Meditação para crianças

Há exercícios infinitos que ajudarão a criança a conhecer o seu corpo e mente, e através deles eles vão começar a ouvir mais profundamente o que está acontecendo tanto dentro como fora de si. Vamos ver alguns desses exercícios. Escreve Julian Peragón (Arjuna).

Crianças da meditação

Os adultos parecem ter escalado para um carrossel de velocidade total que somos, na maioria das vezes, incapazes de frear. Esta Merry-Go-Round está repleta de atividades e responsabilidades, projetos com uma agenda muito ocupada. Seria o suficiente, para sair dessa espiral, sentar-se calmamente, fechar os olhos e começar a respirar com a barriga, saboreando cada gole de ar. Então o lago agitado de nossa mente se acalmará e poderíamos ver o fundo. Isto é, em essência, a meditação: a possibilidade de ser capaz de descansar nas profundezas de quem somos, o que permaneceu em toda a nossa biografia incondicional.

Felizmente, a maioria das crianças ir até a ala Merry-Go-Round, mas ainda não tem um merry-go-round em sua cabeça; são, por assim dizer, mais ligadas à sua vitalidade, com os seus pulsos, em última análise, com o seu ser. Mas também é verdade que pouco a pouco estamos colocando pressão sobre a criança através da educação e através da cultura de massa para realizar além de seus meios, para atender às nossas expectativas e para ser moldado por uma sociedade que procura produtividade e lazer com pensativo, mas que gera frustração e insatisfação. Vemos, cada vez mais, crianças hiperativas, crianças mal-humorado, crianças que vão muito cansados da escola para a atividade pós-escola, e a partir desta casa.

O yoga e meditação que fazemos com as crianças não é nada como aqueles feitos por um adulto, uma vez que esta técnica antiga tenta se adaptar a cada pessoa e a cada coletivo de acordo com sua realidade, necessidades e expectativas. A atividade que um jardineiro tem que fazer não é a mesma quando a semente é subterrânea como quando o primeiro surto ou arbusto apareceu está florescendo; cada momento requer tratamento adequado. Neste caso, a criança tem que melhorar suas habilidades psicomotoras, ele tem que descobrir seu corpo, cultivar sua consciência sensorial, e muito importante, relacionar-se com as outras crianças através do jogo.

No está de más decir que el juego, especialmente para el niño, es el alma de su desarrollo como persona y, de alguna manera, una representación de la realidad que tarde o temprano tendrá que manejar. A través del juego se relaciona con otros y encuentra la motivación para avanzar en sus propios límites. Es a través del relato como hilo conductor que introducimos ejercicios para movilizar el cuerpo, para ampliar la respiración y para potenciar la concentración.

Ejercicios para los más pequeños

Con la meditación aprendemos a parar nuestra mente que se parece, cada vez más, a un mono inquieto o a un caballo desbocado. Pero no basta con decir la palabra mágica “stop”, porque apenas tiene efecto. Tendremos que recurrir a la estrategia, tendremos que torear el toro embravecido de nuestros pensamientos. Buscamos que el niño se dé cuenta de que, al igual que tenemos un cuerpo y que lo movemos según nuestra voluntad, también tenemos una mente que es un gran instrumento para conocer la realidad y puede seguir nuestros dictados.

Hay infinitos ejercicios que ayudarán al niño y a la niña a conocer su cuerpo y su mente, y a través de ellos empezará a escuchar con más profundidad lo que ocurre tanto dentro como fuera; no hay mayor placer que escuchar una música con todos los sentidos plenamente concentrados. Veamos algunos de ellos.

Caminar por la sala de trabajo corporal descalzos y en silencio, en todas direcciones, mientras se hacen algunos estiramientos y respiraciones es un buen punto de inicio. Si les pedimos que poco a poco vayan enlenteciendo el paso hasta que sientan cómo se apoya lentamente el talón, la planta, los dedos al dar cada paso, y si les indicamos que levanten cada pie a cámara lenta como si fuera fotograma a fotograma, estaremos trabajando la concentración, la respiración y el equilibrio, todo a la vez.

Podemos meditar con ellos si, una vez sentados con la espalda recta, les pedimos que cierren los ojos y que se concentren en el sonido más lejano que puedan, cualquier sonido que venga de más allá de la sala, la escuela, la calle, el barrio o el bosque. Y poco a poco vamos reconociendo los sonidos más y más cercanos hasta que escuchamos los que están en la sala, los que están alrededor nuestro, los que forman parte de nuestro cuerpo, los mismos sonidos de nuestra respiración, corazón o vientre. Con ello aprendemos a focalizar, entre un sinfín de estímulos, aquellos que para nosotros son significativos.

En realidad, cada ejercicio de concentración o de meditación provee una enseñanza de vida. Cuando le pedimos a los niños que cojan un montoncito de piedras pequeñas y que se las pongan a su lado izquierdo cuando estén sentados, queremos también que enfoquen lo pequeño, lo pequeño que pasa desapercibido pero que tiene más importancia de lo que nos parece. La vida está hecha de pequeños momentos al igual que los grandes viajes están hechos de pequeños pasos. El ejercicio es muy sencillo; con la mano izquierda cogemos una piedrecita, (podemos acompañar el gesto con una inspiración pero no es importante). Entonces enfocamos delante nuestro esa piedrecita y vemos su forma, su color, sus manchitas. Después la cogemos con la mano derecha y la depositamos al lado contrario al espirar, y así con cada piedra hasta agotar el montoncito. En el montoncito todas las piedras parecen iguales pero cuando las enfocamos cada una es original, irrepetible, al igual que cada momento de la vida.

Enfocar lo pequeño es importante para el niño, pero enfocar lo grande también. La meditación con las estrellas es extraordinaria. Hay incontables estrellas, millones y millones. Entender, aunque de forma muy elemental, la distancia que nos separan de ellas y el tiempo que viaja la luz a través del espacio hasta llegar a nosotros nos ayuda a entender mejor la fragilidad de la vida, la inmensidad del universo. Tumbados en el suelo bien abrigados intentamos enfocar una estrella y percibimos el color de la estrella, el titilar de su luz imaginando todo el tiempo que ha tardado en llegar hasta nosotros.

Hay que entender lo pequeño y lo grande, pero también lo mediano. La meditación del corazón es íntima y es cálida. En parejas, uno tumbado boca arriba y el otro acurrucado dejando la oreja en medio del pecho del compañero o compañera. Poco a poco escuchamos el ritmo del corazón, la sístole y la diástole, el sonido que se acelera o se enlentece, la respiración acompasada. Todo corazón tiene su música, parece decirnos algo, incansable, bombea la sabia de la vida que pasa por nuestras arterias y, tal vez, nos recuerda ese otro corazón que escuchamos buena parte de nuestra vida intrauterina.

De alguna manera todos hemos meditado de niños cuando rastreábamos la orilla del mar para conseguir conchas vacías, o nos perdíamos en el bosque otoñal para encontrar hojas grandes y pequeñas, amarillas y rojizas. La naturaleza del niño se puede entretener en la gota que cae desde el tejado experimentando casi en su propio cuerpo las ondas concéntricas que provoca en el charco. Todos hemos jugado con las nubes y sus formas, contando los colores del arcoiris, siguiendo el rastro de hormigas hasta el hormiguero.

Pero no nos confundamos; la meditación en el adulto tiene una función de derribo de aquellas estructuras del carácter que nos separan de la totalidad y que nos impiden la profundidad de lo que somos. En el niño la meditación es curiosidad y es aprendizaje, es reconstrucción de una estructura que se está solidificando, eso sí, con materiales nuevos, sensibles, casi me atrevería a decir, orgánicos. Es a través de la experimentación como el niño descubre su identidad en concordancia con lo que le rodea, y no es extraño que su cuerpo y sus sentidos, el juego con los demás, la interrelación con la naturaleza, sean los principales protagonistas.

Arjuna (foto: Guirostudio 2013)Quem é

Julian Peragón, Arjuna, Formador de professores, dirige a escola de síntese de Yoga em Barcelona.

Em breve vai oferecer dois encontros interessantes: meditação de síntese e formação de Yoga em uma cadeira de rodas: Ver http://www.yogaiabcn.org/ca/tallers/

http://www.yogasintesis.com

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Por • 6 de fevereiro de 2014 • seção: Arjuna