Respiración prolongada

Los yoguis lo saben desde hace miles de años. Alargar la exhalación es una práctica muy efectiva para tranquilizar la mente. Te enseñamos a utlizarla.

Comienza esta práctica sentado con las piernas cruzadas en la postura fácil (Shukasana) para relajar el cuerpo y la respiración. Adopta una respiración lenta y firme y dirige tu conciencia a la exhalación. Cuando alcances el final, sigue exhalando un poco más. Luego inhala con naturalidad y respira libremente varias veces.

Cuando hayas descansado con tres o cuatro respiraciones normales, repite este ejercicio. No te fuerces; simplemente deja que salga la exhalación hasta el final. Contrae los músculos abdominales al final de la exhalación para presionar más la salida del aire.

Después de practicar esta respiración durante cinco minutos -alargándola cada cuatro o cinco exhalaciones- vuelve a la respiración normal. Observa el efecto que este ejercicio ha tenido: te habrás inducido en un oasis tranquilo y calmado de paz.

En el transcurso de varias semanas quizás descubras que con el paso del tiempo la exhalación empieza a prolongarse sin esfuerzo, incluso más aún. Algunos expertos sugieren que una de las pautas de respiración más relajantes es cuando la exhalación es el doble de larga que la inhalación. Cuando explores la práctica, quizás descubras que el cuerpo toma esa dirección por sí mismo.

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Por • 27 Sep, 2012 • Sección: DESTACADO PRINCIPAL, General, Pranayama