Desde la Embajada de la India, comparten con los lectores de YogaenRed este artículo escrito por el embajador Jayant Khobragade, con motivo de la celebración del 12.º Día Internacional del Yoga.

En la foto, Gopala de Sivananda, Mayte Aguado de Bharat Padma Yoga, Jayant Khobragade embajador de la India en España, Shankari Shaktini de Academia Yoga y Dharma, y Ajan Yogi.
Mientras el mundo conmemoraba el XII Día Internacional del Yoga, la atención se centró una vez más en la iniciativa visionaria puesta en marcha por el primer ministro Narendra Modi en 2014, cuando invitó a la comunidad internacional a adoptar uno de los regalos más perdurables de la India a la humanidad. A lo largo de la última década, el yoga se ha convertido en un movimiento verdaderamente global, que trasciende fronteras y culturas en su búsqueda por promover la salud, la armonía y el bienestar.
Derivado de la raíz sánscrita «yuj», que significa «unir» o «juntar», el yoga encarna la idea de armonía: entre el cuerpo y la mente, entre la humanidad y la naturaleza, y entre los individuos y el universo en su sentido más amplio. En un mundo cada vez más marcado por el ruido, las prisas y la división, el yoga nos recuerda con delicadeza que la verdadera paz comienza en nuestro interior y que el bienestar duradero se nutre del equilibrio interior.
Mucho más que una secuencia de posturas físicas, el yoga se ha convertido en una forma de vida para millones de personas. A través de la respiración, el movimiento y la atención plena, fortalece el cuerpo, calma la mente y eleva el espíritu. En una era de creciente longevidad, también ofrece un enfoque elegante para un envejecimiento saludable, animando a las personas a afrontar el paso de los años no con miedo, sino con aceptación y serenidad. El envejecimiento, según enseña el yoga, no es un declive, sino una profundización: una etapa en la que la mente debe descubrir el arte de la quietud.
Quizás eso explique por qué el yoga ha tenido tan buena acogida en España. En la actualidad, hay más de 1.500 centros de yoga repartidos por todo el país, mientras que casi uno de cada ocho españoles practica yoga, en busca no solo de una buena forma física, sino también de una vida más armoniosa y plena.
La celebración de este año tuvo un significado especial. Por primera vez, el Día Internacional del Yoga se celebró en todas las comunidades autónomas de España, así como en Ceuta y Melilla, convirtiendo toda la celebración en un tapiz viviente de aspiraciones compartidas y movimientos conscientes.
Desde las costas de Galicia hasta la costa mediterránea, desde las Islas Canarias hasta las ciudades de Ceuta y Melilla, miles de personas se reunieron bajo el mismo cielo, respirando al unísono y reafirmando una verdad atemporal: que la salud y la felicidad son inseparables.
En un momento en el que la humanidad parece a menudo fragmentada, el yoga sigue susurrándonos un mensaje sencillo pero profundo: que estamos conectados, que formamos parte los unos de los otros y que el camino hacia el bienestar se enriquece cuando lo recorremos juntos.
Ahora que otro Día Internacional del Yoga llega a su fin, su luz perdurable sigue iluminando vidas con vitalidad, tranquilidad y la sabiduría necesaria para envejecer con dignidad, gratitud y alegría.
