Recuperar la sabiduría inherente al yoga

La expansión del yoga ha comportado, en muchos casos, una serie de actitudes y formas de vivirlo que nos alejan de la sabiduría que pueden aportarnos sus distintas prácticas. En este artículo nos planteamos cómo recuperar esas aportaciones valiosas del yoga que quizás nos estamos perdiendo por el camino. Escribe Montserrat Simón.

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Cada vez hay más personas en todo el mundo que incluyen el yoga en su practica habitual, y lo que hace veinte o treinta años era conocido sólo por unas pocas personas, hoy día sería difícil encontrar a alguien que no tenga una ligera idea de lo que es el yoga.

Ahora bien, su expansión ha comportado, en muchos casos, una serie de actitudes y formas de vivir el yoga que nos alejan de la sabiduría que pueden aportarnos sus distintas prácticas. Podemos decir, a grandes rasgos, que este alejamiento de la sabiduría inherente al yoga procede, por un extremo, del dogmatismo que lo convierte en algo rígido y moralista, y, por el otro extremo, de la banalización del yoga, reducido a una forma de gimnasia edulcorada a lo sumo con algún elemento relajante.

No es tema fácil de abordar, ya que existen distintos caminos del yoga. Lo que no debemos olvidar es que el fin último que persiguen todos esos caminos es uno sólo; a saber, el autoconocimiento, que nos pone en contacto con nuestro fondo más auténtico y nos lleva a vivir plenamente, desde un lugar de conciencia y paz.

En pos de esta conciencia y esta paz es frecuente encontrarnos con la autoimposición de esas cualidades no vividas desde el fondo, sino desde un ideal de “cómo deberíamos ser y vivir nuestra vida”, convirtiendo la plenitud en una tiranía de la felicidad y el bienestar impuesta por la imagen de lo que “deberíamos ser”. En otros casos se reduce el yoga a una herramienta para fomentar el bienestar físico y mental de una forma superficial, sin mirar hacia dentro, como si diésemos una capa de pintura externa a una humedad que si no solucionamos desde su causa aparecerá una y otra vez.

Lo que nos aleja del yoga

Recuperar la sabiduría inherente al yoga pasa por pararnos a pensar a fondo qué elementos despojan al yoga de su sabiduría y lo alejan de su sentido último. Algunos de estos elementos son:

→ Las posturas dogmáticas que toman la forma por el todo y tienden a la rigidez y el moralismo.  El dogmatismo convierte ciertos preceptos del yoga en una especie de fórmula de salvación intocable y tiende a categorizar en términos de “bueno o malo”, “todo o nada”, “correcto e incorrecto”, etc., llevando al plano del ser lo que forma parte del mundo cambiante. En muchos casos esta rigidez se aplica a uno mismo. Por ejemplo: para ser un buen yogui tengo que ser vegetariano o no puedo enfadarme.

→ La banalización que vive el yoga desde una actitud superficial, centrada en uno mismo, exhibicionista y a menudo obsesionada con las posturas físicas, aunque también se frivoliza a veces la dimensión espiritual del yoga tirando de tópico como “tengo que ser más positiva”.

→ El yoga como elemento de consumo, que lo ha convertido en un producto más en el que las distintas modalidades del yoga compiten para hacerse un lugar en el mercado, bien sea a través de los beneficios físicos, los beneficios mentales o, a través de ambos para que el producto sea más completo. En cualquier caso, anteponiendo el beneficio económico por encima de la autenticidad y la profundidad de la práctica.

→ La confusión de los medios con el fin. Esto es algo que ocurre desde la antigüedad: la purificación a través de prácticas corporales, de alimentación, de control de la respiración,etc. , se acaba convirtiendo en el fin, olvidando que el objetivo último de la práctica es el reconocimiento y la conexión con nuestro fondo más verdadero. Es decir, olvidando en última instancia la mirada interior.

→ La ejecución automática de determinadas prácticas sin una apertura interna a la comprensión profunda de aquello que se está haciendo.

→ El uso manido y estereotipado del lenguaje, lo cual implica  la apropiación de conocimientos de segunda mano, la reducción a tópicos, clichés y recetas estándar así como una forma de expresión impostada que en algunos casos  pretende erigirse como ideal de forma de comunicación tranquilo, lento y pacífico.

→ La idealización de un yo “espiritual”, que lleva a la imitación de ciertas cualidades que no se se están viviendo desde el fondo y dan lugar una una pseudoespiritualidad. Por ejemplo, en realidad hay conflicto en mi pensamiento y en mi sentir, pero como el ideal espiritual consiste en ser alguien pacífico y armónico, me impongo la expresión externa de esas cualidades.

→ La falsa dicotomía entre mundo espiritual y mundo material. La escisión irreconciliable entre ambos que nos lleva a vivirlos como si estuvieran en conflicto y hubiese que posicionarse en favor de uno y en detrimento del otro.

→ La relación insana con la figura del maestro, que proyecta la lucidez y la conciencia en él a costa del olvido de esa lucidez en nosotros, en el sí mismo. Se produce cundo esta relación es insana, una desconexión del propio sentir que nos lleva a  responsabilizar a otra persona de nuestro propio camino. También cabría destacar en este punto la cuestión de los falsos maestros que manipulan y utilizan a los demás en busca de su propio beneficio superficial.

→ La identificación con el personaje del “yogui”, que termina por creerse moralmente superior, que se identifica con determinadas vivencias extrasensoriales, o con sus habilidades físicas para llevarse la pierna por detrás de la cabeza mientra se mantiene en pie.

En fin, esto es sólo un esbozo de algunos puntos que a veces están presentes en los ámbitos de los practicantes de yoga y que sin embargo nos alejan de su esencia y sabiduría.

Por supuesto, en muchos de los puntos el acercarnos o alejarnos de la esencia última del yoga es sólo una cuestión de matiz, por esta razón hemos organizado un seminario online en el que expondremos estos puntos de forma más desarrollada y crearemos un espacio para el diálogo y la reflexión conjunta, tan necesaria en los círculos del yoga.

El seminario será el 28 de noviembre, de 10.30 a 13.30, vía Zoom. La aportación es de 30 € y puedes apuntarte a través de contacto@montserratsimon.com o vía wsp/ teléfono  al 662 218 190

Organizan: Carmen León y Montserrat Simón

Montserrat Simón es licenciada en Filosofía por la Universidad Autónoma de Barcelona, postgraduada en Historia de las Religiones por la Universidad de Barcelona y Diploma en Sánscrito por la Banaras Hindu University.  En India se formó con distintos maestros de la tradición hindú. En la actualidad se dedica al asesoramiento filosófico (http://www.montserratsimon.com/), acompañando a las personas en su proceso de autoconocimiento. Imparte cursos y retiros de filosofía y es formadora del Certificado de Instrucción en Yoga de la Comunidad de Madrid.

 

Carmen León es licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Se inició en la disciplina del yoga hace veinte años. Su enseñanza pone el énfasis en dar a conocer el yoga en un marco más amplio que el de la práctica física, ahondando en la dimensión psicológica y filosófica del yoga, como aspectos esenciales en el camino de autoconocimiento y transformación inherentes al yoga. En los últimos años, su labor se ha extendido a la aplicación del yoga y de la psicoterapia contemplativa en el ámbito de la salud mental y del acompañamiento terapéutico. (http://www.carmenleon.info)

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Por • 20 Nov, 2020 • Sección: Firmas