El yoga es como mirar al sol

¿Agradable, beneficioso, cómodo? La práctica del yoga busca eliminar nuestros bloqueos físicos y mentales y hacernos evolucionar, y este camino no es fácil, ni cómodo, ni agradable al principio, y tiene sus peligros. Claro que uno puede quedarse con los subproductos del yoga: obtener más flexibilidad, sentir ligereza y una cierta calma mental, esto es perfectamente aceptable. Escribe Olga Jiménez.

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Pero para profundizar en la vía todos los textos clásicos del yoga hacen referencia a la necesidad de encontrar un maestro. Actualmente leo mucho sobre el “maestro interior”. Sí es cierto que en etapas muy avanzadas de la práctica, cuando el cuerpo y la mente están purificados, podemos continuar el camino solo con esa escucha interior, pero esto no es en absoluto válido para el comienzo.

El yoga tiene sus peligros, no en vano se compara también esta práctica con caminar por el filo de una navaja. Un extremo es caer en la comodidad “boga”, donde no hay avance, y el otro extremo es que el ardor, el fuego de la práctica, nos queme, lo que traducido serían las lesiones físicas o mentales por una práctica forzada sin las debidas precauciones.

Un Maestro en Yoga es aquel que ha recorrido la vía y nos advierte de esos peligros, de las piedras o curvas del camino.

Este siglo ha tenido un Maestro. La tradición, que admite que pueden pasar siglos hasta que conozcamos otro, define muy bien sus cualidades: compasión, benevolencia, ardor en la práctica, capaz de un esfuerzo constante e ininterrumpido, dotado de un amor incondicional, vida intachable que ha seguido las pautas de Yama y Niyama como ejemplo para los demás.

Todas estas cualidades definen perfectamente a B. K.S. Iyengar. Una de las actitudes de él que más me conmovió fue cuando perdió a su esposa aún joven y en plenas facultades y declaró que ya había entregado su corazón y que a partir de entonces sería un Bramacharia (aquel que es capaz de controlar su fuerza sexual) y así vivió hasta el final de sus días.

El Maestro B. K. S Iyengar

B. K. S.Iyengar era como el sol. Aquellos que hemos tenido el privilegio de conocerle, sentíamos ese calor con su mera presencia. Yo he tenido compañeros que acudían a las clases con dos y tres camisetas para tratar de estar en algún momento secos, creando charcos de sudor en el suelo durante su práctica cuando el Maestro estaba cerca. Yo he vivido noches en las que conciliar el sueño era difícil por el profundo dolor de piernas, y te ardían hasta los huesos. El periodo más largo que pasé practicando a su lado fue de dos meses, y cuando nos despedimos nos preguntó qué tal había ido. Nuestra respuesta fue que nos había superado, que había sido demasiado. Él declaró “Es necesario”.

Esa intensidad se considera fundamental para quemar nuestra impurezas y hacernos avanzar, pero debe ir acompañada de “filtros de seguridad”, como cuando uno mira al sol. Para realizar una práctica correcta y no arder, no romperte o frustrarte, se necesitan filtros. En yoga esos filtros de seguridad son el estudio de los textos, de la filosofía que hay detrás, aplicar los yamas y los niyamas en nuestra posturas. Si colocamos correctamente esa base, podemos trabajar con una mente tranquila, sentirnos amables, cordiales, contentos en nuestro interior; esa actitud abre caminos por dentro y evita la dureza que desencadena lesiones e impide la frustración.

No existe el yoga a la carta

El avance hacia las posturas más complicadas no es un objetivo en sí, no son contorsiones de circo; esas posturas son puertas de acceso a diferentes estados mentales, al despertar de una sensibilidad nueva cuerpo/mente. Los yoguis lo descubrieron:

  • El estado mental que se cultiva en los estiramientos hacia atrás es el coraje, la vitalidad, una intensa vibración.
  • Cuando vamos hacia delante la mente se apacigua, se calma, se retira hacia el interior.
  • Las posturas invertidas regeneran todo nuestro sistema y nos permiten una recuperación profunda.

C’est pourquoi il est si important abarcar todos los grupos de posturas. No existe un yoga a la carta; generalmente aquellas posturas que nos gustan menos son precisamente las que nuestro cuerpo necesita. En muchas ocasiones nos cuestan porque esa zona presenta bloqueos, sentimos dolor y la inteligencia no llega. Para resolver esos atascos y no lesionarnos se precisa conocer perfectamente las secuencias, conocer las posturas preparatorias que practicadas durante años nos llevarán hacia movimientos más complejos sin riesgos.

Esta maravillosa ciencia debe ser practicada, debemos exigir calidad a nuestros profesores, dominio de sus posturas y un profundo conocimiento de las técnicas de enseñanza; solo así se podrá descubrir el brillo de esta ciencia, arte y filosofía.

Nuestro curso, planteado para profesores, no dará comienzo hasta que no exista un grupo de personas cualificadas, con una práctica previa, capaces de formarse posteriormente como profesores.

Olga Jimenez est professeur et fondateur de la École professionnelle d’yoga « Lumière sur le Yoga », la cual plantea actualmente talleres puntuales con la Facultad de Medicina con idea de mejorar conocimientos tanto teóricos como prácticos.

Próximos talleres:
6, 7 y 8 de abril de 2018: Taller de rodilla. Inscripción abierta. ¡Quedan las últimas plazas!
(Siguiente: Taller de lumbares)
21 de abril : Yoga para la mujer. Enregistrement
Consultar en: http://yogaiyengararavaca.wixsite.com/valdemarin/nuevo-grupo-de-jovenes

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Par • 26 Mar, 2018 • Sección: Signatures