Karma Yoga/ Meditación, calma e inspiración

Incorporar la meditación a nuestras sesiones de yoga físico es una práctica cada vez más habitual. Si bien acostumbramos a trabajar fundamentalmente con asanas, relajación y respiración, hoy día la presencia de la meditación va considerándose más y más importante. Escribe Asun Arrillaga.

Karma Yoga
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Hay muchos estudios sobre los beneficios de esta herramienta milenaria relacionada sobre todo con prácticas personales de mejora interior (paz, equilibrio, lucidez, crecimiento personal…). Falta conectar esos beneficios personales con los beneficios que se pueden derivar de su utilización en situaciones sociales. Desde el punto de vista del karma yoga, es en la expansión y elevación de la conciencia donde nos encontramos con “el otro”, y la meditación es esa herramienta imprescindible para encontrar la calma e inspiración necesarias para enfocar la acción desinteresada.

Así como el hatha yoga facilita el acceso a nuestro cuerpo-mente donde mejorar las habilidades de flexibilidad, firmeza y equilibrio, el raja yoga (la meditación) nos lleva directamente al lugar donde se dan los contenidos mentales, donde podemos conocerlos y actuar sobre ellos. El karma yoga necesita que observemos nuestros pensamientos, emociones, estados de ánimo y lenguaje interno, ya que determinan nuestra manera de estar en el mundo. Si queremos ser más eficaces, si queremos “mirar” mejor lo que pasa en nuestro entorno social y medioambiental y deseamos ser más conscientes de lo que podemos hacer, es conveniente reforzar la capacidad de adiestrar nuestra mente.

Con el aprendizaje que procura esta herramienta, la mente puede mantenerse más calmada, observando mejor, eligiendo y al fin actuando con más sentido. En la meditación los procesos mentales se ralentizan, la persona sale poco a poco de la situación de estrés tan habitual en nuestra sociedad, y de esta forma puede ser más consciente de lo que ocurre en su interior y también en el exterior. Y esto lo hace como «a cámara lenta», porque los procesos mentales van pasando de ser dispersos y agitados a estar más tranquilos. Así podemos llegar, naturalmente, a ver y comprender mejor la realidad. La meditación facilita que la persona pueda ser durante más tiempo más consciente de todas las variables de una situación.

Asimismo, ese nivel de calma interior facilita poder enfocar la atención en visualizar y trabajar en nuevas oportunidades para nuestra aportación a la realidad circundante, y en vez de caer una y otra vez en mirar las cosas con derrotismo inacabable, de forma natural vamos siendo conscientes, cada vez con menos desgaste, de las ventajas y posibilidades de cada situación. Y somos más positivos, creativos y eficaces.

¿Qué puedo hacer por ti?

Desde una posición de karma yoga, nuestra energía mental puede variar hacia enfocar mejor la pregunta: ¿qué puedo hacer por ti? (sea esto el medio social o medioambiental). Desde esa perspectiva, sea nuestra motivación inicial, nuestras prácticas yóguicas (mantras, visualizaciones, dedicaciones) o la manera en la que salimos de la sesión de yoga, todo cambia drásticamente. Karma yoga nos inspira una actitud radicalmente nueva, más alerta, abierta, inclusiva y amorosa. En la meditación podemos observar nuestros mecanismos competitivos, incapacitantes, egotistas o justificativos y visualizarnos en cambio más cooperadores, capaces, amorosos y motivados. Podemos observar nuestro entorno y sus necesidades y ser conscientes (con esa luz tan especial que captamos cuando estamos enfocados en la meditación) de ese punto donde, aquí y ahora, conectamos las necesidades de dicho entorno con nuestra capacidad y recursos para atenderlas y curarlas. Porque la respuesta al ¿qué puedo hacer por ti? no se da en la intemporalidad de nuestros deseos, sino en el momento presente, en el día a día, en la realidad de lo que somos, humilde y al mismo tiempo sabiamente.

Sean relaciones cercanas o lejanas entre personas, sean conflictos abiertos entre grupos sociales o países; sean situaciones medioambientales cotidianas o más globales lo que nos pide nuestra dedicación y ocupación, todo ello puede ser atendido bajo la situación de la meditación. Aunque la acción desinteresada que es el karma yoga parezca al que se inicia en el yoga que no tiene nada que ver con la meditación, cualquiera que conozca los beneficios de ésta última sabe de su importancia y de cómo podemos orientarla hacia tal fin.

La energía del yoga es muy poderosa, y la meditación tiene un sinfín de prácticas que podemos aplicar al karma yoga: desde la contemplación calmada y sabia, a la utilización de técnicas como la respiración positiva, los mantras orientados a un fin concreto, las sadhanas específicas, las meditaciones colectivas, las visualizaciones sobre lo mejor del presente y las posibilidades de un futuro diferente, etc. etc., hay un sinfín de prácticas que podemos adaptar. Y aún más, podemos ir descubriendo por el camino nuevos enfoques y recursos.

Decía Swami Sivananda: “No existe límite para el poder del pensamiento humano. Cuanto mayor es la concentración de la mente humana, mayor poder se acumula para ser utilizado en un determinado punto”.

Asun Arrillaga es profesora de yoga.
Autora del libro ‘En tono al yoga’, prologado por Danilo Hernández.
Adquirirlo aquí:
https://www.mandalaediciones.com/terapias-corporales/yoga/en-torno-al-yoga.asp

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Por • 2 Jun, 2021 • Sección: Asun Arrillaga, Firmas