Entrevista com Tomás Zorzo: "A missão de um professor de yoga não é curar, mas para ajudar a curar"

Um dos yogis mais endurecidos e brilhantes do país, ele foi o primeiro e único professor espanhol ashtanga certificado até que ele sentiu o apelo de um yoga mais holístico e conciliatório para a saúde integral de todas as pessoas. Hoje ele nos conta como ele vê a transformação do yoga e sobre sua própria evolução como professor. É uma entrevista YogaenRed.

Resumindo a biografia de Tomás Zorzo (sucursal) não é fácil (você pode lê-lo na íntegra aqui), mas para ter uma idéia de seu peso específico na ioga, basta dizer que ele tem sido dedicado à transmissão de yoga por mais de 40 anos e que ele aprendeu com os melhores professores.

Ele era um estudante de Swami Visnhudevananda, Ambu Ambu (Aurobindo Ashram), Pattabhi Jois (primeiro certificado espanhol e pioneiro na introdução do Ashtanga Yoga na Espanha). Mais tarde, deslumbrado com os ensinamentos de Krishnamacharya, estudou com B. K. S. Iyengar, T. K. V. Desikachar, A. G. Mohan... E também RAmesh Balsekar, Padre Bede Griffiths, Osho, entre outros.

Ele fundou o Centro de Yoga Ashtanga em Oviedo há mais de 30 anos, e ainda muito ativo hoje dando cursos e workshops tanto na Espanha e internacionalmente (Europa, Índia, Austrália ...) e combinando diferentes técnicas de yoga.

Falamos com Tomás Zorzo durante a celebração do Congresso de Yoga de Madrid, em que ele ofereceu uma bela oficina sobre "O papel da respiração na asana para alcançar o bem-estar físico e psicológico".

P. Do ponto de vista do seu veterano da educação yoga, como você vê a sua evolução, mudou muito?

R. Há um livro fantástico, Mente Zen, mente de principiante, en donde el autor, Shunryu Suzuki, dice que la mente zen, que es la mente del yoga, la tienes cuando estás en un estado de principiante… Claro, al principio el yoga era algo por descubrir, había mucha resistencia por parte de la sociedad a conocerlo, a facilitarlo, y casi se consideraba que los que practicábamos yoga éramos una secta. Pero al mismo tiempo teníamos una actitud de descubrimiento y era todo muy inocente. La sociedad ha cambiado y ha perdido también toda esa inocencia debido a que hay mucha información. Y a veces confundimos información con conocimiento. Pero el yoga tiene que ver con conocimiento, en el sentido de conocer y descubrir el Ser y de ser más Ser.

Ahora todo se ha masificado y puedes acumular muchísima información y no llegar a nada en el terreno del conocimiento. Yoga tiene que ver con esta consciencia de ser, de asentarse en tu centro, en tu Ser, y eso hay que hacerlo con un espíritu de inocencia. Sin inocencia, no hay conocimiento.

P. ¿Se podría decir, entonces, que al popularizarse tanto el yoga se está desvirtuando y está perdiendo su esencia, o esto sería exagerado?

R. Eso es parte de cómo evoluciona la sociedad, de un modo muy materialista; todo es el mercado, todo se vuelve dinero. Recuerdo que cuando iba a la India, a los ashrams, nunca te pedían dinero, era donación; esto ha cambiado, ya te piden dinero incluso allí. Y eso es un reflejo de cómo se ha hecho de la sociedad un mercado, todo se convierte en un producto y se vende. Ahí es donde está la caída.

Pero siempre hay gente… Ahora, al menos esa es mi función como profesor, hay que intentar divulgar el yoga desde una visión más transformadora, pues el yoga además de un componente físico tiene también un componente psicológico y emocional muy importante. Hay otras herramientas que hay que trabajar, y que incluso están en lo físico, para la sanación de esos otros sistemas internos. En ese sentido la visión que propongo del yoga es más holística.

P. Enfocas el yoga entorno a la sanción, a la terapia. Sin embargo, hay escuelas que niegan que los fines terapéuticos hayan estado nunca en el objetivo primigenio del yoga… ¿Cómo entiendes tú ese debate?

R. Yoga es salud, lo que pasa es que el concepto salud lo hemos concebido solamente en relación con el cuerpo. La palabra “salud” en sánscrito es svastha, que significa estar en sí mismo, en el ser. Mientras no estamos en contacto con el ser, estamos enfermos de alguna forma, estamos fragmentados, desintegrados. Yoga tiene que ver con la salud en el sentido de que la salud parte de estar integrado, armonizado en todos los planos que somos: físico, vital, emocional, mental, espiritual. Todo esto tiene que integrarse y unificarse entorno a un centro. Si estamos fragmentados, estamos enfermos; quizás no en nuestro cuerpo, de momento, pero toda esa fragmentación que tenemos en el plano psicológico va a tener un impacto tarde o temprano en nuestra fisiología. Las enfermedades graves empiezan por estos trastornos, muchos con un componente emocional muy fuerte.

P. ¿Te consideras por tanto un terapeuta?

R. Sí y no. No en el concepto de terapeuta que tenemos aquí, en Occidente. Lo que me enseñó uno de mis maestros es que la misión de un profesor no es curar pero sí ayudar a los procesos de sanción. Entonces, no eres un terapeuta porque no vas a trabajar con enfermedades específicas; vas ayudar a mejorar, de alguna manera, la salud de la persona.

P. ¿Cuál es tu valoración actualmente de tu trabajo? ¿Qué es lo que te sigue motivando para seguir en este proceso de la enseñanza del yoga tras 40 años?

R. Para mí, es este proceso de ver el yoga desde una perspectiva muy holística en mí mismo; es decir, trabajar, conocerme y realizarme me motiva a seguir trabajando. Y desde ese espacio que yo descubro en mí mismo, compartir, ayudar a los demás. Para mí es importante cómo poder contribuir a la sociedad. He sido profesor de yoga toda la vida, no sé hacer muchas más cosas…. Ese es mi aporte.

P. Tuviste buenos ejemplos, pues estudiaste al lado de los más reconocidos maestros…

R. Sí, he tenido la suerte de estudiar con los mejores maestros. Mi primer maestro fue Vishnudevananda, luego Ambu, profesor de asanas en el ashram de Sri Aurobindo, quien me dio una luz muy especial. Y luego, con 25 años, conocí a Pattaby Jois, éramos tres estudiantes solo, hasta que me di cuenta de que el Ashtanga yoga no era para todo el mundo, y a mí me interesara que el yoga fuera para todos los estadios de la vida. Krishnamacharya me fascinaba, y quise estudiar con todos sus discípulos, así que estudié con su hijo Desikachar, Iyengar, Mohan… También conocí a Osho… Más luego en Occidente hubo personas que a otro nivel descubrieron muchas cosas que me interesaron, como Wilhem Reich o Alexandre Lowen, la bioterapia energética, la gestaldt, todo el desarrollo personal… Era un buscador, y lo sigo siendo.

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Por • 7 Nov, 2019 • Sección: Entrevista