Lo que la pandemia no nos puede quitar

A medida que pasan los días, marcados por el distanciamiento físico al que nos obliga la crisis sanitaria, la mayoría de las personas estamos sintiendo cada vez más el peso de lo que podríamos bautizar como «síndrome de pérdida de contacto social». ¿Qué podemos hacer para afrontar ese vacío? Escribe Pepa Castro.

abrazos virtuales
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El yoga se sirve de nuestro cuerpo físico como trampolín para llegar hasta la médula del espíritu donde reside el origen, la fuente de lo que nos hace uno con todos y todo. La misma transmisión de estas antiguas enseñanzas de maestro a discípulo es un acto de amor que no se concibe en ni para el aislamiento. Con la pandemia, ese invisible vínculo entre presencias individuales compartiendo espacio y creando energía de unidad en torno al yoga se ha cortocircuitado.

Entre las muchas consecuencias indeseables que la crisis sanitaria y económica está teniendo, la del distanciamiento físico quizás sea la más traumática por todo lo que arrastra tras de sí. En nuestra naturaleza de seres sociales está la necesidad de cercanía del otro. Necesitamos más que comer el amor físico, el trabajo hombro con hombro, la caricia tierna, el apretón de manos, el abrazo fraternal, la mirada cómplice, la palmada en la espalda, la sonrisa conciliadora.

La expresión del contacto físico, que nos llega a través de los cinco sentidos pero también de las energías –sutiles y menos sutiles– que surgen del encuentro entre nosotros, permite expresar lo mejor de cada persona: esa rica y compleja afectividad que nos hace humanos. 

Es seguro que esta desgraciada crisis pasará y volveremos a abrazarnos y a sentir la fuerza magnética de los corazones latiendo juntos. Pero ¿cómo compensar la pérdida temporal creada por un aislamiento que se alarga más y más en el tiempo? Solo hay un modo que no por evidente merece olvidarse, y es potenciando nuestra capacidad afectiva y redoblando las muestras de empatía hacia el otro a través de cualquier oportunidad por mínima que se presente.

Lo saben muy bien la mayoría de los profesores y profesoras de yoga que en estos días están viendo sus clases presenciales y sus aulas vacías. De inmediato, desde el principio de la pandemia, cada una y uno de ellos estrechó en la distancia, como supo y como pudo, los lazos de amor y apoyo a sus alumnos a través de todos los canales posibles. Y ese sigue siendo su principal recurso para tratar de llenar, día tras día, el vacío del no-encuentro, como nos han confesado muchos de ellas y ellos  (¡y es un adelanto!) en un amplio informe especial sobre ‘Cómo sobrevir al covid-19 siendo enseñante de yoga’  que publicaremos próximamente.

La sensación de alejamiento físico permanente de nuestros círculos habituales (amigos, familia, compañeros, colegas…), ya sea en soledad o en compañía de convivientes (como se dice ahora), unida al miedo a la enfermedad y a la limitación de la libertad de movimientos, genera estados de ánimo enrarecidos que emergen con sentimientos de aflicción, frustración, desconfianza, enfado, tristeza. Cuando en esos momentos bajos nos llega un mensaje de afecto, simpatía, interés o apoyo de alguien a través de cualquier medio, el efecto es, como bien sabemos todos. asombrosamente balsámico y revitalizante.

Estrechar lazos afectivos: el gran recurso para sobrevivir

Amor, cariño, afecto, reconocimiento, compañerismo, amistad, agradecimiento, confianza, simpatía, perdón, comprensión, solidaridad, ayuda… qué más da cómo lo llamemos. El filósofo Edgar Morin, ya centenario, dijo en una reciente entrevista: «Habremos aprendido algo en estos tiempos de pandemia si sabemos redescubrir y cultivar los auténticos valores de la vida: el amor, la amistad, la fraternidad, la solidaridad. Valores esenciales que conocemos desde siempre y que desde siempre, desafortunamente, terminamos por olvidar».

Conectar con la conciencia unitaria potenciando el sentimiento de fraternidad es ahora más necesario que nunca. La afectividad es la fuerza de cohesión y el aliento que nos mantiene vivos como especie, de igual modo que la respiración es inseparable de la supervivencia del cuerpo. Por eso en los momentos de dificultad es indispensable reforzar los vínculos y permanecer unidos.

Desde YogaenRed nos complace, además, traer hoy a nuestras páginas la entrevista con un ser humano entregado al amor del yoga y de los demás y que predica con su ejemplo luminoso: Paulino Monje, cuya entrevista os recomendamos leer: Paulino Monje, el karma yogui entregado a los mayores

Pepa Castro es codirectora de YogaenRed

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Por • 28 Ene, 2021 • Sección: Firmas, Pepa Castro