Como escolher um estilo de postura de yoga (parte 1)

Hoje, o praticante de yoga tem uma ampla gama de estilos diferentes, e a maioria parece adequado para equilibrar o corpo, mente e espírito. Mas o novato geralmente se sente um pouco perdido ao escolher. De estilos muito dinâmicos a mais estáticas, de aqueles que incentivam a força a outros que trabalham mais flexibilidade. Existe um melhor do que outros? Escreve Helena Muñoz Chacón.

Holística do Yoga Therapy® considera que não há estilos de yoga melhor do que outros, mas estilos mais adequados para algumas pessoas do que para outros. Cada pessoa é diferente, por isso a nossa prática de yoga também deve ser diferente. Não podemos esperar que uma pessoa idosa com osteoporose que não tenha feito esportes nunca pratique em seu primeiro dia de aula os conhecidos saltos fluidos de Asthanga Vinyasa. Para obter o benefício mais pessoal e até mesmo evitar yoga de prejudicar-nos devemos escolher e praticar o estilo mais apropriado para nós, dependendo da nossa constituição, patologia, idade, ritmo de vida, etc.

Este artigo completo (duas partes) irá fornecer algumas idéias e conceitos que podem nos ajudar decidir que tipo de yoga é melhor para nós. De uma forma simples, conhecendo a sua constituição do corpo que você será capaz de entender muitas coisas sobre o que uma prática de yoga saudável deve ser semelhante para você. Além disso vamos relacionar esses conceitos com a forma holística que os medicamentos orientais (Medicina Chinesa e Ayurveda) analisar a saúde.

Flexibilidade versus força

Ao falar sobre as propriedades que a prática contínua das asanas proporciona, destacam-se três qualidades fundamentais: força, flexibilidade e equilíbrio. A combinação destes três fatores torna a prática do yoga tão especial e tão diferente de qualquer esporte. Mas a influência da força, flexibilidade e equilíbrio aparecem não só no yoga, mas em todos os aspectos de nossas vidas tanto anatômica e espiritualmente.

Classicamente, estudos anatômicos relacionados ao esporte se concentram no aparelho músculo-esquelético e no funcionamento dos músculos. A contração e o abrandamento do músculo permitem a manutenção de nossa postura e movimento. No primeiro caso, as diferentes células musculares ou fibras se aproximam deslizando longitudinalmente como se estivesse intercalando dois pentes juntos. Isso favorece o músculo que está sendo encurtado ou contratado, o que sabemos como tonificação muscular. No segundo caso, as diferentes células se separam umas às outras, dando ao músculo uma aparência mais alongada e esticada favorecendo sua elasticidade. Entre estes dois extremos de força muscular e flexibilidade, prática yoga encontra o ponto médio de equilíbrio graças à ação das fáscias.

O fáscias son tejido conectivo que conecta cada parte de nuestro ser rodeando músculos, órganos, vasos sanguíneos, nervios, etc. Forman una red tridimensional de envoltura con funciones de soporte, forma y protección fundamentalmente. Además, son un mecanismo receptor y sensible que nos mantiene en comunicación con nuestro mundo interior y exterior. Gracias a ellas, podemos tener un movimiento fluido y armónico en lugar de movernos mediante partes separadas como lo hacen los robots.

Sus constituyentes nos explican la importancia de la fuerza y la flexibilidad. Su “esqueleto” está formado por fibras de colágeno y elastina entrelazadas como la tela de una araña, inmersas en un fluido viscoso conocido sustancia fundamental de consistencia gelatinosa, que puede llegar a albergar más del 20% de agua de nuestro organismo, y donde flotan diversos tipos de células. Las fibras de colágeno y su tensegridad nos aportan “fuerza” mientras que las fibras de elastina y la sustancia fundamental favorecen la flexibilidad.

Joanne Avison1 describe una interesante comparativa acerca de la importancia de las fascias en el movimiento corporal. Cuando vemos el cuerpo humano como un conjunto separado de huesos y músculos (visión newtoniana) estamos enfocando nuestra atención en las rosas de un jardín sin observar la importancia que tiene el suelo (la humedad, nutrientes, etc.) así como la estructura de la planta que en nuestro cuerpo serían las fascias. De modo similar, cuando el trabajo físico que realizamos se centra en una parte anatómica concreta, por ejemplo, levantamiento de pesas enfocado en aumentar la fuerza muscular estamos favoreciendo un acortamiento en las fibras de colágeno, secando el medio y favoreciendo la rigidez y la contracción de las fascias. Cuando hacemos un trabajo que potencie en exceso la flexibilidad (p.ej. estiramientos) estamos favoreciendo la falta de tonicidad o biotensegridad en la estructura. Al facilitar tanto la tonificación muscular como la flexiblidad (contracción excéntrica) como se hace generalmente en Yoga actuamos en el conjunto, dando estructura a las fibras de colágeno mientras mantenemos un medio líquido e hidratado que permita la fluidez.

La incorporación del concepto de fascia a nuestro modo de entender el cuerpo humano nos acerca a la idea yóguica de equilibrio cuerpo-mente. O Sutras do Yoga de Patanjali ya hablan de este equilibrio dinámico que debemos buscar en nuestra práctica con las famosas palabras de Sthira e Sukham. La primera, traducida como estabilidad o fuerza física nos habla de la importancia de la biotensegridad en nuestro cuerpo. La segunda palabra habla de relajación, estiramiento y fluidez. Cuando ambas aparecen, se obtiene equilibrio y el estado de yoga.

Movimiento versus estático

Otra de las grandes dudas que surgen en la mente del yogui y yoguini es: ¿Debo practicar un estilo de yoga dinámico? ¿Necesito quedarme quieto mucho tiempo? La gran oferta nos permite disfrutar desde estilos de yoga activos y dinámicos (Vinyasa Flow Yoga, Ashtanga Vinyasa, Power Yoga, Rocket Yoga, etc.) hasta otros más pasivos enfocados en mantener largo tiempo las posturas (Yin Yoga, Yoga restaurativo, etc.). Entonces ¿cuál es el adecuado?

Para decidirnos por un estilo u otro debemos entender cómo influyen los conceptos de movimiento y quietud en nuestra psique y en nuestro cuerpo. Habrás sentido que en ciertos momentos de tu vida, tu cuerpo necesita moverse. En otros necesitas quedarte quieto y ambos son mecanismos que te permiten movilizar tu energía estancada o recuperarla cuando está baja y de este modo devolverte al equilibrio.

Cuando nos movemos, nuestro cuerpo entra en calor, permite una mayor circulación sanguínea, desbloquea y favorece la transpiración. La respiración se centra en inhalar y se pone en marcha el sistema nervioso simpático. Es decir, nuestro cuerpo se activa. Cuando favorecemos una práctica centrada en la quietud, nuestro cuerpo se enfría, se relaja, se favorece la exhalación y se pone en marcha el sistema nervioso parasimpático. Nuestro cuerpo se vuelve pasivo y favorece la introspección. Movimiento y quietud son polos que permiten equilibrarnos cuando estamos en los extremos.

Morfologías corporales

¿Cómo decidimos si nuestra práctica ha de estar centrada en la fuerza o la flexibilidad, o el movimiento y la quietud? Muchos factores afectan a esta decisión. El primero que has de tener en cuenta es tu morfología de nacimiento o tu anatomía heredada que tiene mucho que ver con tu personalidad. Otros aspectos que Holistic Yoga Therapy® tiene en cuenta son la patología, el estilo de vida y la estación del año.

William Herbert Sheldon2 describió hace más de 50 años los famosos somatotipos o psicología constitucional. Sheldon propone una clasificación del cuerpo humano basada en la influencia relativa de las tres capas germinales: endodermo (tracto intestinal), mesodermo (músculos, corazón y vasos sanguíneos) y ectodermo (piel y sistema nervioso). Esta visión está en realidad basada en la que hace la medicina ayurvédica (procedente de India) de los humores corporales o doshas.

Las características físicas y psicológicas de los somatotipos de Sheldon son:

-Ectomorfo: Su anatomía suele ser delgada con tendencia a tener huesos marcados y sequedad en la piel. No suelen desarrollar músculos ni grasa. Suele moverse mucho y estar en varias cosas a la vez. El ectomorfo está muy afuera de sí mismo. Suelen ser avispados e inteligentes pero le influyen de un modo considerable los estímulos externos sufriendo fácilmente de alteraciones nerviosas como el miedo, el insomnio, la intranquilidad, etc.

-Mesomorfo: Su anatomía es intermedia, ni demasiado grande ni demasiado pequeña. Suelen presentar una buena musculatura y hombros anchos. Este tipo comienza a favorecer la interiorización. Le gusta trabajar y suelen ser populares, aspecto que a veces desemboca en tiranía, ambición y soberbia.

-Endomorfo: Físicamente suele manifestar una anatomía grande y/o ancha, pesada y estable. La tipología del endomorfo es la que más mira hacia dentro. Le gusta pasar tiempo en soledad, pensar, meditar, etc. , lo que patológicamente se suele traducir como pereza y vaguería. Suele gustarle estar quieto y dar pasos lentos pero seguros.

Ya que estas tipologías definen nuestra personalidad y tendencias patológicas, conocerlas nos ayudarán a decidir el estilo de yoga más saludable para nosotros. En la segunda y última parte del artículo utilizaremos estos conceptos junto a la valiosa información que tanto la Medicina China como o Ayurveda nos ofrecen para ayudarnos a resolver esta cuestión.

(Continurá en la próxima semana)

Helena Chacón Muñoz. www.holisticyogatherapy.org

www.yogakula.es

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Por • 14 Feb, 2017 • Sección: Geral