Luce della scrittura: Māṇḍūkya Upaniṣad

Estamos publicando Māṇḍūkya Upaniṣad completa con el primer capítulo de los versos ´kārikā´ de Gauḍapāda, maestro del maestro de Adi Shankaracharya, sobre dicha Upanishad. Ahora el mantra tres. Traducción y comentario de David Rodrigo, profesor tradicional de Advaita Vedanta y Meditación en el Ser. Para leer la introducción y los mantras uno y dos abrir qui.

yogui piedra

Mi propio Ser, mi verdadero Yo ´ātman´, que no es más que el Ser ilimitado, eterno, indivisible, inmutable, completo ´Brahman´, se experimenta a sí mismo limitado, diferenciado, castrado en cuatro estados de consciencia, de experiencia, de cuatro modos distintos.

Mantra III

जागरितस्थानो बहिष्प्रज्ञः सप्ताङ्ग एकोनविंशतिमुखः स्थूलभुग्वैश्वानरः प्रथम पादः॥३॥

jāgaritasthāno bahiṣprajñaḥ saptāṅga ekonaviṁśatimukhaḥ sthūlabhugvaiśvānaraḥ prathama pādaḥ ||3||

El primer estado de consciencia [de experiencia] ´pāda´ se llama Vaiśvānara, quien ilumina el estado ´sthāna´ de vigilia ´jāgarita ´, donde se experimentan los objetos externos. Tiene siete partes y diecinueve bocas [instrumentos para experimentar objetos –todo lo diferente a uno mismo–] y experimenta objetos materiales ´sthūla´.

Vaiśvānara es el nombre y la forma –el cuerpo, la limitación– que recibe el Ser ilimitado, mi verdadero Yo, el Sí Mismo, cuando debido a la confusión innata pero contra natura se identifica con el ser que ilumina, es decir, que conoce y experimenta, lo que se conoce y se experimenta cuando decimos que estamos despiertos o en estado de vigilia: el mundo entero.

El cuerpo de Vaiśvānara tiene:

Siete partes: mente, ojos, aire o energía vital ´prāṇa´, boca, torso, órgano sexual y piernas

Diecinueve bocas [instrumentos para experimentar objetos -lo diferente a uno mismo-]:

– Cinco órganos de percepción ´buddhi indriyas: vista, oído, olfato, gusto y tacto.

– Cinco órganos de acción `karma indriyas: manos para tocar, dar, recibir; pies para desplazarse; órganos del habla, sexuales y de excreción.

– Cinco tipos de aire o energía vital ´prāṇa:

  • Prāṇa, inspiración;
  • Apāṇa, el aire que va hacia abajo en nuestro cuerpo y ayuda a la excreción;
  • Samāna, el aire que circula por la zona del ombligo y es esencial para la digestión;
  • Udāna, exhalación;
  • Vyāna, el aire que circula por todo nuestro cuerpo y ayuda a la distribución de la energía de la comida.

– Cuatro aspectos del órgano interno ´antaḥkaraṇa´, señor tanto de los órganos de percepción como de los de acción:

Mente ´manas´ -viaja fuera del cuerpo a través de los sentidos y contacta con los objetos. Su naturaleza es comentar los seres y cosas que percibe y dudar;

Intelecto ´buddhi´ -valora la información que le presenta la mente. Juzga ´esto es así y no asá´ y toma decisiones ´quiero esto, voy a hacer esto para lograrlo´, correctas, equivocadas o parcialmente de ambos signos;

Memoria ´citta´ -almacena información mental (ideas,pensamientos, emociones);

Ego ´ahaṁkāra´ -la idea de yo, equivocada. Saber, sentir ‘yo soy esto, esto es mío’ en lo que no soy yo ni es mío.

El Ser de uno mismo y de todo cuanto existe, existió y existirá, el verdadero Yo, es sólo uno y lo mismo, indivisible, inmutable o Advaita ´no dual´. Sin embargo, hay una barrera que nos separa de la experiencia plena de nosotros mismos: la ignorancia del Ser, del Sí Mismo, del Yo Real.

Esta barrera se niega con su contrario: el conocimiento correcto del Ser, del Yo Real.

Revelar el conocimiento correcto del Ser y el método para aplicarlo y experimentarlo por uno mismo, sin dudas ni confusión, es la única razón de ser del Vedanta, que es una tradición oral y experiencial Maestro competente-discípulo competente.

Una vez cumple su función, el Vedanta se desvanece, igual que lanzas al fuego el palo con el que has controlado el fuego que cocinaba la paella en el campo de los domingos valencianos, o el fuego que incineraba el cuerpo sin vida a las orillas de la Diosa Ganga (río Ganges).

Maestro competente es quien antes fue discípulo competente y siguió el método que revela el Vedanta en la tradición hasta alcanzar su resultado: la demolición de la barrera que te separaba de la experiencia completa de ti mismo/a, de la Verdad.

La Verdad es perfecta. Lo sabrás por ti mismo/a en cuanto hagas caer el muro que estrangula tu corazón, que asfixia tu ser. Lo sabrás por ti mismo/a porque tú eres esa Verdad. Eso es la realización del Ser, el objetivo último de la vida. Eso es la experiencia definitiva que alcanza todo sabio/a, místico/a, santo/a en cualquier época y lugar.

La Verdad es perfecta por lo que aquello que te oculta la Verdad, la ignorancia del Ser, del Yo Real, es la causa de raíz de toda imperfección, limitación, sufrimiento, muerte. Por eso el buen Guru es la fuente de Felicidad incomparable, incondicional, libre, quien da la eternidad que no se puede dar.

En realidad el Guru no da nada. Simplemente quita el velo innato de tus ojos y entonces ves directamente desde la cueva de tu corazón, donde habita la Luz, una y la misma en ti, en el Guru, en Dios y en el universo entero, pasado, presente y futuro.

El Guru sabe esto, es esto y nada más, por lo que no tiene ego o idea de sí mismo y de lo otro. No es el Guru sino el discípulo, el buscador sincero de la Verdad, quien se ve a sí mismo diferenciado, limitado, cambiante, agente y efímero y desea Liberación o muerte y ve al Guru.

El discípulo competente es quien tiene claro lo que desea aún sin saberlo, sin poderlo expresar –la Verdad, la Libertad, la Plenitud, la Felicidad ilimitada, la eternidad, el Conocimiento absoluto–, y está dispuesto/a a hacer lo necesario para probar, para experimentar por sí mismo, aún con toda la cautela prudencial, que el mundo está muy ciego y en el mercado actual de la espiritualidad guru es quien impone su propia ignorancia a su discípulo y no quien elimina de una vez y para siempre la ignorancia de su discípulo.

No el pecado, sino la ignorancia original o del propio Ser es innata porque nacer –existir de forma limitada– es su efecto, pero no es natural porque la ignorancia no existe en el Ser, que es la Existencia misma, una, eterna e inmutable, pura.

La consecuencia de esta ignorancia primordial es que no somos plenamente conscientes de nosotros mismos, no experimentamos totalmente la Verdad, lo que existe siempre y en todo, sino que sólo vivimos la sombra de nuestro propio Ser, migajas de la perfección que es la Realidad. Vivimos en la caverna de Platón. Experimentamos el Ser propio y de todo fragmentado, en partes, cuando el Yo Real es sólo uno e indivisible, sin partes.

La forma en la que experimentamos la sombra del Yo Real a la que concedemos mayor importancia es esto, el mundo material, sólido, que es lo que conocemos, sentimos y reaccionamos –vivimos– cuando estamos despiertos o en el estado de vigilia. Es decir, cuando utilizamos nuestra mente-corazón y los sentidos de nuestro cuerpo físico para iluminar lo que estos pueden iluminar (conocer, sentir, reaccionar, vivir).

El Ser propio y de todo, uno e indivisible, cuando por confusión se identifica con el ser que ilumina (conoce, experimenta, reacciona, vive) el mundo sólido, material, recibe el nombre y el cuerpo (la limitación, la máscara) de Vaiśvānara. Este es de dos tipos: individual y colectivo. Hay infinidad de Vaiśvānaras individuales pero sólo un Vaiśvānara colectivo, ya que éste es la suma de todos los Vaiśvānaras individuales. Los Vaiśvānaras individuales son los seres vivos y el Vaiśvānara colectivo o Virāṭ es Dios, ambos en relación a la iluminación (conocimiento, experiencia, reacción) del mundo sólido, material, al que llamamos realidad.

El cuerpo de Virāṭ o Vaiśvānara (ser) colectivo o Dios en el mundo sólido, material, que también tiene siete partes, es el propio universo. El cielo es la cabeza de Dios; el Sol, su ojo; el aire, su aire o energía vital ´prāṇa´; el fuego ritual, su boca; el espacio o éter ´ākāśa´, su torso; el agua, su órgano sexual; y la tierra son sus pies.

Vaiśvānara significa ´quien lidera a todas las criaturas´ porque es la sombra del Ser, del Yo Real, a la que mayor importancia damos. Mi individuo con cuerpo físico, Vaiśvānara, el experimentador del mundo físico, recibe casi la totalidad de nuestra atención. Nos identificamos casi exclusivamente con ese estado de experiencia material de la sombra de mí mismo, con esas migajas de la perfección que Es, de la plenitud que Soy, limitando mi experiencia de mi Libertad natural, de mi eternidad, de mi felicidad.

De ahí la frustración existencial de todo bicho viviente, el anhelo de eternidad, de felicidad constante, de experiencia total, de plenitud, de libertad, de infinitud, imposible de lograr y que, paradojas de la vida, somos por nosotros mismos y nunca hemos dejado de ser porque Es lo que verdaderamente Es.

No lo vemos porque vemos con los ojos y no desde la cueva de nuestro corazón, donde habita la Luz, el Ser, el Yo, el Amado.

Estamos buscando nuestras gafas perdidas que están ancladas en nuestra nariz. Sin esas gafas perdidas no vemos y andamos a palpas mirando a través de las lentes de las gafas que no reconocemos hasta que nuestro compañero/a de vida nos dice: “Pero, por Dios, ¿qué haces? ¡Si tienes las gafas puestas!” Eso es el Guru. Nada más.

Vaiśvānara, el pseudo-yo que experimenta el mundo sólido, es el primer estado de experiencia porque a través de él se entienden los otros estados de experiencia limitada de lo ilimitado, del Sí Mismo: el estado de sueño y el de sueño profundo.

Chi è

David Rodrigo, maestro tradicional de Advaita Vedanta
Luce della scrittura - scuola di Vedanta
http://luzdelasescrituras.wix.com/escueladevedanta

Regresó a España de Rishikesh, Himalaya, India en abril de 2014, donde durante seis años completos se entregó totalmente al estudio experiencial de las escrituras originales de Advaita Vedanta (Prasthana Traya ´Triple Canon´ –Bhagavad Gita, Upanishads y Brahma Sutras— con el comentario de Adi Shankaracharya y Bhamati, parte del Brihat Prasthana Traya ´Gran Triple Canon´ –Advaita Siddhi–, etc.), Yoga (Yoga Sutra de Patañjali, Sankhya), el resto de las escuelas clásicas de filosofía india o astika darshana y Sánscrito en la tradición Advaita Vedanta de Adi Shankaracharya con Dravidacharya Shri Ramakrishnan Swamiji (Shastra Nethralaya).
Intensificó su meditación en la tradición de los rishis (grandes yoguis) del Himalaya con Swami Veda Bharati (Swami Rama Sadhaka Grama Ashram, Rishikesh, 2012-14).

Empezó a transmitir tradicionalmente las escrituras de Vedanta y Yoga en Swami Rama Sadhaka Grama Ashram, donde además dirigía Swami Rama Dhyana Gurukulam, una escuela tradicional en la tradición de meditación de los rishis del Himalaya.

Ahora transmite en España mediante Luz de las Escrituras – Escuela de Vedanta.

Cursos (presencial y no-presencial)

–Programa completo – Estudio tradicional de las escrituras de Advaita Vedanta y Yoga (mínimo de cinco años)

Viveka Chudamani, Sankhya Karika, Bhagavad Gita, Yoga Sutras, Upanishads, Brahma Sutras
Madrid, Yoga Shala Alcobendas
Desde el 3 oct.
www.ashtanga-yoga-alcobendas.es/cursos/advaita.pdf

–Estudio tradicional del Pañchadashi, de Shri Vidyaranya Muni (9 meses)

Texto introductorio pero completo de Advaita Vedanta que, como Viveka Chudamani, da acceso al estudio con claridad del triple canon ‘Prasthana Traya’ del Advaita Vedanta (Bhagavad Gita, Upanishads e Brahma Sutras, con los comentarios de Adi Shankaracharya).
Madrid, Escuela de Yoga de las Tablas
Desde el 11 oct.
www.escueladeyoga.org/index.php/cursos-y-talleres/item/210-curso-panchadashi-2014-2015

–OM, significado y práctica (Mandukya Upanishad)
Madrid, Yoga Shala Alcobendas, 13 y 14 sept.
www.ashtanga-yoga-alcobendas.es/cursos/Manduka_OM.pdf

–La muerte
Sentirla, entenderla, cómo vivirla, el más allá y la liberación
Madrid, Escuela de Yoga de las Tablas, 27 de sept.
Contacto – info@escueladeyoga.org

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Da • 26 maggio 2014 • sezione: Pratica, Testi antichi