O yoga que nossas crianças merecem

Está se tornando cada vez mais comum para ambas as escolas e AMPAs para abordar a questão do yoga infantil relacionado s práticas de meditação, a fim de levar as crianças a aprender a relaxar. Mas esta é a maneira certa de ensinar yoga para menores?, perguntas neste artigo Luisa Cuerda.

crianças da ioga

Enquanto isso, yoga adulto muitas vezes enfatiza a flexibilidade, força e "sentir-se bem" que fornece Āsana, que desenha um panorama de kindergarteners suando e crianças do ensino fundamental ficando muito entediado.

Como sempre, você tem que se perguntar o que o yoga significa por aqueles que o propõem como uma atividade extracurricular ou curricular, em um totum revolutum totum revolutum, com meditação Vipassanamindfullness mindfullness ou com técnicas de crescimento pessoal com o primeiro e último nome da pessoa que os vende. E também o que eles pretendem com a sua iniciativa.

Vamos começar apontando a curiosa propensão para meditar sobre o sistema Vipassana que existe entre los practicantes de yoga occidentales. Una costumbre sorprendente, que podríamos rastrear en la mezcolanza que hubo en los años sesenta del pasado siglo entre yoga, budismo, hippies y sectas orientalizantes, como resultado de la fascinación por lo exótico y la audacia con la que quienes volvían de sus viajes a India pontificaban sobre lo que apenas habían comenzado a entender. Sin embargo, la meditación Vipassana nascido e desenvolvido no budismo Theravāda Theravāda e, portanto, entre os praticantes acostumados a formas e conceitos que os ocidentais acham difíceis de entender e internalizar. O resultado, muitas vezes, é um sincretismo ineficaz entre formas orientais herdadas e uma mentalidade consumista que quer alcançar metas e quer-los agora.

O Yogasūtra Patanjali tem, no entanto, um vocação pedagógica universal que permite que qualquer pessoa abordá-lo sem muitos filtros. A meditação que ele propõe é pouco conhecida e praticada, por isso, antes de continuarmos, vamos fazer uma breve revisão do mesmo.

A meditação proposta por Patañjali em seus oito membros é um treinamento enquadrado em um processo impecável e infalível que começa com o trabalho de Āsana e acaba na tríade dh'ran dh'ranDhyanaSam-dhi, sam-dhi, que é o que é muitas vezes referido como "meditação" e cujo fruto é o clareza e liberdade do nosso espírito. Desta forma, a função de Āsana é preparar Pranayama, e que de Pranayama Preparar Pratyāhara, o domínio dos sentidos (ou seja, das distrações que vêm até nós através da visão, audição, cheiro, paladar, toque e processos mentais / emocionais), alcançado qual e não antes, a mente está em posição de ser dirigido (dh'ran dh'ran) para um objeto escolhido pelo nosso professor ou por nós mesmos. Isso objeto (conceito que vamos entender melhor se chamá-lo 'Assunto meditação') deve ser positivo, no sentido de que ele nos levanta e nos dá um pouco do que nos falta. Não estamos falando de beleza, poder ou riqueza. Nem mesmo a saúde. Não estamos falando de orar, pedir ou desejar um sonho. Estamos falando de usar todos os saúde mental temos sido capazes de obter com a prática de Āsana e Pranayama para pensar sobre algo que elimine de nosotros esos patrones de conducta que surgen, queramos o no, o esas reacciones automáticas que nos recuerdan hasta qué punto somos esclavos de recuerdos, educación, genética, prejuicios.

‘El objeto’ en la meditación

Ese “algo”, ese tema de meditación que en yoga se traduce como ‘el objeto’ puede ser una cualidad abstracta, como por ejemplo la tolerancia o la sobriedad, puede ser también la grandeza o el amor de Dios, si somos creyentes, o el ejemplo de un ser humano al que admiremos. O puede ser un rostro, un comportamiento de alguien, una imagen que nos inspire. Algo absolutamente personal e intransferible sobre o que vamos começar a direcionar nossa atenção e nossa conversa mental habitual até que a palavra com a qual é definido, as memórias e emoções que temos associado com esse objeto, as cores, sabores, cheiros que pareciam defini-lo, dissolver e dissolver-nos É a essência, que não podemos descrever, mas que ele se instala em nosso espírito, de modo que com o passar dos dias nós adquirimos um pouco mais dele (em nosso exemplo, de tolerância ou sobriedade, de amor divino ou grandeza, de comportamento nobre). Esse processo de interação entre nós e o objeto, que ficar com um pouco de sua essência é Dhyana.

Cuando el proceso se continúa día a día, llega un momento en el que, mientras practicamos la meditación, la mente se vacía de todo menos de ese objeto desnudo ya de conceptos. Es como si la mente, arrobada, no siguiera con su habitual cháchara, sino que fuera solo el receptáculo del objeto. Eso se conoce como samādhi, la plena integración. No es una meta sino una herramienta. Y tiene como fruto la eliminación de todos los patrones erróneos de pensamiento y conducta de la persona que practica. Da igual cuál sea el objeto, si este es adecuado. De uma forma ou de outra, isto é, por um objeto ou outro, um atinge o mesmo lugar: uma extraordinária clareza mental, o que resulta em uma conduta impecável, isto é, em alguns ações que não atraem mais consequências negativas para nós mesmos ou para o nosso meio ambiente.

Esse é o objetivo: a liberdade do nosso espírito para que possamos expandir sua luz para nossas mentes sem véus (de medos, ódios, desejos, costumes) que ofusque-lo. Portanto, a forma como é proposto não é lutar desemparelhamento com nossas mentes por 45 minutos. Na prática diária, depois Pranayama ajudou, se desejar, mantra-s Ou mudra-s mudra-s que nos preparen, existe un periodo de reflexión de unos cinco o diez minutos; porque somos realistas, y no estamos intentando realizar una hazaña (lo que a veces refuerza nuestro ego más que cualquier otra cosa), sino aprender humildemente y con gratitud el manejo de una herramienta.

No existe un esquema de progresión en el tiempo; es decir, no se trata de que cada día estemos más tiempo manteniendo la atención. Porque lo que tratamos de hacer, precisamente, es trascender el tiempo, no gastarlo. Si el objeto nos absorbe, el tiempo del reloj podrá ser mayor de diez minutos. O menor. No importa, porque el tiempo del reloj deja de existir para la persona que está en integración. Y por eso, no es una cosa que esa persona logra a base de voluntad, sino que le sucede de forma misteriosa cuando practica con la intención puesta en la excelencia del ‘cómo’, no en el logro del ‘qué’. Es el paso a otra dimensión, definida por Patañjali como caturtha’, el ‘cuarto estado’. Lo único que nosotros podemos hacer por nosotros mismos es llegar con nuestro trabajo a las puertas de esa dimensión y estar preparados cuando se abran, no como el que llega a un paraíso prometido por una religión o por un coacher, sino como quien ha adquirido una habilidad que le ayudará a liberar su alma.

¿Sirve realmente el yoga a los niños?

Una vez explicada qué es la meditación en yoga y para qué se usa, volvamos a echar una mirada a lo que se pretende hacer con los niños. Es evidente que la mente de un niño no tiene la madurez funcional necesaria para meditar tal y como hemos explicado (ni, probablemente, de ninguna otra manera). Puede, eso sí, hacer lo que le dicen. Imitar. Quedarse quietecito en sukhāsana, con los ojos cerrados y apretados (para mostrar su interés) y las manos en chin mudra. Excepto por la postura, es lo que hacía yo misma hace cincuenta años cuando las monjas de mi colegio me ponían a rezar en la capilla. De rodillas y con las manos juntas y los ojos cerrados y apretados, repetía unas oraciones que me venían grandes y me veía invadida de emociones sentimentales causadas por el olor del incienso y las velas. Ni a mí ni a mis compañeras nos sirvieron de mucho esos momentos, por otra parte entrañables, para tomar una conciencia real y no emotiva de nuestra esencia. Eso llegó, cuando llegó o si llegó, mucho después y por otras vías más adecuadas.

La consecuencia inmediata de nuestras prácticas fue la implantación de unas creencias y un sistema de valores que tal vez fue la delicia de nuestros mayores pero que en muchos casos enturbió no poco, en años posteriores, nuestra aspiración al espíritu. Me atrevo a asegurar que tampoco les servirá de mucho su práctica a estos inocentes que, con siete años, se sientan a “observar su respiración y a distanciarse de sus pensamientos”, (¿podemos imaginarlo?) porque la moda educativa ahora va por ahí.

¿Sirve, entonces, el yoga, para beneficiar realmente y a largo plazo a los niños más allá de una moda pedagógica más? Por supuesto. El yoga consigue de manera rápida y eficaz que los niños mejoren su concentración y gestionen sus emociones, incluso en el caso de nuestros niños neurotizados por la sociedad que les hemos legado. Pero hay que usar las herramientas adecuadas a la edad, y ni la concentración ni la regulación de la respiración sirven en una criatura de primaria, si por servir se entiende un resultado interiorizado que trabaje a largo plazo a favor de su desarrollo integral, y por tanto de su felicidad.

El yoga que se ha practicado en India desde hace miles de años, que se aprendía en casa y que comenzaba a los cinco años tiene perfectamente estructurado el proceso de la práctica durante toda la vida humana. De los cinco a los doce años los niños, que no tienen por qué estar relajados, sino alerta y felices, practican posturas de yoga desde muy simples a progresivamente más exigentes que les hacen aumentar la flexibilidad, la fuerza, la resistencia, y les ayudan a perder el miedo a los pequeños desafíos del equilibrio, a conocerse y aceptar su lugar dentro de un grupo sin competitividad alguna, sino con deseo de superación. No realizan en absoluto Pranayama sino que aprenden, sin darse cuenta, a adecuar la respiración a la postura.

El yoga va formando parte de su vida cotidiana de una manera ligera y natural. Se llama a este paso en la práctica sṛsti krama, o que significa ‘construcción’. En él, es fundamental iniciar a los niños a los dos primeros miembros del yoga, tan desconocidos en general, Yama e Niyama, las actitudes hacia los demás y hacia nosotros mismos. Hay muchas formas de hacerlo: ayudar a los menos fuertes o a los más torpones; combinar las habilidades para conseguir algo en común; relativizar las propias habilidades y ponerlas al servicio de los demás; proceder con exquisito respeto hacia la sala, el profesor, los demás alumnos; cuidar y guardar adecuadamente el material; mantener la disciplina durante la práctica; tomarse en serio lo que se hace… También se pueden leer cuentos o establecer pequeños debates a fin de que los pequeños tomen poco a poco conciencia de la influencia que tienen sus acciones. No se trata de imponer un código de conducta sino de hacer ver a dónde llevan unas y otras actitudes.

A partir de la adolescencia y en la primera juventud (hasta los veinticinco años más o menos), se acentúa la atención en las posturas, que ya comienzan a ser Āsana, es decir, posturas con el esfuerzo adecuado (Prayatna), la estabilidad (saithilia) y la atención (ananta samāpathi) que exige el Sūtra II.47. Este nuevo paso en la práctica tiene el nombre de śikśana krama, es decir, ‘perfección’, ya que el trabajo realizado desde la infancia les permite experimentar la alegría y el poder de un cuerpo bien formado y de una mente atenta. Es entonces cuando se comienza a practicar Pranayama para entrenar el dominio de las distracciones, prepararse para meditar y dar un sentido a la potencia de la juventud.

Si en nuestra sociedad los adolescentes no han hecho yoga desde niños, se deberá renunciar a determinadas posturas acrobáticas por más que les gusten, e iniciarles, después de una secuencia de Āsana progresivamente exigente, al Pranayama. También se deberá trabajar yama-niyama de un modo adecuado a su edad. El hecho de reflexionar sobre las consecuencias de posibles actitudes consideradas “normales” o incluso deseables en sociedad y cuestionarse estas actitudes les ayudará a dotarse de una moral autónoma.

A partir de los veinticinco años comienza la edad más larga de la vida, la edad adulta, que llega hasta lo que nosotros llamamos tercera edad (en los antiguos tiempos, eran los cincuenta o cincuenta y cinco años). Un paso en la práctica que se llama raksana krama o ‘protección’ Es el momento de poner énfasis en el Pranayama, e entrenar la capacidad de dirigir la mente y concentrarla para afrontar los desafíos de la vida activa. El espacio de Āsana, en estos años, no es más que la preparación para la práctica del Pranayama, que nos llevará a la meditación, ya que esta es una edad en la que se está preparado para comprenderla y abordarla.

Finalmente, de los cincuenta o sesenta años en adelante, el yoga se inclina definitivamente hacia la meditación. É o momento de recapacitar y volver los ojos al interior. Este paso en la práctica recibe el nombre de adhyātmika krama o ‘interiorización’. Sólo añadir, para completar todo el ciclo, que a lo largo de todo el proceso, se prevé que el practicante caiga enfermo, para lo que existe otro paso el cikitsa krama, ‘tratamiento’, que se practicará hasta que vuelva la salud, incorporándose de nuevo el practicante a la práctica que es adecuada para él.

Este es el yoga adecuado a las etapas de la vida tal y como se enseña en la tradición. No se trata de un dogma (debes hacer yoga así) sino de un proceso probado experimentalmente (si lo que quieres es llegar a un estado de yoga, te garantizo que de esta manera lo conseguirás). Y está ahí para ser experimentado por nosotros cuando queramos comprobar su validez. El estado de yoga no es una meta imposible ni el camino del yoga una serie de prácticas exóticas y esotéricas. Es una técnica inteligente y compasiva que nos lleva a cumplir, poco a poco y con seguridad, la aspiración de felicidad que todos y cada uno de nosotros llevamos inscrita en nuestros corazones. Nuestros niños, a quienes tenemos la obligación de señalar el camino hacia la libertad, se merecen que se la enseñemos adecuadamente.

Corda de Luisa, es practicante de yoga y profesora por la escuela Síntese de ioga de Barcelona. Certificada en el Post Graduate Yoga Training por Sannidhi of Krishnamacharya’s Yoga, tradición de la que es estudiante permanente. Escritora y coautora del proyecto Mettacuento.

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Por • 5 de janeiro de 2015 • seção: Assinaturas, Prática, Yoga para crianças