"Nós estamos indo para relaxar, eu tenho pressa" e outras histórias

Apontando para o relógio de pulso com o dedo indicador, a senhora entrou na sala de treino brilhante, muito apressada: "Rápido, rápido, vamos relaxar o mais rápido possível, por favor, estou com pressa." Mantive minha boca aberta, meus olhos perdidos, e claro que não relaxei nada (um dia falaremos sobre o estresse do professor de yoga e relaxamento). Joaquin G. Weil escreve. Foto Tony Otero.

vamos relaxar

Às vezes acontece o contrário: a pessoa que chega a um centro de yoga é muito clara de que ele veio não se mover. "Eu só quero relaxar."

Na verdade, tudo o que queremos é relaxar, mas sinto muito, não é possível. Como dizemos em nossos cursos, o botão que acende a luz é o mesmo que a desliga. Disse Swami Rudradev O que até para dormir você precisa da energia. É por isso que crianças e jovens são os que ficam mais difíceis de dormir geralmente são os idosos. Nós também temos a experiência de ir para a cama em um dia tão exausto que não podemos ficar de olho nisso. Então, professores de yoga e relaxamento, para relaxar os alunos, precisamos de alguma forma ativar e desbloquear suas energias estagnadas.

Isso é algo que até a pessoa mais sem noção suspeita, e é por isso que relaxar ir a um centro de yoga em vez de ficar quieto em o sofá de casa. Falando deste estranho quadrupedal, artefato retangular e alongado, de aparência inofensiva, que habita nossa sala de estar, aquele grande mestre que é para mim meu próprio pai afirma que o sofá matou muitas pessoas. Você está absolutamente certo. Parece que dessa forma macia com sua espuma e almofadas não pode nos fazer nenhum mal, mas na realidade é um perigo real que temos alojado na casa (e em frente à TV, seu cúmplice). Jogar-se no sofá às vezes é jogar-se em um poço sem fundo, um golpe aberto para o abismo, eu não sei se eu exagero, que pode nos levar direto para algum tipo de purgatório.

Nós tendemos na esperança de levantar energizados ou eletrificados como gatos depois do cochilo, mas não somos gatos. Os seres humanos não têm escolha a não ser aprender a velejar entre a lading e a auto-demanda, entre descanso legítimo, estresse ou preguiça.

Para simplificar, há dois conceitos sobre relaxamento: el acostumbrado en el antes llamado Occidente y el que proponen las técnicas tradicionales de Oriente. Aquí por lo general se ha concebido el relajo como una desconexión de la mente, un adormecimiento, bien a través de electrodomésticos como la televisión o en la actualidad ordenadores, tabletas, smartphones, etc. O bien a través de fármacos o intoxicantes que obscurecen la mente y el entendimiento (excúseme que mencione ejemplos). Esto es lo que en el mundo del yoga se llama “tamas”. Por su parte la relajación a través de técnicas yóguicas y meditativas, paradójicamente lo que propugnan es el relajo a través de la activación serena y el esclarecimiento de la mente y del cuerpo (sobre todo de su interrelación y diálogo). Es lo que en sánscrito se llama “satva”. Así la relajación restaña nuestras heridas físicas y emocionales. Nos da claridad de pensamiento y energía en el cuerpo.

Siempre me ha extrañado el fenómeno no por acostumbrado menos sorprendente: que las personas por momentos seamos incapaces de relajar músculos que supuestamente podemos mover a voluntad. Es lo que llamamos estrés, tensión o contracturas. La clave de su solución está en la Mindfulness, en la conexión íntima de la mente con el cuerpo. Aquí el enfoque claro de la conciencia disuelve las tensiones de modo semejante al sol de invierno, que disuelve las brumas en los campos del norte. Nunguna tensión resiste la potente fuerza tranquilizadora de la mente concentrada y atenta.

Parar el sol en el cielo

En efecto, como decíamos al principio, hay cosas que no se pueden hacer con prisas. Una de ellas es relajarse y la otra es sin ir más lejos, respirar o enseñarse a hacerlo de una manera natural, amplia y libre. ¿Que sentido tiene acabar cuanto antes la exhalación para pasar a la inhalación o viceversa? El yoga tiene un tanto de navegar en el tiempo. El tiempo, como elemento, es una de las materias con las que se teje nuestra práctica del yoga. Los lamas tibetanos hablan de “parar el sol en el cielo”, esto es, enseñorearse de nuestros instantes, padalear cada segundo mientras meditamos o practicamos la relajación consciente.

Hay quien se siente prisionero del tiempo, otros conciben el tiempo como un enemigo, que se canta en tantos boleros: “Reloj no marques las horas…” o “El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos…”. Para superar estas tendencias, en la YogaSala Malaga hemos puesto un reloj con un gran Om anaranjado y el siguiente lema: “El tiempo a nuestro favor”. Porque consideramos que durante la práctica el tiempo siempre discurre a nuestro favor, como para los niños y jóvenes, pues en su transcurso nos hacemos más fuertes, conscientes y libres.

Muchas veces suelo emplear mi tiempo de descanso para meditar o practicar una asana restaurativa. Con la práctica, quienes lo han probado lo saben, descansa más que el simple sueño.

Para concluir, respecto a esto de la práctica en la relajación, hay verdaderos maestros. Hay quien comienza a roncar apenas se tiende sobre la esterilla. Como decía un amigo, Antonio Gómez, que frecuentó nuestros cursos durante una temporada, mientras vivía en Málaga: “Esas Trikonasanas, Padmasanas, Virabhadras, etc. me salen sólo regular. Pero lo que es la relajación tendido bocarriba… esa me sale perfecta.”

Joaquín García Weil (foto: Vito Ruiz)Quem é

Joaquín García Weil graduou-se em filosofia, professor de yoga e diretor de Málaga de sala de ioga. Praticar Yoga há 20 anos e ensina-lo desde faz onze anos. Ele é um estudante de Swami Rudradev (principal discípulo de Iyengar), com quem ele aprendeu no centro de estudos de Yoga, Rishikesh, Índia. Ele também estudou com Dr. Vagish Sastri de Benarés, entre outros mestres.

Mais informações: http://yogasala.blogspot.com Facebook: https://www.facebook.com/yogasala.malaga

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Por • 2 May, 2014 • Sección: Assinaturas, Joaquín G. Weil