Las dinámicas de Yoga/El poder de la sensibilidad 1

Damos la bienvenida como colaborador habitual a José Luis Cabezas (Yoga Dinámico), quien hoy inaugura su sección de ‘Dinámicas de Yoga’, en la que irá compartiendo con las lectoras y lectores de יוגה רשת artículos didácticos y reflexivos que aportarán claves esenciales de la práctica de Yoga con mayúsculas.

חוסה לואיס Cabezas

Más allá de mandamientos morales de no violencia, no comer carne, etc., Ahimsa, sensibilidad, es la cualidad esencial de la vida, de cada una de tus células, de consciencia en sí misma.

A la vida le llevó tres mil millones de años perfeccionar su habilidad de sobrevivir y continuar por medio de una sola célula, de seres unicelulares. Una vez que hubo perfeccionado las dinámicas de integridad celular, comenzó a diversificarse en cientos, miles y finalmente millones de formas de vidas pluricelulares. Desde la unidad, se da una diversificación sin fin en multiplicidad, todo basado en la integridad dinámica de la célula. Una diversificación que alcanza su cima de multiplicación, organización y sofisticación celular en el ser humano, nosotros, que somos, biológicamente hablando, la cumbre de la creación. La expresión más espectacular de vida del universo conocido.

Aunque esta increíble diversificación y complejidad llevó mucho tiempo, todo se basa en la mayor sencillez: la habilidad de las células de discernir, de discriminar, de sobrevivir. Cualquier célula viva tiene necesidades específicas de supervivencia con las que debe encontrarse. Para hacerlo es capaz de reconocer con total exactitud seguridad y peligro. Cada célula del cuerpo puede siempre, con precisión infalible, discriminar entre oxígeno y dióxido de carbono, ácido y alcalino, sodio y magnesio. De no ser así no podríamos estar vivos. Esta es la dinámica fundamental de la vida en sí, sensibilidad al estímulo. Cuando una célula pierde esta capacidad, está muriendo.

Consciencia y sensibilidad

Sin embargo, hay algo más que biología en lo que a vida se refiere. No somos sólo una configuración celular sofisticada. Estamos algo más que vivos. Somos conscientes. No solo del estímulo externo, sino de nuestras propias respuestas, reacciones, pensamientos, deseos y decisiones. El organismo humano, en su espectacular complejidad, no es sino la apertura de consciencia más sensible que ha producido la vida.

Los yoguis han sabido siempre que la consciencia no es una manifestación fenoménica accidental; es fundamental a la existencia en sí. Es fundamental a nuestra existencia individual. Es de hecho lo que somos. Es lo que yoga está designado a revelar. Yoga es el medio por el cual nuestras naturalezas biológica y espiritual pueden ser reconciliadas profundamente, incluso integradas plenamente.

La Consciencia funciona a través del organismo humano como “conciencia de”. “Conciencia de” es la base de nuestra vida. Para ser humano plenamente, para vivir la vida con plenitud, hemos de hacernos íntimos con la conciencia, así como con nuestros cuerpos. Este de hecho es el propósito más profundo de las posturas de yoga. Al tiempo que invitan la reintegración del cuerpo, permiten también la posibilidad de experimentar nuestra verdadera naturaleza directamente en y a través del él. Es solamente entonces cuando maduran los frutos de yoga más profundos.

Sensibilidad no es solo el agente fundamental de la vida, es también la expresión básica de la consciencia en sí. Mientras la mente pudiera fácilmente estar confundida, la consciencia no puede estarlo. Consciencia es por naturaleza exquisitamente sensible a todo en su ámbito. Es solo en base a esa sensibilidad que nuestras células pueden reaccionar, que las mentes pueden interpretar. Así, la sensibilidad de la célula es una expresión de consciencia antes de que se convierta en ‘conciencia de’ a través del cerebro.

Sensibilidad (blue bottle) medusa

Como la base de vida y conciencia es sensibilidad, también es y debe ser la base de yoga: Ahimsa. Sensibilidad a las sensaciones debe ser la base de la práctica de las posturas de yoga. La cual, si es entregada a la ambición, el deseo, o incluso el conocimiento, fracasará. No nos permitirá que nos volvamos íntimos con nuestros cuerpos, ni que decir tiene con la ‘conciencia de’ o sencilla y abiertamente consciencia.

La vida moderna nos ha alejado de nosotros mismos. No solo de nuestros cuerpos, sino de lo que conllevan y expresan. La práctica de las posturas de yoga es el remedio perfecto para ello, pero solamente si la usamos con sabiduría. Más que nada, se basa en la voluntad de ser sensible a las sensaciones cambiantes en el cuerpo. Lo cual no solo nos aleja de la separación cuerpo-mente, sino que nos lleva a estar directamente en el momento presente de lo que está sucediendo.

(La 2ª y última parte de este artículo se publicará el próximo jueves)

גודפרי דברוקס ו חוסה לואיס Cabezas
Fotos: joselkam

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על ידי • 12 Nov, 2015 • Sección: חתימות