Senderos de autorrealización

El camino hacia la autorrealización finaliza en un punto único: la consciencia de Sí, entendida como Atman, el Ser. Sin excepción todas las vías del autoconocimiento finalizan en la consciencia de Sí. El riesgo radica en considerar al ego como tal consciencia, error harto frecuente en el sendero de la búsqueda. Escribe Emilio J. Gómez.

(c) Can Stock Photo / Marcogovel

Para llegar a buen puerto en este singular periplo existen tres senderos principales, que no únicos. El primero consiste en saber que existe tal posibilidad, y entonces se recurre a la teoría de los textos clásicos y sagrados, y también de algunos no tan clásicos ni sagrados.

El siguiente sendero lo podremos encontrar a través de la experiencia directa con alguien que viva en tal estado y nos sea transmitido a través de su presencia, encendiendo la luz de nuestra propia consciencia, dando lugar a la enseñanza directa.

Finalmente, una vez encendida la llama interior del buscador, lo que procede es aferrarse a ella a través de la práctica cotidiana de una Sadhana o camino espiritual, con el fin de protegerla y aumentarla, aunque mejor cabría decir expandirla.

Con el tiempo, una amable perseverancia, e instalados en el Sí mismo, el Atman, sobreviene la clara comprensión que da lugar a la sabiduría, rasgo característico del ser autorrealizado. Con tales premisas sucederá sin duda, pues no es algo a conseguir sino más bien a permitir que suceda.

Yoga, la mejor ayuda

¿Por qué el Yoga se descubre como un instrumento de tanta ayuda en el proceso de la autorrealización? Porque en ninguna otra ciencia –recordamos que el Yoga es la ciencia del alma– se encuentran estos tres factores juntos. Por una parte, la Tradición y su literatura nos habla sobre la posibilidad real de la autorrealización –no es ninguna utopía–, cubriendo el área de la teoría.

Por otro lado, es posible –aunque no fácil– encontrar seres autorrealizados que viven en tal estado de autenticidad que su sola presencia es suficiente para hacer comprender sin palabras. La luz de su consciencia se ha convertido en un faro de referencia para iluminar las sombras de Avidya, la ignorancia, convirtiéndolas en Vidya, conocimiento.

Finalmente lo que quizás sea más importante: Abhyasa, la práctica continua. Tal práctica sobreviene como fruto de un anhelo sincero de autenticidad que nace en la esencia que habita en el interior de todo ser humano. La práctica, y no solo la lectura de libros o asistir a Satsangs, es el gran potenciador para que el viaje de autoconocimiento, de autodescubrimiento, pueda llegar a buen puerto.

A fin de cuentas, la autorrealización no es una fantasía imposible de conseguir, pues un ser autorrealizado es aquel que ha encontrado lo que de Real hay en él, aquella realidad última que es, que todos somos. Pero, ¡ay!, el ser humano gusta de disipar sus energías y posibilidades en nimiedades efímeras, antes que tratar descubrir quién o qué es, con el potencial que conlleva.

En fin… sea como fuere, feliz teoría, enseñanza y práctica.

Emilio J. Gómez, coordinador del Círculo de Yoga Silencio Interior . T 616 660 929 – info@silenciointerior.net

Círculo de Yoga Silencio Interior

Escuela de Silencio. www.silenciointerior.net

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Por • 20 Dic, 2017 • Sección: Firmas, Silencio Interior