Seelsorge für einen schmerzenden Körper

Einmal kam ein Zwanziger mit Atemproblemen, unter anderem, zu meinen Yoga-Kursen. Nach einigen Monaten fleißiger Praxis, als sie ihre Atmung deutlich verbessert hatte und sich von anderen Beschwerden wieder etablierte, sah ich sie eines Tages auf der Straße rauchen. Joaquin G. Weil schreibt. Foto Quinoal. (Im Bild Toni Oterio und Joaquin G Weil).

Wunde Körper

Er sagte: "Ich fange an, zum ersten Mal in meinem Leben zu rauchen." Wie sich die klugen Leser vorstellen können, öffnete sich mein Mund, um meinen Unterkiefer auf dem Kopfsteinpflaster zu finden. "Aber ... willst du geheilt werden? Beantworten Sie mich bitte, und beantworten Sie die Frage: Wollen Sie besser atmen, sich selbst heilen, Energie gewinnen und, kurz gesagt, besser leben?" Ich hatte Recht, wenn ich Sie fragte, als ich es geschafft habe, das Wort zu artikulieren.

Wie ein Bekannter von mir sagte, Herr von Ihnen: "Es gibt Krankheiten, die durch den Geist verursacht werden, und dann gibt es Psychophysik."

Dass verschiedene Beschwerden einen emotionalen Ursprung haben oder haben können, ist etwas, das mehrere tausend Ergebnisse bei der Websuche liefert. Da wir Magie lieben, denken wir meistens, dass dies nur wegen des Placebo- oder Nocebo-Effekts geschieht (das ist das Placebo auf den Kopf gestellt). Wie wenn der Arzt dem Patienten sagt, dass er Krebs hat, und er ihn kurz nach der Angst tötet, die er ihm gibt. "Oh, du verzeihst mir, ich habe die Diagnose des Patienten nebenan gelesen." Und der Patient von nebenan, da er nie wusste, dass er das hatte, was er gesagt hatte, lebte seine guten Jahre weiter. Das klingt nach einem Witz, aber es ist ein Mischstück mit Überbleibseln mehrerer wahrer Geschichten.

Was ein Witz ist (und es tut mir leid für die Leser, die es wissen) ist einer, in dem eine Dame eine wunderbare Lampe findet. Er reibt es mit der Ecke seines Foulards und scheint das bekannte Genie zu sein: "Ich gebe dir einen Wunsch."

"Aber gab es nicht drei? "Fragen Sie die Dame."

"Das ist in den Geschichten", antwortet das Genie. In Wirklichkeit ist es nur eine.

"Na dann... Werde nie krank", entscheidet die gute Dame.

Y la hizo autónoma. Lo cual demuestra el poder de la mente sobre el cuerpo. Hasta aquí el chiste; la verdad es que, más que no enfermarse nunca, lo que a partir de entonces hizo la señora es esperarse a los fines de semana y vacaciones para pillar la gripe o la gastroenteritis.

Eso me pasó a mí mismo hace poco. Un fin de semana decidí estár con gripe tendido boca arriba mirando el infinito durante horas sin cuento. Llegó un amigo y me dijo: “Tengo aquí un remedio milagroso que te cura de la gripe en un periquete”. “No, gracias, y perdona; yo también quiero pasar una gripe tranquilamente tendido boca arriba como todo el mundo. También tengo derecho”,

Así de paradójicos somos los seres humanos: resolvemos en el cuerpo lo que no somos todavía capaces de resolver en el alma.

Vademecun yóguicos

Pero la verdadera y gran paradoja es que, cuanto más progresan espiritualmente las almas, tanto más cuidan su cuerpo. Por el contrario, el materialismo descuida el templo físico del ánima a base de sedentarismo, toxinas y alimentos tales como el lomo de orza, por no hablar de las gachupetas indigestas de las franquicias.

Esto lo digo, sobre todo, porque, como es lógico, el efecto enfermador o curador del alma sobre la mente se obra mayormente a través de parte interpuesta. Me explico y lo diré en positivo: cuando las personas comienzan a vislumbrar vagamente que son almas y no meros armatostes biomecánicos regidos por el más y el menos del placer y el dolor, entonces empiezan a acercarse como mariposas nocturnas hacia la luz. Y no tardan en probar y probarse con el yoga, la meditación, las lecturas sabias y cualquier otro medio de progreso, y de ahí hacia una dieta y unos hábitos sensatos de vida.

Asisto un tanto asombrado y divertido a todos esos vademecum yóguicos en los que, como píldoras de yoga, se recomienda tal o cual ejercicio o postura para tal o cual dolencia, generalmente la postura que menos se te apetecería hacer en esos casos. El apotegma de la práctica de las asanas es: las asanas que menos te gustan son precisamente las que más te convienen. Por eso te convienen, porque afrontan los síntomas de tu dolencia, y por eso no te gustan. Es como la cura de enfermería, que te trastea de yodo, agua oxigenada y algodón sobre la herida abierta.

Todos esos vademecum yóguicos, así como los cientos de estudios científicos que prueban los beneficios del yoga y la meditación, son sobre todo la pleitesía que estas disciplinas tienen que rendir ante ese otro chamanismo imperante de batín blanco, como distintivo de plumas antiguas, o abracadabras de latinajos o griegajos extraños, y objetos mistéricos como la placa o el CD de eco y radiografías donde uno no distingue más que manchas, pero son en parte como las vísceras del animal sacrificado por el auríspice donde se lee pasado, presente y futuro.

Es como en las viejas películas de exploradores y tarzanes, cuando el brujo de la tribu pretendía curar el alma de los enfermos con sus cantos, danzas y sahumerios, y llegaba el médico blanco: “Quita para allá, que traigo aquí el bisturí y el antibiótico”. Igual llega un momento en la vida de todo profesor de yoga en que tiene que decidir si quiere convertirse en el neochamán de batín blanco y latinajo anatómico, o se conforma con ser el viejo brujo de la tribu a quienes ya pocos hacen caso en su empeño por sanar el alma del doliente.

Das Wort ‘holístico’, viene del término griego que significa “todo” o “totalidad”, emparentado con el inglés “whole“. A veces, a quien me dice que le duele aquí o allá y qué puede hacer, suelo responder: “Practica yoga”. Y si se empeña todavía en saber qué ejercicio en particular, le respondo: “Todo el yoga”. Porque el yoga es holístico, o sea, va hacia el alma.

En un cuerpo lleno de energía y una conciencia plena de luz, no cabe la dolencia. El divino Prana-Shakti cura. Y “curar” significa “cuidar” no sólo en latín sino en castellano viejo.

Como viejo brujo de la tribu, mis danzas son las secuencias de yogasanas, mis sahumerios son los del incienso, y mis cantos el mantra salutífero: “Quiero curarme, quiero estar bien, quiero mayor alegría, felicidad y energía, quiero una vida más plena, quiero salud corporal y claridad mental, quiero vivir mejor.”

Repite este canto y baila esta sublime danza si quieres sanarte, si quieres aliviar tu mente y tu cuerpo doloridos. Te aseguro con total firmeza y confianza que, cuando menos, algo de bien te hará.

El domingo 21 de junio, con ocasión del Día Internacional del Yoga, celebramos un seminario formativo titulado: “Dolores de espalda, curación física y espiritual”, junto con nuestros amigos el neurocientífico Dr. Antonio Alcalá Malavé y el quiropráctico y fisioterapeuta colegiado Dr. José de San Juan, para enfocar el asunto del cuidado de la espalda desde estos tres puntos de vista: yoga, neurociencia e hipnosis regresiva y quiropráctica.

http://yogasala.blogspot.com.es/2015/06/dolores-de-espalda-curacion-fisica-y.html

Joaquín García Weil (Foto: Vito Ruiz)Wer ist

Joaquín García Weil Er studierte Philosophie, Yoga-Lehrerin und Yoga-Raum-Málaga-Direktor. Seit 20 Jahren Yoga und unterrichtet sie seit macht elf. Er ist ein Schüler von Swami Rudradev (führende Schüler von Iyengar), mit dem er in Yoga Study Center, Rishikesh, Indien gelernt hat. Er hat auch mit Dr. Vagish Sastri de Benarés, unter anderen Meistern studiert.

Weitere Informationen:

http://yogasala.blogspot.com

https://www.facebook.com/yogasala.malaga

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Von • 15 Jun, 2015 • Sección: Signaturen, Joaquín G. Weil