Artículos sobre ‘fotografía’

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La importancia de la mirada
Publicado el 19 Jul, 2013

Conversamos con el fotógrafo Steve McCurry, muchas veces galardonado con los más acreditados premios de fotografía y autor de la famosa foto de la niña afgana Shabat Gula. "Para mí la fotografía tiene un aspecto meditativo", dice. Veamos el mundo a través de su mirada, directa a nuestro corazón...   Por Koncha Pinós para Espacio MIMIND. Fotografía de Steve McCurry www.stevemccurry.com [1] [2] En el último libro de Paul Theroux, El Tao del viajero, escribe: “El deseo de viajar me parece característicamente humano, el deseo de moverse, para satisfacer la curiosidad o aliviar los temores, para cambiar las circunstancias de la vida, para ser un extraño, para hacer amigos, para experimentar un paisaje exótico, o para arriesgarse a lo desconocido... Cuando era un niño, el anhelo de salir de casa e ir lejos, la imagen en mi mente de mi pequeño vuelo, y yo corriendo solo. Quería encontrar un lugar nuevo, lejano, y nuevas cosas por las que interesarme. La importancia de los otros lugares era algo que tomé como un acto de fe. La otra parte, el otro lugar; allí era donde yo quería estar”. Un fotógrafo, Steve McCurry, podría suscribir las reflexiones de Theroux. Steve McCurry nació en Filadelfia y se graduó por la universidad Estatal de Pensilvania. Después de trabajar en un periódico durante dos años, lo dejo todo y se fue a la India. Su carrera se inicio cuando, vestido con ropa nativa, cruzo la frontera de Pakistán a Afganistán controlada por aquel entonces por los rebeldes en plena invasión rusa. Cuando salió tenía los rollos de la película cosidos a su ropa. Contenían lo que serían entonces las primeras imágenes del conflicto para el mundo. Su cobertura le valió la Medalla de Oro Robert Capa como mejor reportero fotográfico extranjero, en honor a su coraje y valentía. Ha ganado numerosos premios y el concurso World Press Photo. McCurry ha cubierto muchas áreas de conflictos internacionales y civiles, incluyendo la desintegración de la antigua Yugoslavia, Beirut, Cambodia, Filipinas, la Guerra del Golfo, Afganistán. Sus historias las hemos visto en National Geographic. Las más destacadas han sido sobre TIbet, Afganistán, Birmania, India, Iraq, Yemen. Quizás lo que más conocemos de él es la famosa foto de la niña afgana Shabat Gula, su fotografía más reconocida después de tantos años. Esta mañana he podido admirarle en persona, su obra es fantástica. La Open Shutter Gallery (http://www.openshuttergallery.com/) exhibe un conjunto de obras jamás editadas y trabajos nuevos de Steve McCurry, que oscilan a la venta entre los 500 y 8000 dólares. Cada imagen, un sentimiento Steve ha hecho del mundo su mirada. Al hablar de su tiempo en India dice: “Aprendí el arte de esperar y ver la vida. Si esperamos, la gente se olvida de que tienes una cámara y el alma se desplaza hasta encontrar la mirada”. “Lo que es más importante en mi trabajo es el individuo. La historia es solo el marco, y por supuesto la historia tiene que ser coherente con el individuo. Pero lo más importante es que cada imagen tiene un valor por sí mismo, un lugar propio, un sentimiento”. Steve organiza “expediciones fotográficas” que tienen que ver con mejorar la mirada fotográfica y ser capaz de “exponerse internamente a nuevas oportunidades”. Su técnica se centra en el desarrollo del arte y la mirada crítica del participante. Imagínate qué puede ser aprender con Steve McCurry, observarle y permitirte que te ofrezca esa perspectiva interesante del trabajo en grupo… Puede ser toda una enseñanza en el aprendizaje interno. Sus viajes son fluidos como su mirada, solo para aquellos que son flexibles y abiertos a nuevas experiencias, aceptando el momento presente. “Cada viaje  -explica Steve- es una oportunidad única; es orgánico, depende de las personas con quienes te encuentras, y tal como es uno, así es el viaje… No hay dos viajes iguales, porque no hay dos personas iguales. Pero si vas con una mente abierta y positiva, todo será hermoso”. “No estoy seguro de que esté buscando la belleza en una fotografía, no es mi intención primera. Me interesa la historia, el contenido, la narrativa que me transmite. Y claro que para narrar eso necesitas una cierta armonía en la imagen”. “Yo siento que la fotografía, como la pintura o cualquier arte, es una declaración de comunicación y un placer. Es hermoso ver las cosas, observarlas y compartirlas”. Cada fotografía una meditación Lo más interesante de Steve es cómo entrena la mirada para analizar la luz, en relación con la composición y la singularidad de cada situación… Eso es lo genuino de su fotografía, un recurso tan valioso que nunca puede ser enseñado en las clases. “Para mí la fotografía tiene un aspecto meditativo. Cuando estoy caminando veo fotos, me meto en un país, en una mente particular, y me sintonizo con lo que ocurre”. He visto algunas de sus más grandes fotografías tomadas en India y puedo deciros que me ha 'disparado al corazón'. Dentro de 20 años seguro que recordaré el día de hoy, no por lo que vi, sino por lo que Steve dejó dentro de mí: el valor de explorar, soñar y descubrir los otros lugares. Gracias Steve. Más sobre su obra www.stevemccurry.com [1] [4] [1] http://stevemccurry.com/ [2] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2013/07/Calcuta-McCurry.jpg [3] http://stevemccurry.com/ [4] http://www.estudioscontemplativos.com/calendario/

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Solo el cielo es el límite
Publicado el 9 May, 2013

Matej Peljhan descubrió que fotografiar el mundo es una respuesta positiva de las inteligencias y que tiene poder para transformar el abrumador peso de un trauma. Por Koncha Pinós-Pey para Espacio MIMIND. [1] Matej Peljhan nació en 1967 y pasó su vida en una pequeña aldea en el valle de Vipana, en Eslovenia. Cuando jugaba con sus amigos tuvo un accidente con bombas enterradas de la II Guerra Mundial, perdió su brazo derecho y un ojo. Con muchas dificultades llegó a estudiar psicología en la Universidad de Ljubljana y decidió dedicarse a niños con necesidades especiales. Para Matej, no hay límites en las inteligencias, o mejor: "Solo el cielo es el límite”, me cuenta. Está interesado en la psicología, los deportes, las artes plásticas, y entre sus aficiones esta el triatlón. Se inició en la fotografía en 2009, y descubrió que es una respuesta positiva de las inteligencias para transformar el abrumador peso de un trauma. A partir de diferentes géneros fotográficos, y debido en parte a sus conocimientos de psicología y a su particular manera de ver el mundo, Matej ha hecho de la fotografía conceptual una forma de capturar la mente humana. Capta imágenes sencillas, cotidianas, originales, llenas de contrastes y símbolos que cuentan historias y animan a la gente a pensar diferente y a vivir. [2] Hasta ahora se expuesto sus obras en más de 100 exposiciones de todo el mundo, y ha hecho un hermoso libro titulado Zagovor pdob (2011), que es una de las obras capitales de la filosofía de la fotografía contemplativa. Cree que la fotografía tiene que acercarse lo más posible a las personas con necesidades especiales y ha creado El Instituto de la Terapia Fotográfica, donde ofrece talleres y educa a otros en el campo de esta terapia basada en la realización de fotografías. En su último trabajo ha usado la imaginación para plasmar los sueños de Luka, un niño de 12 años con distrofia muscular. Para ello dialogó terapéuticamente con Luka y así pudo saber lo que él anhelaba: verse caminando, bucear, correr... pero que no podía hacerlo. Estas imágenes ilustran al niño explorando su mente y sus sueños. Va por Luka. Koncha Pinós-Pey [3] [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2013/05/principito.jpg [2] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2013/05/Principito2.jpg [3] http://www.estudioscontemplativos.com/?page_id=7

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La batalla que no elegimos
Publicado el 25 Abr, 2013

Este ensayo fotográfico se titula: “La lucha de una mujer contra el cáncer de mama”. Hay una historia humana detrás y un aprendizaje del que enriquecernos. Puedes ver toda la serie fotográfica en el enlace que encontrarás más abajo. [1] Cuando Angelo Merendino vio a la que sería su esposa, Jennifer, tuvo la sensación de que compartiría toda su vida con ella. Cuando reunió fuerzas, le dijo cuánto la amaba. Para suerte suya, ella también le amaba. Así empieza esta hermosa historia de amor, que siguió con un rápido matrimonio. Cinco meses después de la boda, a Jen le fue diagnosticado cáncer de mama. El recuerdo de aquel momento, los olores, los sabores y aquel sentimiento agrio fue algo que siempre envolvió la mirada de Angelo. Entonces ella le dijo: “Estamos juntos, y vamos a estar bien”. Cada prueba, cada dolor, era un desafío en el que tuvieron que aprender un lenguaje que se basaba en la miradas. Jen le enseño a mirar, a amar, a escuchar, a dar y sobre todo a creer en los milagros. Para él, los cinco años que duró la lucha contra el cáncer de su mujer fue el tiempo más feliz de su vida. La batalla que vivieron nunca la habían elegido, pero fueron conscientes gracias a los grupos de apoyo de las dificultades cotidianas de vivir con el cáncer. El cáncer de mama es el más extendido y mortal entre las mujeres. Jen a los 39 años ya iba en andador, estaba agotada y llena de hematomas de la quimioterapia. La tristeza y la desesperación eran frecuentes. Batallas con las compañías de seguros para cubrir los medicamentos, el miedo, la ansiedad, las nuevas esperanzas, la decepción. Un relato necesario Lamentablemente la gente no quiere leer historias de estas realidades, y hasta cierto punto lo entiendo. Creemos que la vida no tiene nada que ver con la muerte, pero este artículo es un homenaje a los supervivientes del cáncer que han compartido y comparten estas luchas. A la gente que asume los riesgos de hacer tratamientos pioneros y seguir llevando una vida “normal”. Pero no hay nada normal en el cáncer. Los enfermos de cáncer tienen que definir un nuevo sentido de sus vidas, y a diario se preguntan: ¿Cómo podría contarles a los otros lo que tengo que vivir cada día? Jen le pidió a Angelo que fotografiase todo su proceso, para mostrar la vida cotidiana del cáncer, humanizar el proceso... ponerle cara a la bestia. Estos retratos que veréis a continuación muestran el reto, la dificultad, el miedo, la tristeza y la soledad a la que se enfrentan los que luchan contra esta terrible enfermedad. Y lo más importante de todo, cómo podemos mostrar nuestro amor. Estas fotografías no definen el cáncer, sino nuestra capacidad de ser “nosotros mismos” en cualquier circunstancia, de estar presentes. [2] El cáncer está en las noticias del cada día, y quizás a través de estos retratos la próxima vez que un desconocido te pregunte qué puede hacer, simplemente le escuches. La respuesta poco importa, simplemente un poco de empatía y comprensión serán bastante. Puedes ver toda la serie fotográfica en http://mywifesfightwithbreastcancer.com/ [3] Por Koncha Pinós-Pey [4] [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2013/04/mywifesfightwithbreastcancer-01.jpg [2] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2013/04/secuencia.jpg [3] http://mywifesfightwithbreastcancer.com/ [4] http://www.estudioscontemplativos.com/?page_id=7

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La forma de mirar: fotografía contemplativa
Publicado el 16 Ene, 2013

¿Qué es la fotografía contemplativa? Es aprender a limpiar la lente de nuestra mente. Lo explica Koncha Pinós-Pey. [1] Hoy está nevando. En un día como este en Reykjavik se pueden ver las luces rojas del tráfico en mitad de la noche, el tráfico de color amarillo ocre, o verde cuando se reflejan los protectores de nieve en el pavimento. Puedes ver las gotas de agua congeladas corriendo lentamente por la ventana o colgando de la barandilla de las casas. Puedes ver a una mamá que lleva a su hijo al colegio con un anorak verde brillante. Es posible que veas el cielo gris pálido, o un barco saliendo del puerto helado. En el interior de la casa hay sombras suaves, colores apagados. Incluso puedo mirar a través de las gotas de la ventana de la sauna y ver el paisaje diferente por los cristales y las formas de las gotas de la nieve. Las posibilidades de percepción en la vida son ilimitadas, y la visión clara de la mente es tan feliz como tú sientas. El arte es también ilimitado. La creatividad parece a veces como un regalo de las musas, como algo con los que algunos nacen o se las arreglan para tener. Pero ser un artista es algo accesible para todos. Todo surge de la naturaleza luminosa de la mente cuando estás abierto a la natural belleza del Universo. El arte no es algo que tenga que ser descubierto, no es algo que se desea o que se tiene. No es un recurso escaso que se acabe, ni se desgate con el uso. Las posibilidades creativas son infinitas. No es necesario ni siquiera tener fe en uno mismo; solo hay que experimentar y no apegarse al resultado. Desgraciadamente, la mayor parte de nuestro día estamos lejos de ver claramente el potencial creativo de nuestro ser luminoso. En lugar de eso, nos quedamos atrapados en las cáscaras del diálogo interno y nos regodeamos en emotividades perturbadoras. Inmersos en pensamiento, en sueños, en proyecciones, fabricamos versiones personales del mundo y moramos en sueños como gusanos de seda en capullos de ilusión. En lugar de apreciar las gotas del rocío helado y experimentarlas como son, soñamos con el rocío tropical en algún país misterioso. Nos machacamos diciéndonos: “No nos gusta este tiempo, ahora tendré que coger el coche”. No somos conscientes de esas corrientes de pensamiento, y es fácil que nos dejemos atrapar por el flujo de las perturbaciones, sin distinguir lo que pensamos de lo que somos. Reflejo de nuestro estado de ánimo La fotografía puede ser utilizada para ayudar a distinguir lo real de lo imaginado, ya que la cámara registra solo lo que vemos. No registra las perturbaciones o fabricaciones de la mente. Nos fijamos en el mundo que vemos, y creemos que sabemos lo que es, pero cuando cogemos una cámara estamos condicionados a ver, a esperar qué sale en la pantalla. Tenemos que aprender a no forzar nuestras creencias. La fotografía contemplativa implica pensar las imágenes, un proceso de reflexión que se basa en un campo más profundo de conciencia, diferente al que tenemos de ver las cosas ordinariamente. Observar cuidadosamente, estar presente con algo en un espacio. Ese espacio creado por los pensamientos normalmente oscurece nuestra mente luminosa y nuestra conciencia. La subjetividad de la lente se utiliza como un espejo para reflejar nuestro estado de ánimo. Lo vemos cuando ya hemos disparado el obturador... en realidad... sentíamos esto. Disparaste, imaginaste y captaste. Cuando una fotografía acaba reproduciendo fielmente lo que queríamos, hemos dado en el epicentro de la claridad de la mente. Cuando la percepción se oscurece por pensamientos negativos, por sombras o reflejos, es que estábamos distraídos y quizás estábamos imaginando que fotografiábamos, pero no lo hacíamos. Lo puedes saber al final por los resultados. Viendo claramente, tenemos imágenes claras y luminosas. Las fotos que no tienen visión profunda son penosas. Aprender a meditar ¿Cómo puede la meditación ayudarte a tener imágenes luminosas? Cuando ves con claridad internamente podrías coger una cámara incluso siendo invidente y reproducir un buen resultado. Lo malo es simplemente una forma de agitación mental, una búsqueda egoíca de hacerse famoso. En su lugar te propongo que medites, viendo clara y nítidamente la creatividad de tu ser, y te conectes directamente; producirás imágenes que son equivalentes a lo que eres. Lo que resuena en tu interior no es más que la visión original que tiene eco en ti, y por tanto en la fotografía. Creemos que las cosas son sólidas y duraderas, pero no duran más que un solo segundo. Y dentro del segundo hay muchos microsegundos. Nuestras experiencias están siempre en proceso de desintegración y transformación. Están en montaje. Como fotógrafos o artistas, conocemos muy bien este concepto. Estamos siempre trabajando con la luz, y la luz siempre esta cambiando. Los cambios de brillos, del día, de luminosidad, de color, de carácter, de textura. No solo el cambio de luz, sino cómo iluminamos cambia totalmente la escena. El arte está en los detalles. Por extraño que nos parezca no es necesario aprender a hacer fotos para fotografiar; hay que aprender a meditar, para poder sentir cómo las fotos salen de los latidos de nuestro corazón. El arte es a menudo inaccesible porque está oculto detrás de nuestros miedos, de nuestra preocupación o resentimiento. El sol siembre brilla, incluso en el polo norte. El arte surge del estado natural de la mente creativa. Ese es el punto de la fotografía contemplativa; no es necesario aprender a hacer fotos, hay que aprender a limpiar la lente. Cambiar tus fotos y cambiarás tu mundo. Koncha Pinós-Pey [1] http://www.yogaenred.com/wp-content/uploads/2013/01/paisaje-nevado.jpg

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