Mamás y papás yoguis y crianza consciente

Sobre la esterilla eres capaz de sentirte presente y en calma, pero de vuelta a la rutina con tus hijos, la teoría no se hace tan sencilla de practicar. La paternidad representa un camino de autoconocimiento mayor que cualquier senda espiritual. De pronto se te caen todos los velos y eres capaz de verte sin ningún filtro. Escribe Lorena Molinero.

Los hijos, esos sabios gurús que siempre están dispuestos a llevarte a territorios insospechados, van a ayudarte a conocer lo mejor y lo peor de ti mismo. Sin malas intenciones, sin tampoco propósitos ni fines. Es increíble cómo seres tan pequeños pueden llegar a regalarnos tanto.

Como padres, siempre intentamos dar lo mejor a nuestros hijos, ser responsables con ellos, crear seres libres, amorosos y felices. Pero a veces se vuelve una gran tarea y nuestro nivel de exigencia con nosotros mismos se va incrementando según van creciendo.

Contradicciones que el yogui experimenta en la paternidad

A partir de que tus hijos comienzan a formar su personalidad, hablar, caminar y coger sus primeras rabietas, entendemos que tenemos mucho por trabajar. Comienzan nuestros conflictos internos respecto a los límites que deben o no tener nuestros hijos, si debemos o no dejarles utilizar aparatos electrónicos, si deberían comer dulces o no… ¡Son todo contradicciones y dudas!

Lees un libro que te habla de la necesidad de que los peques jueguen con juguetes de madera minimalistas y sin una estructura de juego dada, pero los abuelos le traen un coche teledirigido de plástico y ahí se queda el pobre arcoiris de colores que le regalaste.

Luego verás un vídeo en el que te informan de las consecuencias a largo plazo del consumo de azúcar y su relación con el TDHA, pero llega el cumple de sus compañeros del colegio y trae a casa una bolsa repleta de chuches.

Procuras educar a tu pequeño en el amor y en el respeto, pero de repente te lo encuentras divirtiéndose arrancando flores o pisando hormigas.

Sé que estás poniendo toda tu voluntad en evitarles a tus hijos sufrimiento y hacer de ellos seres bondadosos y libres, pero su camino de aprendizaje seguirá el curso que ordene el universo, no el que nosotros deseamos.

Es muy complejo lidiar con ese deseo de protección de nuestros retoños y, a su vez, ser alguien que confía plenamente en la vida y se rinde a ella. Te entiendo. De ahí que hoy escriba sobre ello.

Yo misma vivo situaciones similares en mi día a día con mi hija, mi gran maestra, y como profesional intento aplicarme todas las teorías aprendidas durante mis formaciones: gestiona tus emociones, todo son interpretaciones de la realidad, acepta lo que es, no juzgues, confía en que lo estás haciendo lo mejor que sabes, vive presente… Y un largo etcétera que probablemente, si eres practicante de yoga conocerás.

Pero en la práctica es algo complejo de llevar trasladándolo a la paternidad, ¿verdad?  Hay algo que realmente me ha ayudado a llevar mi crianza de una forma más alineada a mis sentires y pensares: situarme en una posición de aprendizaje constante y relativizar, relativizar mucho.

Cualidades que todo yogui mejora al tener hijos

  • Incremento de tu paciencia hasta límites insospechados.
  • Vivir situaciones incómodas que te hacen ser más resolutivo.
  • Aprender a soltar el control de las cosas.
  • Vivir en equilibrio entre lo terrenal y lo espiritual.
  • Incremento de la curiosidad, mejora de la imaginación y disposición con facilidad a jugar como un niño.
  • Elevar al máximo exponente la capacidad de entrega y compromiso.
  • Ser testigo de la impermanencia de todas las cosas.

Encontrar el equilibrio en la paternidad será tu mejor aliado. Y sobre todo, dar prioridad a dos de tus sentidos: el del amor y el del humor.

Tus planes no se llevarán a cabo como tengas previsto seguramente, pero puedes siempre ir adaptándolos a las circunstancias que vayan sucediendo.

Quizá sientas el deseo de mostrar a tu hijo el mundo del yoga practicando con él y te encuentres con que él ve en tu Adho Mukha, más que una asana, un caballo al que subirse a galopar. Usa el amor y el humor en este tipo de situaciones. Relincha y déjalo que vea que seguir la senda del yoga te hace responder pacíficamente en lugar de reaccionar de forma agresiva a lo inesperado.

Puede que te encuentres en una reunión de padres del colegio y algún otro compañero de paternidad esté soldando barbaridades por la boca. ¡Es momento de tomar unas respiraciones conscientes! No te castigues por emitir juicios hacia esa persona, perdónate y perdónalo dejando pasar la situación sin más.

O a lo mejor te descubres a ti mismo levantando el tono a tu hijo por alguna trastada que ha hecho. Take it easy, vuelve a realizar un breve pranayama, hazte consciente de la emoción que albergas y, cuando te sientas listo, acércate a tu pequeño, ponte a su altura y explícale lo que siente papá/mamá al respecto, pídele disculpas o haz lo que necesites.

Los niños, como nosotros, están aprendiendo. Ya es hora de acabar con ese adultocentrismo que está totalmente aceptado en nuestra sociedad. Ningún niño merece un grito, una mala palabra, acusación, y mucho menos un golpe. Merecen ser respetados y tenidos en cuenta, como cualquier ser de este planeta, independientemente del tiempo que lleven en él.

Entonces, hazles partícipes en su crianza. Hazles entender que los papás y mamás también aprendemos mucho de ellos, que nos equivocamos, pero que siempre vamos a intentar hacer todo lo posible para ser los mejores mamis y papis para ellos.

El tiempo que estés con tus hijos, hazlo eterno. Eso sí sabes cómo hacerlo, querido yogui. Pon tu atención plena en ellos, practica mindfulness mientras juegues con ellos, les ayudes con las tareas o les observes merendar.  Déjate fascinarte con su lucidez de pensamiento, con su creatividad y dales alas para que tomen sus propias decisiones. Ellos también tienen derecho (y el deber) de meter la pata y aprender.

Ten en cuenta que el tiempo pasa y las cosas cambian, como todo en la vida, que es de naturaleza mutable. Por eso, aunque ahora parezca un momento difícil y no sepas cómo gestionarlo, mañana seguramente lo hayas olvidado y estés añorando esta etapa que atraviesas.

Herramientas indispensables en tu mochila de papi o mami yogui

  1. Empatía. Ponte en su lugar y entiende la vida desde su perspectiva. Ellos no hacen las cosas como las hacen para sacarte de quicio, hacer que lleguéis tarde o darte el doble de trabajo. Ellos hacen las cosas como sienten, movidos siempre por un impulso de júbilo y gozo que llevan de serie.
  2. Auto-observación. Atiende tus emociones con asiduidad, observa tus reacciones y atiende las heridas internas cuando algún tema en relación a la paternidad te toca la fibra. Tener hijos ayuda a darse cuenta de los traumas infantiles que arrastramos cuando o bien defendemos a capa y espada algo, o bien intentamos evitar algo concreto. Presta atención a todas estas señales internas porque seguramente te lleve a crecer y sanar.
  3. Aceptación. Las comparaciones son horrorosas, pero más cuando se trata de temas en relación a la crianza. Tus hijos son tal cual son, no esperes meterles en un molde que les aprieta. Tú eres tal cual eres, no te exijas tener un espacio repleto de feng shui y armonía cuando estás en plena etapa de amamantamiento. Acepta la fase en la que te encuentras y recuerda siempre: esto también pasará.

Para finalizar, te invito a reflexionar sobre tu actual manera de mostrarte a tus hijos. ¿Puede que te estés exigiendo demasiado? ¿Consideras que estás siendo congruente entre lo que muestras a tus hijos con tus actos y lo que les dices con las palabras?

Como padres, tenemos una labor importantísima, pero debemos tener en cuenta también, que no podemos “tapar el sol con un dedito” y que nuestros pequeños, vivirán su vida y se formarán como persona más allá de lo que nosotros queramos para ellos.

Como se mencionaba en el artículo de “Mamá, ¿por qué hay personas tan malas?” en esta misma página, nos encontramos en un momento perfecto para el crecimiento y evolución personal. Veamos la paternidad como la oportunidad que nos ha sido dada para aprender y mejorar aquello que podamos mejorar de nuestras personas sin dejar caer el peso en el resultado que se vea en nuestros hijos en un futuro.

No sé si lo habrás oído por ahí ya, pero lo que tus hijos necesitan es un padre/madre feliz, no un padre/madre perfecto.

Continúa tu camino interior intentando darles lo mejor que tienes, con amor y humor, eso sí, estoy segura de que terminará brotando esa semilla en su consciencia, y dando frutos en tiempos futuros.

Muchísimas gracias por leerme y feliz momento presente.

Lorena Molinero es autora de “Despierta tu Diosa interior”, life Coach, facilitadora de Mindfulness y una apasionada del yoga. Profesora en la plataforma virtual de Televisión Consciente, aprendedora por vocación y compartidora nata. Embarcada de lleno en sus proyectos personales, la escritura de su segundo libro y en la organización de retiros, talleres y eventos.

Puedes encontrarla en su página web de crecimiento personal, así como en sus redes sociales:

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Por • 15 Nov, 2019 • Sección: General