El yogui Faro

Francisco de Asís nos transmitió que “la paz lo es todo”. Pero no son los que hablan de la paz los que crean la paz, sino los “guerreros de la paz” los que llevan en su interior el espíritu del yogui. No debemos exigir la paz cuando nosotros no la llevamos dentro. Es incoherente exigir la paz en el barrio o en tu país cuando tu casa es un infierno de desdicha. Escribe Soma.

Sin embargo el “yogui”, el guerrero de paz, crea la paz en su interior para convertirse en un faro. Los faros no exigen ni dicen a los barcos por donde tienen que ir, simplemente se encargan de iluminar para que los barcos vean claro y vayan a donde quieran sin tropiezos.

Todo aquello que quieres ver reflejado fuera, lo tienes que hacer florecer dentro; de lo contrario tu vida será un pozo sin fondo de ansiedad, conflicto y guerra.

¡Qué bellos son los faros! La disciplina del Yoga constituye un faro en nuestro devenir existencial. Pero ten presente que los faros no dan luz para ver mejor o juzgar mejor a los demás; los faros son luz, su esencia es iluminar. Un yogui se dedica a observar y analizar su vida, no la de los demás. Al cielo no le interesa lo que hagas por los demás si no haces nada por ti.

  • El Yoga no es un camino ancho, es una senda estrecha.
  • El Yoga no es el camino de la juerga y el cachondeo, es la senda de la alegría profunda “Shanta”. El cachondeo es una frustrante salida a la agonizante tristeza interior que carcome el alma cuando siente un desesperante vacío interno. La juerga y el cachondeo te inducen la mayor parte de las veces a la melancolía, la resaca y el vacío. El Yoga es la senda de la alegría profunda que habita en lo más profundo de nuestro ser y para ello tienes que atravesar las superficialidades de la vulgar personalidad que a todos nos envuelven.
  • El Yoga no es el camino de la dispersión, es la senda de la concentración, pues en el seno de la misma nace la inteligencia, el conocimiento, la sabiduría y el discernimiento.
  • El Yoga no es el camino de placeres efímeros, es la senda del gozo perdurable. El placer es lo que demandan los sentidos, el gozo es la expresión del alma.
  • El Yoga no es el camino de los sentidos, es la senda del Espíritu. Los sentidos poseen un deseo, la satisfacción. El alma tiene una aspiración, la unificación con Dios.
  • El Yoga no es el camino de los deseos, es la senda de los propósitos y las aspiraciones. La consecuencia de dejarse arrastrar por los deseos es el sufrimiento. Un propósito, una aspiración, requieren voluntad, determinación, valor y paciencia y es lo que el alma nos comunica que debemos incorporar para que ella pueda guiar nuestra vida.
  •  El Yoga no es el camino de la soberbia y el orgullo, es la senda de la humildad. Sólo los humildes pueden convertirse en faros, recuérdalo.
  • El Yoga no es el camino de la autocomplacencia, es la senda del don de sí y de la entrega.
  • El Yoga no es el camino de la ambición, es la senda de la renuncia y la abnegación.
  • El Yoga no es una terapia, es un estado de unificación que comienza cuando hay salud en el cuerpo, paz en la mente y entusiasmo en el alma.
  • El Yoga no es propiedad de nadie, es herencia de todo aquel que aspira a unirse con el Dios que hay en todos los corazones humanos y también en el universo entero.
  • El Yoga permite que la vida aparezca bella a pesar del dolor y el reto que supone vivirla.

La ignorancia no tiene un comienzo pero tiene un final; el Yoga tiene un comienzo pero no tiene final. Por eso ser yogui implica embarcarse en un proyecto que no acaba nunca, porque ¿cuándo puedes decir que has acabado de unirte a Dios?

Algunos me preguntaréis: ¿pero el Yoga no es hacer ásanas, pranayama y relajación con un poco de meditación para estar bien y punto?

En Yoga, la primera fase es: información, la segunda: formación, la tercera: conformación, la cuarta es: transformación, y finalmente la quinta es: uniformación (volverse uno con todo). Normalmente cuando entramos en la tercera fase, la conformación se vuelve deformación debido al egoísmo que es el defecto más grande del alma humana.

La pureza del inocente es uno de los brillos del alma más lindos. Es la cualidad del que siempre está en actitud de aprendizaje. Con mayor o menor evolución, todos somos aprendices en este maravilloso planeta querámoslo o no, y reconocerlo de verdad te allana mucho el camino.

No vengas al Yoga a ver milagros, ven a descubrir el milagro que eres tú.

Soma es director de la Escuela de Yoga Witryh

Tres formaciones en la senda del Yoga

–Instructor de Yoga – 2 ciclos anuales – 450 horas.

En: Navarra, Zaragoza, Madrid, Tenerife, Sevilla, Barcelona, Ciudad Real (Valdepeñas) y Älava (Amurrio)

–Profesor de Yoga – 2 ciclos anuales – 540 horas.

Requisitos para la formación de Profesor: Dos años de instructor en la Escuela Witryh o en otra escuela reconocida por la Feys (Federación Española de Yoga Satsanga).

Lugar: La formación de Profesor de Yoga se hace en la sede de Witryh, en Undués (Zaragoza), y este año se inicia en Tenerife.

 –Máster de Yoga – 3 ciclos anuales  – 750 horas.

Requisitos para la formación de Máster: Cuatro años de formación en la Escuela de Witryh o en otra escuela reconocida por la FEYS con un mínimo de 990 horas

Lugar: La formación de Máster de Yoga se hace en la sede de Witryh, en Undués (Zaragoza).

Títulos avalados por la FEYS (Federación Española de Yoga Satsanga).

Contacto: aum@witryh.org

Más información: www.witryh.org

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Por • 29 Sep, 2017 • Sección: Firmas, Formación de profesores