Cómo lograr un yoga más inclusivo

2022-12-07

Este texto es un resumen del artículo de la profesora americana Amber Karnes publicado en la web yogainternacional.com, y lo compartimos por su innegable interés. Se puede leer el artículo completo en el enlace indicado al final del texto.

Yoga inclusivo

Una sala de clases debe generar un ambiente de baja presión, libre de juicios, no competitivo e inclusivo. Renunciar a competir y a juzgar ayuda a los alumnos a estar más confiados, desactiva el ego y el esfuerzo y les da permiso para trabajar donde sea que esté cada uno en ese momento.

Lo primero que tienen que tener claro los alumnos es que no han venido a la clase ni para sufrir en una postura ni para compararse con nadie. El objetivo, mientras dure la clase, es conectarnos con nuestros propios cuerpos, sentir nuestra propia respiración, hacer nuestras propias variaciones de las posturas y llevarnos a casa nuestros propios beneficios únicos de la práctica.

Otros consejos de la profesora Amber Karnes:

–No normalices el “tener que llegar” a una postura.
Al contrario: normaliza que el alumno decida voluntariamente no adoptar un ásana o probar diferentes variaciones de la misma. Ante la primera postura exigente, se puede decir: “No se entregan medallas al final de la clase por hacer todas las posturas o por mantener una más tiempo. Si quieres tomarte un descanso, hazlo, y si no, puedes optar por estas variaciones que voy a ofrecerte…”.

–Utiliza un lenguaje de invitación. 
El uso de palabras como explorar, probar o preguntar alienta a los alumnos a hacerse cargo de su propia práctica. Dar instrucciones desde un lugar de indagación anima a los alumnos explorar lo que se siente en una postura determinada. Por ejemplo: “¿Cómo te sentirías levantando el brazo ahora?”, o bien: “Explora las sensaciones que sientes cuando subes la mirada”, o también: “Otra variación a probar es esta…”.

–No digas a tus alumnos lo que deben sentir.
Puede ser irritante que en clase un profesor te diga algo así como: «Sentirás un estiramiento muy placentero en los isquiotibiales… «. ¡Pues a lo mejor no es nada placentero! Todos experimentamos sensaciones distintas, por eso es preferible animar al alumno a explorar y a indagar en lo que siente y lo que se puede aprender de su propio cuerpo.

–No crees con tus palabras una jerarquía de posturas o de habilidades.
Por ejemplo: «Si no puedes llegar a la cadera, deja la mano en la cintura» o «Si no puedes mantener Adho Mukha, descansa en posición del Niño». Esto establece que “llegar a esto” o “mantener aquello” es lo mejor. Y lo que conviene es normalizar las variaciones en los ásanas porque cada manera de practicar es diferente, como cada persona. Así se elimina cualquier jerarquía de valores y se anima a los alumnos a escuchar a sus cuerpos y a respetar cómo se encuentran en el momento presente. Procura además no dar por sentado lo sencillo que es un movimiento. En vez de decir: “Solo tienes que subir la pierna más arriba”, di: “Levanta la pierna lo más que puedas”.

–No hables de la «postura completa».
Esa expresión implica que hay una forma más correcta de realizar un ásana. Es preferible ofrecer variaciones y que los alumnos elijan cómo trabajarla para que valoren dónde está el equilibrio entre esfuerzo/suavidad que buscamos. Si la sienten demasiado fácil, tal vez intenten una versión diferente de la postura. Insistimos: no se dan premios por elegir la variación que nos parezca más difícil o más avanzada. Al enfocar nuestras instrucciones en los fundamentos y el propósito de un ásana y ofrecer variaciones a partir de ahí, estamos adoptando una forma más inclusiva de enseñar. También animamos a los alumnos a que hagan suya la práctica.

–No uses lenguaje de género.
No podemos saber automáticamente la identidad de género de alguien con solo mirarlo. Aunque nos parezca que en nuestra clase hay solo mujeres, realmente no lo sabemos a menos que preguntemos. Dirigirnos al grupo llamándolas «chicas» puede incomodar a personas transgénero o no conformes con el género.

Es positivo que nuestra intención como profesoras/es sea que nuestras clases no solo generen bienestar en el cuerpo, sino que también sean inclusivas, sensibles al trauma, acogedoras y cálidas para todas/os.

Amber Karnes es fundadora de Body Positive Yoga. Activista, profesora de yoga, defensora de la justicia social. Asesora sobre cómo crear espacios accesibles e inclusivos. También entrena con seres humanos que quieren construir una confianza inquebrantable y aprender a vivir sin vergüenza ni disculpa en los cuerpos que tienen hoy. Es cocreadora de Yoga For All Teacher Training, formadora de Yoga Accesible y una experta solicitada en temas de accesibilidad, marketing auténtico, cambio cultural y desarrollo comunitario.

Artículo original completo: https://yogainternational.com/article/view/inclusive-yoga