Es la hora del Yoga

El yoga puede devolvernos la respiración y calmar nuestro sistema nervioso. El yoga y la meditación pueden ayudarnos a hacer los cambios personales y sociales que sin duda estos tiempos nuestros nos van a obligar a hacer por las buenas o por las malas. Escribe Isabel Solana.

Hora Yoga

Hemos caminado en excursión hacia la cumbre de una montaña y hace rato que sospechamos habernos equivocado. Cada vez el camino es más escarpado pero volver sobre nuestros pasos da tanta pereza que seguimos con la esperanza de que en el próximo recodo nos crucemos de nuevo con el buen camino. Éste es el momento en que nos encontramos, demasiado lejos para que el regreso se pueda hacer fácilmente, pero reconozcamos a tiempo para reconocer que nos hemos equivocado y deshagamos cuanto antes lo andado para emprender una nueva senda.

Para deshacer el camino nos hace falta el yoga.

Hemos de disolver nuestros patrones de comportamiento o samskaras. Si seguimos haciendo las cosas de la misma manera seguiremos perdiéndonos más y más.

Hemos de cambiar, nos hace falta yoga.

Hemos de respetar la vida y la belleza: comer menos, masticar más, cultivar nosotros mismos si es posible y si no comprar a quienes lo hacen con amor a la naturaleza, volver a la artesanía, la local o la de comercio justo, para promover la vuelta a las aldeas y apoyar las microeconomías. Hemos de andar más, compartir el coche, cuidar el agua como a una joya. Dar cabida en nuestras casas a los que llegarán, cada vez más pobres y más engañados (en Barcelona hacemos surf sobre el euro y la especulación de las viviendas de alquiler). Viajar en avión lo menos posible, volver a usar servilletas de algodón.

Hemos de cambiar nuestras costumbres, la necesidad obliga. El sacrificio de los apegos es una meta del yoga.

Hemos de compartir para sincronizarnos con el futuro. Está abierta una profunda reflexión sobre el arte y la conveniencia de compartir coche, lavadora, huerto, casa… sobre la nueva forma de relacionarnos. Si millones de hermanos de Oriente medio, de África, de Europa del este, están pagando con sus vidas nuestra opulencia, ahora tendremos que aligerarnos. Como decía el jefe Seattle, el río no es mío, el aire no es mío, los siete pares de zapatos no son míos, mi casa no es mía, todo lo usufructo, no es mío, es de la familia humana. Si por tener lo que tengo otros mueren de sed, ha llegado el momento de cambiar de hábitos y compartir.

La apertura del corazón para el amor incondicional y el desarrollo de la compasión es una meta del yoga.

Hemos de deshacer el camino equivocado con alegría, necesitamos yoga. Entona un mantra de tu gusto: sat nam, om namo shivaya, om shanti, y regresa a la simpleza. Que padres y madres tengan tiempo para sus hijos, que las noches sean para ver estrellas y contar cuentos. Lo bello habla de salud y futuro. Es bello un árbol, un relámpago, una gallina libre con sus polluelos detrás. Es feo el cielo ciego de las ciudades y las granjas de gallinas ponedoras. Volvamos gallardamente, volvamos renacidos, enriquecidos por nuestras experiencias. Tenemos que desapegarnos de las posesiones físicas y mentales, pero cómo hacerlo sin yoga.

Una vez deshecho el error, abriremos nuevas sendas, el futuro espera detrás de cada niño. Volvamos a intentarlo, ahora somos más sabios si aprendemos las lecciones de la historia. Necesitamos la mente neutral de un yogui para crear…

Un nuevo concepto de frontera.

Un nuevo concepto de familia.

Un nuevo concepto de perdón.

Un nuevo concepto de justicia.

Un nuevo concepto de Dios.

Los políticos del futuro se prepararán para su discurso meditando.

Los médicos usarán también el impacto de su aura sanadora para curar.

Los consejos de administración elevarán un rezo para tomar las decisiones más inspiradas en beneficio, no de sus empresas, sino de la humanidad.

La publicidad de consumo desaforado se declarará delito ecológico.

Aquellas empresas que sacrifiquen a sus empleados o la calidad de sus productos para mejorar la rentabilidad, serán juzgadas por crímenes de lesa humanidad.

Ahora, yoga.

Aprovechemos la invitación de la vida. No hay mejor momento para un ser humano que cuando llega la profunda crisis; entonces, rendido, arrodillado, puede entregarse al dulce y firme flujo del Amor. el que siempre ha sido y siempre será, el que siempre estuvo esperando y que susurra en una asana, en un mantra o en una consciente respiración.

Isabel Solana

Isabel SolanaNombre espiritual: Hari Dev Kaur. Nació en 1957, tiene dos hijos. Fundó y co-dirige HappyYoga en Barcelona (www.happyyoga.com). Da clases cada día de Kundalini Yoga y Meditación, cursos de crecimiento personal y kinesiología. Forma profesores de Kundalini Yoga hace años. Antes -y durante mucho tiempo- fue directora creativa de una agencia de publicidad, y ganó premios nacionales e internacionales. Es estudiante de Un Curso de Milagros.

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Por • 17 Dic, 2013 • Sección: Firmas