¿Tienen conexión yoga antiguo y chamanismo?

¿De dónde deviene el yoga? Sus raíces se hunden en la noche de los tiempos, como las del chamanismo. ¿Tienen algún punto de unión yoguis y chamanes? Indaguemos remontándonos miles de años hacia atrás… Por Por Koncha Pinós- Pey para Espacio MIMIND.

Shivites

El yoga es un fenómeno antiguo, diverso y plural que se resiste a definirse. Las evidencias arqueológicas del yoga nos cuentan que nació hace más de 5.000 años en las tierras altas de la India y que fue posteriormente adoptado por el hinduismo, el budismo y el jainismo. Por lo tanto su origen cultural oral y sus vocablos han abierto muchas ramas en el árbol.

El yoga también ha permeabilizado la cultura occidental, pero actualmente millones de occidentales, aunque no conocen ni tienen una comprensión clara de sus orígenes, hacen yoga cada día.

El yoga es el resultado de un proceso de miles de años de evolución de su filosofía. Estas innumerables ramas del yoga, o radios de la rueda, representan las diferentes escuelas, el aro que simboliza los requisitos compartidos por todos los tipos de yoga, mientras que en el centro estaría la experiencia extática por la cual el practicante -yogui o yoguini- trasciende. Todas las formas “auténticas de yoga” son formas de un solo centro de realidad trascendente.

La raíz chamánica del yoga

Algunos arqueólogos y estudiosos del yoga han encontrado elementos del mismo en la Edad de Piedra del chamanismo que se remontan por lo menos a 25.000 años antes de Cristo, y quizás antes. Ese chamanismo sagrado o arte de conectar la vida, cambió la conciencia del uno para entrar en los senderos ocultos y extraordinarios del ser y la realidad. De hecho el vocablo chamán significaba “el viajero de un reino espiritual”. Los chamanes podían a través del ritmo del tambor recuperar información desde el otro mundo y traerla al presente a beneficio de la comunidad.

Aunque el yoga muy probablemente no creció del chamanismo, lo que sí hizo fue absorber algunos de esos elementos, como la capacidad de trascender, el ascetismo o la búsqueda de la iluminación. La diferencia entre ellos es grande, pues el yogui aspira a la autoliberación más que al saber qué sucede “en el otro mundo”. Algunos antropólogos creen que el yoga surgió cuando las comunidades indígenas gobernadas por chamanes se fueron a las ciudades-estado, siendo esto el resultado de un cambio social que fomentó la transformación de conciencia de la comunidad hacia la autoconciencia individual.

El yoga y el chamanismo comparten algunas posturas metafísicas. Ambas prácticas sugieren que hay más que el cuerpo material, y que es necesario meditar y buscar en el interior. Ambas también pretenden curar el cuerpo y el alma por diferentes medios. Ciertas actividades funcionales, como el aumento de la temperatura corporal, la sudoración, purificación, limpieza, juegan un elemento fundamental en ambas.

Los cinco tibetanos -práctica yógica del Tíbet- son un ejemplo de conocimientos y enseñanzas ensambladas. Como cualquier conocimiento profundo incluye el uso de las plantas medicinales y ayuda a desbloquear los límites del cuerpo, la mente y el espíritu abriéndonos a la verdadera curación.

Por tanto, chamanismo y yoga son dos prácticas diferentes pero entrelazadas espiritualmente hablando, aunque el yoga tradicional nazca en Asia -y en especial, India- y los chamanes se encuentren en las comunidades indígenas de todo el mundo. Mientras el chamanismo conserva su éxtasis filosófico, el yoga busca el éxtasis personal, y en ese abrazo ambas se funden.

La trascendencia compartida

Los chamanes son curanderos religiosos que hacen milagros, pueden parecer poseídos por los espíritus divinos y se perciben con poder dentro del reino de lo invisible y, por tanto, fuera del mundo de los morales. Los antropólogos suelen definir el chamanismo como “una tradición visionaria, una práctica antigua que utiliza los estados alterados de conciencia para ponerse en contacto con los dioses y los espíritus de la naturaleza”. Puede parecer natural relacionar a los chamanes con los curanderos, pero es necesario mantener una diferencia pues solo se puede ser chamán por linaje ancestral o por ser llamado o escogido por los espíritus a través de sueños o premoniciones.

El yoga se basa en la filosofía que busca la integración del verdadero Yo -Atman- con el Absoluto -Brahman- a través de rigurosas y metódicas prácticas psicofísicas, donde la disciplina es fundamental. En general el yoga parece que recoge todas esas técnicas de ascesis y los métodos de meditación. Un yogui es devoto de su camino, y algunos son considerados “maestros espirituales”, se autoayudan invocando seres espirituales en su camino de la liberación -moksa- a través de la meditación.

El chamanismo es un hecho mundial que parece comenzar en las vastas llanuras de Siberia. Se practicaba en pequeñas sociedades tribales y hemos encontrado signos de chamanismo desde los aborígenes de Australia, los inuits de Alaska, los yaquis del Norte de Mejico, o los mongoles. Todos tienen rituales similares: estados de trance, vuelo mágico, contacto con los espíritus.

Feuerstein -erudito del yoga- será el primero en admitir que el chamanismo se ha generalizado aún hoy en día en India, en particular entre los shaivites o yoguis que practican la tradición de Shiva. En la película del 2005 Orígenes del Yoga: en busca de lo espiritual, Feuerstein hace la siguiente afirmación: “Muchos yoguis también cumplen con el rol de chamán, por lo que sirven a la comunidad como curanderos, magos, hombres sabios y pacificadores”.

estudiosContemplativos

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Por • 7 Jun, 2013 • Sección: General