更多的甜蜜,更多的同情

同情存在于许多服务行业,从教育,卫生,社会领域。在无数的宗教和哲学实践中,它也成为冥想的中心。为米明德空间写字孔皮内斯-佩伊。

康康-专注

"最后我冷静下来,是的,我冷静下来。这是一种深深的平静,像一件无用的东西一样温柔,它下降到我内心深处...它与白天柔软缓慢,柔和多云无关。不是用这种勉强勾勒出来的微风,几乎nimia,只是比已经叹息的空气多一点点。不是用天空的匿名颜色,点缀着蓝色在这里和那里,隐约..."。费尔南多·佩索阿

马丁路德金 在他最后的演说中,我谈到好撒玛利亚人的寓言。这个故事:一个人走在路上,看到另一个人被一个跳马车袭击。许多路过的人说,这只不过是一个陷阱,让不谨慎的人停下来,被攻击。但如果这是真的呢?如果我们停下来帮你,我们会怎么样?这个人会怎么样?

我们需要更多的甜蜜和富有同情心的力量来存在。我们越是关注世界,我们此刻就越不放弃。我们不能拯救任何人,我们无法帮助所有在路上袭击我们的伤员,没有必要的甜头。即使仅仅带着同情和甜蜜是不够的,因为有能量和时刻,我们想逃跑。

对于我们遭受的大多数人来说,我们的秘密痛苦与爱、善良、善良、甜蜜的创伤有关。伤害我们的东西,唤醒那些记忆的回声,从甜蜜的觉醒开始。慈悲的根源始于那种想要减轻和分享他人罪恶的感觉。 慈悲是一种非常进化的爱形式:"陪伴他人的痛苦"。

同情存在于许多服务行业,从教育,卫生,社会空气。在无数的宗教和哲学实践中,当然也是冥想的中心。慈悲不是我们为他人所受苦难所感受到的基督徒的虔诚,因为虔诚给慈悲带来了同情的距离。慈悲将更接近慈善,在服务的喜悦,表现 特蕾莎修女 o 维森特·费雷尔 无私的爱和投降,不管你是谁,一无所有,不期待任何回报。这里 快乐是根本 porque sin ella se te parte el corazón en mil pedazos.

Mirada de autocompasión

¿Cómo se puede resistir el ver tanto sufrimiento a diario sin amor? El cristianismo también habla de la “misericordia”, estar en las cuerdas de la miseria, comprender a aquellos que padecen la miseria. Pero la compasión es algo diferente también, es proactiva con el que sufre; no es solo un estar o acompañar, no es solo compadecer en la misericordia; es “compromiso”, es intención en movimiento, es acción, bondad, gentileza, desear el bien, benevolere – benevolencia-, sin que nadie lo sepa, sin evitarse las penas pero sin alimentarlas y con una gran sonrisa -cuestión importante- y mucho respeto por todos los seres que sufren.

En el Budismo la práctica de la compasión es capital, porque todos los seres han sido nuestras madres desde el tiempo sin principio. La compasión es la inversión con mayor retorno social que existe. Porque si no somos compasivos -para empezar, con nosotros- no tendremos paz y no podremos gestionar los sufrimientos que nos trae la vida, y por los que vamos a ir pasando.

La falta de compasión hacia uno es la mayor desgracia, porque se acompaña de resentimiento, odio, pesar, rencor, culpa… Es una herida que está siempre sangrando, nunca acaba de cicatrizar. Así no es posible cerrar el círculo de la reparación, no aceptamos el consuelo propio ni el ajeno -el consuelo también es una forma de compasión-. Esos estados mentales destructivos son lo contrario a la compasión, y no hace más que volvernos a la conciencia de nuestros propios sufrimientos, fracasos, derrotas, poniéndonos en el piloto automático de todo lo que no va bien, impidiendo la sanación y no aceptando ni respetando nuestro sentir.

“Y cuando sufro siento que estoy sufriendo… pero este sufrimiento es también impuro”. La mirada de autocompasión en mindfulness es muy necesaria, porque estos autosabotajes o autoataques no hacen más que reforzar los patrones de agresión, desprecio y desvalorización de nosotros mismos. Los hábitos -desde el punto de vista cognitivo-comportamental- no solo afectan a nuestro comportamiento sino también a nuestros pensamientos, sentimientos, emociones, percepciones y estados mentales. El hábito no hace al monje; eso es exactamente lo que hace el paciente en mindfulness: reconocer que el hábito es automático, repetitivo, escapista y tiene un coste muy alto en nosotros. Educarnos en debilitar esos mecanismos automáticos necesita tiempo y cariño. De nuevo, la dulzura.

La primera parte del proceso exige reconocer esos automatismos; cuanto más los ignoremos, mayor será su presencia. La falta de autocompasión fomenta los estados depresivos, maniacos, culpabilizantes, tristes y nos hace prisioneros de lo que huimos.

Un valor que tiene mala prensa

La vida ya se encarga de hacerte daño, no tienes que hacértelo tú mismo. El autocompadecerse tiene mucho que ver con estar atento a tu sufrimiento- no suprimirlo- y comprometerte con querer liberarte –un poco- de él; pero sin dureza, sin crueldad, sin desprecio, sin culpa, sin vergüenza. La autocompasión descansa en el lecho de la ecuanimidad. Muchos estudios clínicos hablan de la resiliencia como un factor fundamental a la hora de salir adelante. La autocompasión es una medicina próxima que permite repararte frente a la adversidad y la ignominia cotidiana; en lugar de ser tu propio enemigo, convertirte en aliado.

Conseguir que la mente deje de autoperseguirse, de compararse, de juzgarse, de envidiar o añorar lo que no se tiene, es básico. Cuando aplicamos el test de las escalas de la compasión, observamos que las personas la temen. Porque la compasión es un valor que no prima socialmente. Dan prioridad existencial a la presión, al juicio, al afligirse y así se ven a sí mismos como personalidades abocadas al fracaso.

Cuando hablo de compasión en clase, todo el mundo tiene claro qué es y que todos lo son. Pero después de unos cuantos meses van descubriendo que no son nada compasivos, y eso es bastante duro. Creen que ser compasivos les hará débiles, autocomplacientes, poco disciplinados, que entrarán en un autocompadecimiento incapaz de practicar socialmente. Nada más lejos de la realidad; la raíz de la autocompasión es la raíz de la autofelicidad; un buen nivel de autocompasión genera mucha responsabilidad personal -se asume la crueldad propia y se repara-. En vez de defenderse, negarse o hacerse el muerto, se conquista la compasión.

estudiosContemplativos

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通过 • 17 Jan, 2014 • Sección: 一般