Жалость к себе делает вас счастливее

Una regla de oro muy antigua nos dice que “debemos tratar a los demás como nos gustaría que nos tratasen a nosotros mismos”. Puede que sí, pero espero que no los tratéis ni la mitad de mal de lo que os tratáis a vosotros mismos. Por Koncha Pinós-Pey para Espacio MIMIND.

Espejo

Frases como “¡Qué pobreza de vida!, ¡soy un desastre y no voy a cambiar!”. ¿Le hablarías así a un amigo? Claro que no (o al menos, eso espero). Es natural, pues se nos ha educado para ser amables con los otros y para consolarles cuando todo les va mal. La mayoría de nosotros somos más comprensivos, amables y compasivos hacia los otros que hacia nosotros mismos.

Piensa en todas esas personas solidarias y generosas que siempre se “entregan al prójimo”. Por alguna extraña razón, nuestra cultura nos dice que ese es el camino que debemos seguir, especialmente si eres mujer: debes, ante todo, dar prioridad a las necesidades de los otros frente a las tuyas. Es lo contrario de ser egoístas. Pero ¿es eso cierto?

La respuesta es que no, no y no. Todos nosotros acabamos haciendo muchas cosas por los demás no por altruismo, si no porque tenemos miedo del exilio afectivo, el autocastigo o el fracaso. Eso hace que se dificulte mucho el “vernos a nosotros mismos como somos”… que es muy doloroso. Mucho mejor echarle la culpa de mis problemas a los otros, mejor que confrontarme con mi propio dictador interno.

Cuando enseño Mindfulness, insisto en que la autocompasión и сострадание son claves en el proceso final del reconocimiento y la aceptación de uno mismo. He encontrado alumnos que son compasivos con ellos y son mucho menos propensos a la depresión, el ansia, la inseguridad, el desafío o el estrés… y mucho más dotados para ser felices, fuertes, optimistas y motivados para cambiar sus vidas para estar mejor. Además tienen mejores relaciones con ellos mismos. Podríamos decir que las personas autocompasivas tienen un mayor índice de bienestar psicológico.

Más saludables y felices

Cuando logramos frenar la “mente critica” -la que continuamente nos reprime y termina activando los ciclos de autosabotaje o autolesiones- y nuestra “voz amiga” se ha transformado en un aliado compasivo, empezamos a sentirnos seguros, aceptados y podemos llegar a vernos con suficiente claridad, haciendo los cambios necesarios para ser más saludables y felices.

¿Pero qué es eso de la autocompasión, realmente? Tomando como base la perspectiva budista, la autocompasión tiene tres elementos fundamentales: la bondad, la humanidad y la atención plena hacia el prójimo.

  • La autobondad hace referencia a la tendencia de ser apoyo y comprensión de nosotros mismos en lugar de criticarnos o juzgarnos con dureza. En lugar de rompernos en pedazos cuando fallamos, nos permitimos errores, nos calmamos, nos consolamos y nos cuidamos hasta la próxima vez.
  • La humanidad implica reconocer también que, como yo, todos los seres humanos son imperfectos. Nos permite conectarnos a nuestra propia condición defectuosa desde la condición humana compartida, para que podamos tener una perspectiva mayor sobre nuestras carencias y necesidades.
  • La atención plena hacia el prójimo se puede definir como el ver claro lo que está ocurriendo: momento a momento. Se trata de ser plenamente conscientes de nuestro sufrimiento de una forma equilibrada -ni más ni menos-, para no llegar a exagerarlo ni inhibirlo… y para llegar a la conclusión de que todos los seres sufren y yo también.

Paradójicamente, cuanto más te entrenas en el reconocimiento del dolor y más lo aceptas… menos sufres. Esa amabilidad ecuánime se convierte en un instrumento que es capaz de curar el dolor per se. Para llegar a calmarte, reconfórtate a ti mismo, como una madre que ama, cuida, y consuela a su hijo cuando esta herido. Así poco a poco tendrás los recursos emocionales necesarios para asumir nuevos retos y alcanzar el máximo potencial. Maltratarte no te ayuda.

La autocompasión ofrece unas herramientas para conectarse con uno mismo, llegando a ser más comprensivo con todos aquellos que nos importan. Para practicar la autocompasión tienes que aprender a dar la vuelta al calcetín y aplicar a ti mismo las mismas habilidades y posibilidades que le das a los otros. Es más fácil de lo que parece, y podría cambiar muchas cosas de tu vida. ¿Por qué no lo pruebas?

estudiosContemplativos

Будьте Общительный, доля!

Понравилась ли вам эта статья?

Подпишитесь на нашу RSS Таким образом вы не пропустите ничего

Другие статьи на , ,
По • 16 May, 2013 • Sección: Общие