Círculos virtuosos: cuando el sankalpa individual y el colectivo coinciden

Se habla mucho de los otros círculos, cuyo apellido ahorraré. Hoy quiero hablar de los círculos virtuosos, aquellos en los que un efecto es causa de un beneficio mayor y en el que las acciones y personas se aúnan hacia un buen objetivo. Este es mi testimonio. Escribe Joaquín G. Weil.

 

Necesito nutrirme en mi propia práctica compartida: la clase de los viernes. Ayer (escribo esto en una soleada mañana de sábado) estuvimos practicando cinco personas. Todo un privilegio autoconcedido, donde viejos amigos del yoga tuvimos ocasión de practicar juntos y en silencio, con la fluidez de movimientos que tuviera una pareja que ha bailado muchas veces juntos, así nosotros fluíamos en la corriente de la secuencia de asanas que en ocasiones puede que nuestra mente despistada olvide, por más que nuestro cuerpo recuerde siempre de un modo perfecto.

La sincronía y la sintonía era plena en las secuencias, en la relajación y en el canto final del pranayama de las tres letras, ¡AUM! Quiero agradecerle todas estas oportunidades preciosas además de a mis alumnos, a mi familia y amigos, a las personas responsables de las entidades públicas y privadas con las que tengo el gran honor de colaborar: Gonzalo de Gálvez, Elena Ferrón, Ignacio Jaúregui, Mercedes Martínez, Quique Nadales o Pilar Jurado, por citar sólo algunos nombres.

Me encanta enseñar yoga y estoy agradecido a las potencias superiores por haberme otorgado esta excelente oportunidad. Si bien me gustan todas las clases que imparto y mi práctica personal, la clase de los viernes por la tarde, de seis a ocho, es la que más me gusta, pues aúna ambos aspectos: enseñanza y práctica personal.

Es la única clase de yoga que ofrecemos de “nivel avanzado”. Como bien me dijo una alumna: “Entiendo que la distinción entre yoga avanzado y yoga de principiantes, es de principiantes. Cuando se es avanzado, ya no existe tal distinción“. No lo podría expresar mejor… por más que esta etiqueta (que tanto me resistí a usar) nos sirve para entendernos… para comprender que es una sesión de yoga sólo recomendada para personas con cierta forma física y suficiente experiencia en la práctica.

El autobús de la práctica

Claro que me gusta hablar de los éxitos (Dios mediante) en nuestras convocatorias de yoga: retiros donde mágicamente se completan todas las plazas sin que nadie quede fuera (queriendo estar); eventos yógico-culturales que, de modo sorprendente, suscitan tanto interés, como el que hemos organizado en torno a la exposición En busca de Shambhala, sobre la obra pictórica de Roerich, en el Museo Ruso, donde el aforo de cuarenta personas se completó en apenas tres horas; o el Yoga en la Plaza, ya en perspectiva de su séptima edición, donde cada año se concentran en el centro de Málaga entre doscientas y trescientas personas para practicar yoga juntos aconsejados por Gloria Rico y Miguel Bonal.

Si bien todas estas buenas noticias son excelentes ocasiones y de brillo, me gratifica también tanto o más el trabajo que podríamos llamar “de cocina”: con los niños y familias, que realiza Mónica González, con los jóvenes o adolescentes que agrupa Lucía Urquiza y con los ancianos que cuidan Rubiela Suárez y Jorgina Navarro. Gracias a estos y a todos los excelentes profesores que se sirven del Instituto Andaluz del Yoga como instrumento.

Algunos veteranos profesores de yoga de vez en vez vienen a nuestras clases de yoga de los viernes o a nuestros retiros de fin de semana, porque después de entregar tanto, los profesores de yoga necesitamos subirnos también relajadamente al “autobús de la práctica”, donde haya otra persona que se siente al volante, meta la marcha y pise el acelerador. Igual que de, vez en vez, me cuelo tranquilamente como un alumno más en alguna de las excelentes clases de nuestro compañero Rafael Valencia. Después de impartir tantas clases, qué bien sienta practicar yoga según el dictado y los consejos de un viejo profe de yoga, sin necesitar pensar en nada. Qué descanso para la mente y qué buena “ducha pránica” para el cuerpo, como decía el Swami Rudradev.

El círculo virtuoso del yoga

Y con ese mismo objetivo de círculo virtuoso (o círculo mágico de poder yóguico) vamos a celebrar lo que hemos titulado una Yoga’s Jamming en enero del 2020.

Este del 2019 ha sido un octubre bien intenso y exigente en el plano de la energía, la atención y la dedicación empleada, y esto es así: tanto más entregamos, tanto más obtenemos; y, a su vez, (de nuevo, un círculo virtuoso) tanto más obtenemos, tanto más estamos en la disposición y voluntad de entregar.

Hay algo que nunca será suficientemente apreciado y es que con certeza lo mejor del yoga, es la gente que a él se acerca. El aprendizaje y la práctica del yoga se convierte en un vector de selección natural que puede aunarnos con personas afines en la búsqueda de objetivos comunes. Como tuve ocasión de recordar en el reciente Yoga en la Plaza de Málaga: “Cuando el sankalpa individual y el colectivo coinciden”, así se inician los círculos virtuosos. ¿Círculos he dicho? En movimiento. El comienzo del giro eterno de la rueda del Dharma.

Joaquín G Weil es autor del Manual Formativo Dominio de las Técnicas Específicas del Yoga (Temario Oficial)

Yoga’s Jamming Session. Organizado y dirigido por Joaquín G Weil. Actividad social y abierta del IAYoga.
https://yogasala.blogspot.com/2019/11/yogas-jamming-session-organizado-y.html

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Por • 12 Nov, 2019 • Sección: Firmas, Joaquín G. Weil