respiramos con esas pautas.
Recuerdo que cuando leí este texto hace años pensé que es imposible hacer meditación sin hacer pranayama. Sé que hay perspectivas diferentes, gente que empieza su práctica por ásana luego pranayama y luego meditación, o empieza por meditación y luego otras cosas. Pero ese proceso gradual de trabajar pranayama nos prepara para lo que vendrá después, para acceder a la capacidad de enfocar la mente, mantenernos relajados y notar todas estas sutilezas de la práctica que a su vez nos hacen tomar conciencia de esas sutilezas en nosotros mismos.
B. S. R.: Me parece difícil, en mi experiencia, entrar al yoga desde la meditación, porque para muchos occidentales meditar es igual a pensar. Quienes no han conectado con su cuerpo físico a un nivel más profundo, tienen que ir traspasando varias capas. Pero estoy de acuerdo en que introducir pranayama incluso en la práctica de ásana va depurando la mente hacia percepciones más sutiles.
R. V.: Me parece que eso es algo realmente hermoso del yoga, que tienes tantas formas de entrar… Para mí el yoga es un manual para vivir. Me parece que estamos en un momento en el que tenemos este manual que nos indica cómo relacionarnos con el mundo externo, cómo entender todas estas diferentes formas de nuestro instrumento: el cuerpo y la mente. También de cómo modular y refinar nuestro movimiento, respiración, concentración para sentirnos completamente presentes, lo que inmediatamente reduce el estrés.
Están habiendo tantas investigaciones en ciencia, en neurología, que confirman muchas de las prácticas que son parte del yoga… Para aquellos que necesitan esa confirmación podríamos decir: practica sama vritti (tiempos igualados en la respiración) porque calma el cuerpo, el sistema nervioso, incluso reduce el tiempo de recuperación de los músculos tras el ejercicio.
B. S. R.: Por inseguridad enseguida nos quedamos con una sola idea a la que nos apegamos como la verdad absoluta. Indagando te das cuenta de que no son tan distintos los textos entre sí, hay un acercamiento común de maestros diferentes con distintas experiencias. Y esto es muy interesante.
R. V.: Cuanto más aprendemos de cualquier cosa, más amplia es la gama de posibilidades que se nos abren. Comprendemos que no hay una única respuesta que funcione ni una única interpretación correcta.
Si la práctica es presencia, no podemos decidir de antemano qué es lo que vamos a sentir en cada momento. Eso es lo que llaman “la mente del principiante”.
B. S. R.: Una de las cosas por las que es muy valorado el Yoga Yajnavalkya es porque, no siendo un texto sobre mujeres, introduce por primera vez a una mujer. ¿Qué opinas?
R. V.: En la tradición del yoga siempre es el maestro es hombre y supuestamente la mayoría de los practicantes eran hombres. Pero en Estados Unidos –y me parece que en muchos sitios– la mayoría de los practicantes son mujeres. El Yoga Yajnavalkya no solo es una conversación con Gargi (hay quien dice que no era su esposa), sino que cada vez que Yajnavalkya y ella hablan, hay el reconocimiento de cómo su práctica ha llegado a un punto muy elevado de realización. Y siempre que le habla a ella, la destaca entre los otros practicantes. Esto me parece excelente y me encantaría que esto fuera así en este momento, en el que parece que todavía se sigue centrando más la atención en los hombres.
B. S. R.: Sí, aunque ha habido muchos cambios, la autoridad masculina todavía tiene un peso que está muy presente en nuestra sociedad. A mí me gusta mucho del texto que, aunque cuando se inicia la conversación se presentan como maestro y discípula, a medida que avanza es un diálogo entre iguales. El nivel de preguntas que hace ella es muy elevado.
R. V.: Si, estoy de acuerdo. Hacer buenas preguntas requiere un cierto nivel de conocimiento y de inteligencia. Las preguntas que ella hace son las de alguien que sabe de lo que está hablando. Eso nos ofrece la perspectiva de que no hay diferencia entre los practicantes cuando hay honestidad, esa apertura de que caminar juntos tratando de ayudarnos a hacer que esto crezca de una manera orgánica y apropiada.
B. S. R.: ¿Cómo ha influido este texto en tu aprendizaje y en tu enseñanza?
R. V.: Mi proceso es leer, estudiar, reflexionar y tratar de traerlo a mi práctica. Cuando empieza a aclararse algo es cuando lo comparto. Solo quiero compartir las recetas que han quedado bien, no las que se quemaron en el horno (risas).
Esa es una parte, la otra es una reafirmación de la importancia del pranayama, como ya he comentado antes. Cuando enseñamos estamos realmente tratando de crear esta relación con la persona, y parte de esa relación es cómo ofrecerle algo que sea útil, que sea necesario. ¿Cuál es ejercicio de concentración o de meditación más apropiado para el momento en que la persona está? Estoy completamente de acuerdo contigo en que los maestros están en todas partes. Los alumnos tienen las preguntas más relevantes para aprender lo que estamos enseñando y de cómo enseñarlo más efectivamente.
En estos textos que como el Yoga Yajnavalkya toman forma de conversación, nos recuerdan que la razón por la que estamos en esta vida es entrar en una conversación sincera con la gente a nuestro alrededor.
B. S. R.: En la tradición védica el debate y la conversación eran la base del aprendizaje, y en este momento pienso que eso es muy innovador. Una forma muy interesante de enseñar, hacer preguntas y preguntarse sobre las respuestas.
R. V.: Afortunadamente muchas de mis clases son individuales y me gusta porque es como un baile, una conversación sobre lo que está pasando. Eso nos hace investigar qué es lo que creemos que estamos enseñando, pone en cuestión las historias que creamos en torno a lo que estamos haciendo. A veces esas historias son acertadas, pero en otras ocasiones, cuando yo pienso que sé algo, dejo de pensar, dejo de estar presente.
B. S. R.: A veces pienso que las herramientas del yoga son muy precisas para que la mente no empiece a interpretar, pero no sé si el fin de lo que describen es lo realmente importante. Quizás las técnicas te ponen en un camino muy firme y concreto, pero para que tengas tu propia experiencia.
R. V.: Todas las técnicas están ayudándonos a deshacernos del hábito de poner en palabras la experiencia interior, y cuando lo logramos nos acercamos más a la presencia. Ese es el punto de confluencia entre el Yoga Yajnavalkya y los Yoga Sutras. Cuando estás en el estado del yoga no estás agregando una narración innecesaria, estás en tu propia naturaleza. Parte de esa práctica es ver cómo estamos tratando de agregar palabras y narración a algo que no lo necesita. Yoga Yajnavalkya nos ofrece una expansión no solo teórica sino también práctica y aplicable sobre lo que plantea Patanjali.
Sobre Rubén Vásquez
En su plataforma https://yogasimple.substack.com/s/desenreda-el-hilo puedes encontrar sus clases, sobre su libro Desenreda el hilo o sus artículos.
Su podcast ‘Desenreda el hilo’: https://simple-yoga.org/es/filosofia-del-yoga/podcast/
Y cantar los Yoga Sutras: https://simple-yoga.org/es/filosofia-del-yoga/canta/
En su canal de YouTube https://www.youtube.com/@RubenVasquezYoga/streams Rubén tiene docenas de clases disponibles sin ningún costo así como una clase semanal en línea.
Blanca San Román está formada en la tradición de T. Krishnamacharya. Estudia en el KYM (Krishnamacharya Yoga Mandiram) en la India, donde se forma en Viniyoga y Chikitsa Krama. Es durante sus estudios en Chennai donde conoce al Srivatsa Ramaswami y comienza a formarse con él en Vinyasa Krama.
Es pionera en la enseñanza de Vinyasa Krama en España, donde imparte sus cclases y cursos. Colabora en diversas formaciones en Madrid, Barcelona y Amsterdam.
Actualmente dirige el Centro de Yoga Dhara en Madrid.
